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Tomás Valle Villalibre
18/01/2016

El desvarío

Me decía un buen amigo, que tiene mucho camino andado y fue profesor de Universidad hasta hace apenas cinco años, que la cultura también es urbanidad y buenos modales; es saber encontrar el sitio y establecer la diferencia entre lo oportuno y lo que no lo es; cultura es saber valorar adecuadamente la utilidad del respeto; saber callar cuando lo que se va a decir pudiera ser una tontería y que la vaciedad puede dejar atónito a quien escucha. Lo del pasado día trece en la sesión constitutiva de la Cámara fue un autentico circo que demuestra como algunos políticos no han encontrado su sitio y sus tonterías estaban vacías de contenido. ¿Qué concepto tienen la pandilla de Compromis de lo que es el Congreso, para hacer su entrada triunfal con una charanga y en camiseta? ¿Acaso iban de carnaval o son así por naturaleza?

 

Otra entrada poco habitual en el Congreso: la del diputado de Equo. En bicicleta. Podía haber ido andando pero necesitaba su momento de gloria; que se hablara  de él y no estar olvidado toda la legislatura. Me pregunto: y puesto a dar la nota ¿que tal una nariz de payaso? Pero para “notas” Monedero, el de Podemos, que iba de invitado y quería entrar con su bici teniendo que impedírselo la policía. Lo de este ejemplar es un no parar. Si nos paramos en la vestimenta de esta pandilla de predicadores, no hay desperdicio.

 

Está claro que para ejercer la política con decoro no es necesario llevar un traje de Verino, la mayoría iban con traje aunque no fuera precisamente de marca, pero tampoco es suficiente renunciar a la corbata y colgarse una mochila para reivindicar una política más cercana y honesta. No se trata de distinguirse del ciudadano común con la ostentación de un traje más o menos caro, sino de plantear una dignidad a la responsabilidad adquirida y un respeto al lugar donde se formalizan las leyes para todos los ciudadanos. Un director de orquesta no quiere diferenciarse socialmente de los espectadores con su traje, solo pretende identificarse con la solemnidad y el culto a la música. Otra cosa es que esta gente no sepa de cortesía y buenos modales y acudan vestidos con horteras camisetas, camisas arremangadas, coletas desfasadas, rastas jamaicanas; vamos como si de una fiesta de pandilla se tratara. Decía mi abuela que además de ser honesto había que parecerlo.

 

Puestos a montar el espectáculo la señora Bescansa, de Podemos, llevó a su hijo de pocos meses al Congreso.  Hasta algunos grupos feministas han salido criticando el espectáculo entre ridículo y grotesco del niño, en los escaños del congreso pasando de mano en mano entre los tolondros del partido. El resto opinaban que era una lamentable instrumentalización del menor con fines políticos y que a los menores se les debe proteger y no exponer de esta manera, solo por figurar.

 

Otras, con mucha razón a mi entender, incidían  que esa imagen de la diputada con su hijo de corta edad en el hemiciclo trasladaba la idea de que tienen que ser las mujeres las que tienen que llevar a los hijos al trabajo. Perpetuando la idea de que tienen que ser  sólo las mujeres las que tienen la obligación de cuidar a los hijos. Al margen de este montaje premeditado ¿Qué pasaría si una jueza o juez llevara a su bebé a un juicio?  ¿Qué pasaría si la cajera de un supermercado llevara a su hijo y lo sentara junta a la caja registradora? ¿Qué pasaría si en una fábrica las mujeres o los hombres llevaran a sus hijos? ¿y si una cirujana o cirujano llevara a su bebé a la mesa de operaciones? Esta  señora en realidad, no ha entendido que es una contratada temporal por todos los contribuyentes, con muy buen sueldo y que a mayores le pagamos una guardería para sus hijos, facilitándole  que pueda desarrollar su trabajo adecuadamente. La mayoría de las mujeres no tienen esos privilegios.

 

Los de la formación de Pablo Iglesias, se creen que están por encima de las instituciones, que pueden hacer lo que les venga en gana y que poseen la verdad absoluta. Les falta cortesía, buenos modales, respeto, en definitiva educación. Educación y respeto que siguió ausente con el gallinero que se montó a la hora de prometer acatar la Constitución. Como siempre, alguien tenía que dar la nota y quiénes iban a ser, pues principalmente los de Podemos. Para ello prometen “acatar la Constitución y trabajar para cambiarla” y con  proclamas como “nunca más un país sin su gente y sin sus pueblos”. ¿Pero estos en qué país piensan que viven? Esta serie de proclamas servirían para un país como Venezuela donde su amigo Nicolás Maduro gobierna de manera poco democrática. En España por suerte hay democracia y hasta ellos tienen representación en un Parlamento que se configura con la representación de los partidos a los que hemos votado “las gentes de los pueblos” que forman esta Nación.

 

Me cuesta mucho imaginar diálogo, cortesía y educación en esta legislatura, con estas gentes que solo buscan salir en la televisión y que no se callarán  aunque sepan que sus desvaríos pueden dejar pasmados a quienes les escuchen, incluidos algunos que les votaron.

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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