Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 28/07/2017
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Mercedes González Rojo. Grupo municipal socialista
28/01/2016

Cuando las grabadoras no son lo que parecen (Crónica de una realidad escondida)

Lunes 25 de enero de 2016. Salón de Plenos del Ayuntamiento de Astorga. 20’00 horas. Comienza la comisión informativa de Cuentas, con la ordenanza de subvenciones como único punto del día. Asisten a la misma, los señores José Guzmán y Javier Guzmán por el PP, Victorina Alonso por el PSOE,  Pablo Peyuca González y Celi Gómez por el PAL-ul y José María Jáñez por IU, además de dos trabajadoras del Ayuntamiento. Como oyentes otro miembro del PP y del PSOE, respectivamente.

 

Antes de dar comienzo la comisión informativa, la segunda concejala del PSOE en la sala se levanta y coloca sobre la mesa, a la vista de todos los presentes, una grabadora. La finalidad de dicho gesto, efectivamente, “grabar” la comisión con el único fin de no perder ninguno de los datos que se den y poder así estudiar, más detenidamente, los argumentos de una documentación que se nos ha entregado para su estudio con el mínimo tiempo permitido por la ley. Segundas intenciones, ninguna. La opción se supone válida en aras de la transparencia prometida por el equipo de gobierno desde el comienzo de la legislatura.

 

El representante de IU repite el gesto.

 

En la mesa, a la vista de todos, quedan claramente situadas dos grabadoras. Insisto. Su única función “grabar”, conversaciones, sonidos…, simplemente grabar.

 

En diferentes puntos de la mesa, varios teléfonos móviles también a la vista de todos.  Cualquiera que posea uno es consciente de que una de sus funciones es, precisamente, también la de grabar. Con igual calidad que los aparatos específicamente diseñados para ello.

 

Nadie dice nada al respecto y la comisión se desarrolla con normalidad.

 

20’30 horas. Finaliza la comisión de cuentas y da comienzo la de Medio Ambiente para presentar la ordenanza sobre Convivencia. Los representantes del PP son sustituidos en la mesa por Manuel Ortiz y Ángel Iglesias, mientras Javier Guzmán queda en la zona de público, al igual que Silvia Cobos en distintos momentos de la sesión.  A la bancada del PAL-UL se incorpora Rubén Ríos, con su correspondiente móvil que también deposita sobre la mesa. Por el PSOE se incorpora Mercedes G. Rojo.

 

Las grabadoras siguen sobre la mesa, a la vista de todo el mundo. Y nadie dice nada. Pero todos sabernos que su único uso es “grabar”.

 

Esta segunda comisión se prolonga mucho más que la anterior, mientras se aclaran dudas, se proponen cambios y se discuten diferentes puntos de vista.

 

Las grabadoras siguen sobre la mesa, a la vista de todos, grabando. Nadie dice nada.

 

La sesión se prolonga durante casi dos horas y solamente cuando se da la misma por terminada, tras quedar patente la disensión con algunos de los puntos, por parte de dos de los grupos de la oposición (ah, caray, los únicos que hay ahora mismo) y el señor González, éste se preocupa por si las grabadoras ¿estaban grabando?. ¡Anda, hombre! ¿Entonces? ¡Si no sirven para otra cosa! Se preocupa porque no sea legal hacerlo, al menos sin pedir permiso oficial. Pero ha tardado ¡dos horas y media! en darse cuenta de que las tenía enfrente suyo. Sobre la mesa, a la vista de todos. Sin ningún obstáculo que las ocultase a su vista o a la de nadie. Ni una simple botellita de agua.

 

Se nos abren los ojos como platos, porque de verdad que no hay segundas intenciones. Si las hubiera habido, hubiese puesto mi móvil sobre la mesa, o la hubiera ocultado en el bolso, o bajo los papeles. Total, estos teléfonos de hoy en día graban igual y nadie se iba a enterar de si lo estaba haciendo. Por ello nuestro grupo deja claro que acatará la prohibición de grabar las comisiones si la ley así lo especifica. Pero, para que todos vayamos en el mismo carro, y por aquello de que hay objetos que en un momento dado pueden no ser lo que parecen, solicitamos que se incluya en acta que la prohibición se extienda también a la presencia de los móviles en la sala.

 

Porque puestos a desconfiar de lo que es evidente, digo yo que habrá que hacerlo aún más de lo que sin serlo puede ejercer la misma función.

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