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M.A. Reinares
19/09/2016

El huerto de los niños de Celada de la Vega

Seguro que Francesco Tonucci, el pensador y psicopedagogo italiano, autor de numerosos libros sobre el papel de los niños en los ecosistemas urbanos, no tiene ni idea de dónde está Celada de la Vega, pero debería saberlo porque en esta pedanía de San Justo de la Vega se está poniendo en práctica la filosofía del proyecto de 'La ciudad de los niños', por el que Tonucci lleva trabajando desde 1991 y que se resume básicamente en que las ciudades tienen que escuchar a sus habitantes más pequeños, integrando sus propuestas en el día a día de los gobiernos municipales. 

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Desde que en la primavera los niños celebraron su propio Concejo, en el que les dijeron a los mayores cómo les gustaría vivir y qué querían hacer, los chavales sienten que forman parte efectiva (y afectiva) de su entorno, es decir, están asumiendo su condición de ciudadanos. En aquella reunión vecinal no pidieron parques con juegos último modelo, ni fiestas, ni regalos. Sorprendentemente una de las decisiones que tomaron fue cultivar un huerto. Meses después, en todas las despensas de los vecinos de Celada que no han podido trabajar su propia huerta no faltan tomates de distintas variedades, fréjoles, calabacines, fresas..., todo sembrado, plantado y cuidado por los niños que, evidentemente, han aprendido a hacerlo de la mano de sus mayores en una experiencia intergeneracional muy rica. Lo único que se les ha resistido esta vez han sido las sandías y los melones.

 

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En ese enriquecimiento mutuo, los niños han aprendido a comer verduras, a los que no les gustaban los tomates ahora es uno de sus platos preferidos porque comen "sus" tomates o "sus" lechugas. Pero la experiencia ha traspasado las funciones nutricionales, la presidenta de la Junta Vecinal de Celada, Malena Huerga, asegura que "a los niños les encanta participar en los trabajos comunales, colaboran en las hacenderas y la semana pasada han ayudado a limpiar una de las casas" de propiedad comunal, de esta manera están aprendiendo la responsabilidad que tienen como habitantes del pueblo. 

 

Sólo ha hecho falta facilitarles las semillas y las plantas para que asumieran las tareas encomendadas a cada uno en un huerto ecológico que hoy es un orgullo para la localidad. Celada no es una ciudad con todos los problemas y peligros que las urbes plantean en la autonomía y el desarrollo psicológico de los niños. Esta pequeña localidad a escasos kilómetros de Astorga es un núcleo rural educador del que Tonucci estaría orgulloso, porque en él se ha puesto en práctica el sustrato de 'La ciudad de los niños', una iniciativa que "a través de las ideas y propuestas de los niños y mediante la realización de sus proyectos, tiene como objetivo construir una cultura de la infancia en los adultos y especialmente en los que gobiernan, de manera que sepan utilizar sus decisiones habiendo interiorizado el pensamiento y las exigencias de los niños. Este objetivo se considerará cumplido sólo cuando los adultos entiendan que el dinero utilizado para que los niños estén mejor no es un gasto sino una inversión", ha escrito el pensador italiano.

 

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Lo que también plantea Tonucci a los mayores es que si las ciudades se humanizan y los proyectos se adecúan a las necesidades de la infancia, los más pequeños entienden rápidamente que hay vida más allá de la televisión y de los ordenadores. Asegura el psicopedagogo que "repensar la ciudad, quererla distinta, adaptada a todos, incluso a la infancia, es una necesidad urgente", se trata "de preparar para un futuro distinto, no exclusivamente controlado por la producción comercial. Un futuro en el que exista el deseo y la posibilidad de pensar en el bienestar y en la solidaridad. De ese futuro, los niños son símbolo, reto y garantía".

 

Y como colofón a las fatigas y trabajos propios del cultivo de las hortalizas, los niños de Celada celebraron la cosecha cogiendo las bicis para participar todos juntos en una merecida jornada de descanso en Cuevas. 

 

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Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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