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M.A. Reinares
8/09/2016

El tesoro en Tejados mana a los pies del Valle de las Viñas

Después de ocho años midiendo gota a gota y luchando contra los análisis de arsénico en el agua que cada día llega a las casas de este pueblo situado en La Sequeda, por fin, ha encontrado la veta que acabará con sus problemas seculares de abastecimiento. 

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El día, cada vez más cercano, que por los grifos de Tejados corra el agua en abundancia, ese día será una fiesta. De hecho, dos mujeres, la presidenta de la Junta Vecinal de Tejados, Aurelia Brasa, y la vocal, Emilia Gallego, junto con el alcalde de Valderrey, Gaspar Cuervo, ya están preparando el cordero para celebrarlo en el pueblo. No es para menos. Han sido ocho años de una batalla sin cuartel contra las formaciones geológicas que rodean el pueblo y la burocracia administrativa, para encontar el tesoro que han hallado a los pies del Valle de las Viñas.

 

Aurelia Brasa recuerda con mucho sentido del humor cómo sus gallinas salieron en la televisión allá por el año 2008, cuando España entera supo del problema del arsénico en el agua de estas tierras. El programa 'España en directo' envió un equipo de informadores a Tejados para contar cómo hasta las gallinas de Aurelia tenían que beber (y no se morían) aquel líquido contaminado por ese elemento que forma compuestos venenosos. Fueron cinco meses (de marzo a septiembre) de acarreo de garrafas para poder beber y el trajín de cubas, entre ellas la de los bomberos de Astorga, para rellenar el depósito. Las alarmas habían saltado en febrero después de conocer los análisis que detectaron que en el agua había 27 microgramos del metal pesado por litro. 

 

La fiebre informativa del arsénico pasó pero el problema, ya fuera de los focos, siguió pesando porque el pozo que abastece al pueblo se ha ido secando y secando hasta el punto de que para elevar el nivel freático y que el agua llegue a las casas "hemos tenido que subir con cubas al sondeo en los dos últimos años", asegura el alcalde.

 

Una lucha contrarreloj contra la geología y la burocracia

 

Tres sondeos, dos de ellos fallidos; un zahorí al que se le resistió la dirección de la veta buena; y dos proyectos de "mejora de infraestructuras" destinados al Plan Provincial de Obras de la Diputación se han necesitado para resolver el problema del suministro de agua. Durante el tiempo transcurrido, lo que menos podían sospechar en la Junta Vecinal y el Ayuntamiento de Valderrey es que, además de con la geología, iban a tener que luchar contra la lentitud de la administración que controla la concesión del caudal (la Confederación Hidrográfica del Duero -CHD-) y contra el Servicio de Asistencia a Municipios de la Diputación, quien debe velar por los servicios y los derechos de quienes viven en las áreas rurales.

 

En febrero de 2014 la Diputación concendía al Ayuntamiento de Valderrey 68.000 euros para la obra de abastecimiento, de los que 13.600 iban a ser aportados por el Consistorio, que, dado el grave problema de suministro de agua para beber, solicitó tramitar con la máxima urgencia las autorizaciones. El proyecto ya estaba redactado y los permisos solicitados a la Junta para las autorizaciones de uso excepcional de suelo rústico y al Servicio de Minas, concedidos, pero el 'tapón' de la tramitación de la autorización de CHD impidió que pudiera ejecutarse. El organismo de la cuenca hidrográfica tardó 18 meses en tramitar el expediente y la Diputación Provincial, la responsable última del abastecimiento de los pueblos, fue inflexible con los plazos para que el Consistorio no perdiera la obra, "pero ¿cómo puede ser esto, si estoy pidiendo agua para un pueblo? Si yo me declaro incompetente en este tema era la Diputación quien hubiera tenido que hacerse cargo del suministro de Tejados, la misma institución que nos estaba poniendo pegas. ¿Estamos todos locos?", asegura Gaspar Cuervo. Fueron inútiles los requerimiento de urgencia a la CHD y la subvención de los Planes Provinciales de 2014 tuvo que ser reconducida a pavimentaciones en el municipio.

 

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Fue en la siguiente convocatoria del Plan Provincial de Cooperación Municipal de la Diputación, la de 2015, cuando en Tejados han entrado las máquinas de la empresa Conastur para construir el depósito hacia donde se conducen las aguas que bajan por el Valle de las Viñas, con un presupuesto de salida de 56.500 euros y adjudicado por la Diputación en 44.573 euros. "Aquí nos vamos a librar del arsénico -explica el alcalde- porque el agua lo contiene a partir de los 100 metros y en éste el agua es superficial, la tenemos a 10 metros". Las obras comenzaron a finales de agosto y están a punto de concluir. El nuevo suministro aportará sin problemas los 4.000 litros que el pueblo necesita para la veintena de vecinos que viven continuamente, y los 15.000 litros que precisa en los meses de verano. Tejados ya puede olvidarse del acuífero que comparte con Santiagomillas y Curillas cuya agua han tenido que bajar a buscarla a una profundidad de 130 metros. 

 

Un problema con resonancias biblícas

 

Dicen que el arsénico huele a coco y que su color puede variar del rojo, al verde, al amarillo incluso al blanco dependiendo de los elementos químicos con los que se mezcle. Los grandes envenenadores de la historia como Madaleine d’Aubray, marquesa de Brinvilliers, o el asesino de Napoleón prefirieron el arsénico a la cicuta o la adelfa para cometer sus crímenes silenciosos. Lejos de la isla de Santa Elena y de la ciudad de Lieja del siglo XVII de la noble homicida, el arsénico, sin ningún tinte literario, ha condicionado la vida de este puñado de vecinos desde 2008.

 

El agua, ese bien tan escaso en superficie en una comarca llamada La Sequeda, tiene resonancias casi bíblicas. El elemento líquido que aparece al comienzo y al final del libro sagrado para los cristianos y judíos, tiene el mismo significado para los habitantes de las áridas tierras de Jerusalén que para los vecinos de Tejados: el agua es un 'personaje' capital en la historia de estos pueblos ya que sin ella la vida no se puede mantener y la existencia se convierte en un problema decisivo para su futuro.

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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