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Eloy Rubio Carro
15/07/2016

Diálogo con el tiempo y el movimiento en la casa del poeta

La exposición '40 años de movimiento y agresión (1974-2014). Dibujos' de Sendo García se inauguraba en la tarde de este jueves en la Casa Panero, donde permanecerá abierta hasta el 20 de agosto en horario de 12 a 14 horas y de 18,30 a 21 horas.

Sendo estuvo rodeado de amigos, como el escritor Julio Llamazares, quien a la vista de los cuadros colgados en la casa del poeta, dijo que sospechaba que Sendo era más dibujante que pintor: "El dibujo es la base de la pintura y refleja lo que hay dentro del alma del dibujante. Mirando los dibujos de esta exposición -continuó diciendo-, estamos viendo un resumen dibujado de la evolución de Sendo como persona y como pintor, como ha ido pasando del movimiento a una especie de sosiego, de calma...".

En la inauguración también estuvieron presentes el alcalde Arsenio García y la concejala de Cultura, Emilia Villanueva.

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La exposición de Sendo '40 años de movimiento y agresión. Dibujos (1974-2014)’ contiene 72 obras, un recorrido por el dibujo, lo que no excluye el color, que abarca casi todos los momentos y los temas de su vida artística. Los temas, salvo algunos que son recurrentes, definen el momento en que han sido realizados: La serie de ‘Lectores’, de los años 90, donde homenajea a tres poetas amigos, Julio Llamazares, Antonio Gamoneda y Natalia Correia, para la que realizó una serie de ilustraciones de uno de sus libros. Los galgos son uno de esos temas recurrentes. La lucha leonesa. De nuevo los galgos que incorporan lo aprendido en la anterior etapa. Cuadernos de apuntes. Los bocetos para la exposición del incendio de Tabuyo. Estampas de la movida, de la droga, de los refugiados, de la putrefacción de la carne o del desollado de un caballo, el cartel de ‘Queimos’ etc. La naturaleza que se mueve en unas dunas o el encamado que se da entre lo orgánico y lo inorgánico. El tiempo que pasa.

 
Estar un rato con Sendo, es recuperar a sus amigos, pues siempre los lleva consigo, entonces te acuerdas de Ángel Cosmos, del que ya te hablara en otra ocasión, de Llamazares o de Ramiro Rodríguez Prada.


Hay temas ineludibles en la pintura de Sendo que ahora podemos recorrer en su evolución en esta muestra y son el movimiento, la sucesión temporal y lo que hay de simultáneo en cada instante. Todos estos temas se conjugan en una gnoseología y estética de lo invisible.


“Partiendo de las experiencias de Muybrigde -comenta Sendo- recogía fotografías en el canódromo de Madrid. La cámara lo que te da es una cierta proporción y el equilibrio o desequilibrio de la forma al adquirir un movimiento. Tienes que partir de un hecho, luego al pintarlo aportas el escenario, la intención que posees al meter todos esos elementos gráficos de líneas, barras acotadas, situarlo en un fondo. Esa visión del galgo no deja de fascinarme por la expresión airada de descontrol que manifiesta el animal persiguiendo un señuelo. En ese momento -sigue diciendo el pintor- las barreras se debilitan, caen y el animal las atraviesa, las rompe incluso. Ya no hay impedimento, ya no hay, si pudiéramos hablar así, otra visión. También funcionan estas vallas como elemento gráfico de ayuda, un ojo visor que presta y aguza la atención”. La mayoría de los galgos son entonces pura invención, no existen como tales.

 

 

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En una habitación de la Casa Panero se recogen dibujos de la erosión en arquitecturas reales o imaginarias de Astorga. Un estudio del movimiento o cambio que sucede en lentitud, inapreciable también para el ojo salvo por el resultado, son dibujos del año 86, cuando el Bimilenario de Astorga: “Se trata de invenciones a partir de algo existente, la Puerta Romana, por ejemplo. En todas estas representaciones -dice Sendo- se incorpora en pequeño, a modo de collage el material originario que da origen al dibujo”. Se muestra así una parte del proceder creativo. En uno de los dibujos de esta serie la Catedral emerge como una hoja de libro por detrás de la Puerta Romana, reconstruida a partir de las mínimas ruinas que permanecen. Se recompone así a la imaginación una Astorga sucesiva y de una vez. Es el movimiento que ya vimos o muy lento o muy rápido, invisibles ambos, en la erosión, en el galgo, y esa quietud o el remolino de la carrera se precisan en la fotografía, en el dibujo.

 

Visibilizamos el pasado en el instante presente por intermedio de la imaginación del artista. Otro dibujo de la serie es una visión compositiva del Aljibe, casi cubista, donde la vista interior del mismo desde el Archivo Diocesano se abraza en una imagen imposible con la visión que se tiene desde la calle, sintetiza así perspectivas diversas de la construcción. “Estos dibujos incluyen líneas de acotación relacionadas con la geometría de la arquitectura, configurando un esquema compositivo”.

 
La lucha leonesa, dibujos que van desde finales de los 70 e intermitentemente llegan hasta el año 2000, parece el epítome, la aplicación de todo lo que va descubriendo en el estudio de los movimientos rápidos (galgos) o lentos (acción de la erosión), en ambos casos fuera de la visión, lo que trastoca nuestras certezas aparentemente irrefutables acerca del cuerpo y del yo que se desvanecen desde ese instante.


Pero, ¿dónde queda la agresión a la que alude el título de la exposición?: En la Lucha Leonesa la vemos representada en el propio dibujo, en los demás se aprecia en el desmoronamiento por la acción de la erosión en los cambios lentos, la dislocación de nuestras certezas irrefutables en los cambios acelerados. Se renuncia al instante paralizado en favor de la sucesión, que acaba representándose de manera acumulativa en un mismo espacio, hasta agotar la mirada en un cúmulo difuso, en una nube de indistinción. También la agresión podemos verla en determinados temas: La auto agresión de la yonqui, el Bonzo de Valencia, los refugiados de Tánger, el caballo loco desollado, los bocetos para el bosque quemado de Tabuyo, la fosa común descubierta en los Balcanes, homúnculos que se mimetizan hasta fundirse con la tierra.

 

 

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En las estampas de la lucha leonesa el movimiento que se representa con la multiplicidad acaba, como en la fotografía de exposición, afantasmándose, yendo de una invisibilidad a otra. Lo oculto se muestra para desvanecerse luego, como de vuelta a su ser. También se aprovechan las líneas curvas, como las que se usan en el  'comic', para indicar el sentido del movimiento ya realizado, o para anticipar su trayectoria futura: “Las líneas que aparecen en las escenas de lucha indican el pensamiento, hacia dónde se pueden dirigir, o adónde pueden movilizarse. Un avance de los posibles movimientos”. Es la manera en que aparece el futuro en estos cuadros cuando todavía no…


Otra sala, otra vez en síntesis suprema volvemos a los galgos. Con técnica de pastel: “El galgo como una máquina desenfrenada que va detrás de un señuelo”. Con rasgos dionisíacos, monstruosos, de gárgola, en posiciones frontales, desaforados.


“‘Jauría’ ya es una composición, se partía de galgos nítidos, en su momento de máximo esfuerzo”, afirma Sendo. Pero, luego de los estudios de la lucha leonesa, los galgos se multiplican en cada lienzo. Esa multiplicidad procede de la ruptura del instante, por afloramiento de lo continuo, de la comprensión de cada cosa como algo que se sucediera, que se anticipara incluso. Esa ‘comprensión’ mantiene también el sentido de lo comprimido, difundiendo el animal, la pelea humana y animal en un entreverado que se funde y confunde, al ir precisando más, con los temas de la erosión del paisaje. “La materia que cambia de sitio, de posición e incluso de estado”. Es también la erosión de unas botas como indagación del modo de vida de su portador, al modo heideggeriano.

 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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