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Enrique Soto
14/10/2016

Perros. Por alusiones (1ª parte)

Después de cinco años, el día 29 de septiembre volví al salón de Plenos. Fui para asistir al debate y votación de una ordenanza, la que regula en el municipio de Astorga la tenencia, defensa y protección de los animales domésticos y de compañía.

 

Tengo que reconocer que cuando yo estaba en esos escaños de gobierno también se debatió esa misma ordenanza. Era, como ahora, una actualización de la anterior. En aquel año 2010, la concejala encargada del área había preparado lo que estimó conveniente. Yo no tenía entonces un criterio formado al respecto. No tenía perro ni lo había tenido nunca. No sabía cómo funcionaba eso. Simplemente confié en alguien que estaba en mi mismo equipo de gobierno. La modificación que aprobamos entonces decían que era extender a todos los parques la prohibición de entrar perros, prohibición que hasta ese momento se limitaba a tres de ellos.

 

Desde que dejé el Ayuntamiento mi vida cambió en varios aspectos. Uno de ellos es que ahora sí tengo perro. Se llama Sombra y hasta tiene su propia página en Facebook. Es una galga rescatada y adoptada. Tener a Sombra ha sido una experiencia reveladora. He descubierto un nuevo mundo. La simpatía que automáticamente se establece entre quienes tenemos perros y que me animaron y ayudaron en los primeros meses, cuando tanto Sombra como nosotros teníamos que aprender las reglas de la convivencia. Un aspecto importantísimo era precisamente cuándo y dónde hacer sus necesidades. Finalmente llegamos a establecer una rutina que funciona bien para todos y la convivencia es más maravillosa de lo que podía imaginar. Creo que todo el mundo debería tener un perro al menos una vez en su vida. Los perros nos hacen más humanos. Será porque llevamos conviviendo desde la más remota prehistoria, quizás durante toda nuestra trayectoria como humanos en este planeta. Los perros no son como los otros animales domésticos que habitan nuestras casas. Los perros forman manada con nosotros, manada es familia en términos humanos. Los perros nos han ayudado a cazar, a guardar propiedades, nos han defendido, nos han ayudado en todas las tareas y circunstancias, incluso cuando no tienen que hacer nada más que darnos compañía también nos dan cariño. Los perros son los únicos que quieren más a su dueño que a sí mismos. En su naturaleza y en la nuestra hay algo que nos enlaza afectivamente y nos hace interdependientes.

 

Pero volvamos al Pleno.

 

Los dueños de perros habíamos presentado unas alegaciones al proyecto del gobierno municipal. Eran doce puntos de los cuales supimos que habían aceptado cuatro. Dos eran sencillas correcciones sintácticas una de las cuales era una simple adición de una letra y la otra requería una mejor redacción de la frase para que no dijera que los dueños labraban, porque evidentemente quienes ladran son los perros. No aceptaron la frase arreglada que les ofrecímos y lo quisieron arreglar a su modo. Ahora ya ladran los perros pero los hombres hablan como los indios. Otro punto que sí aceptaron era adoptar el criterio de vacunación que tiene establecido la Junta de Castilla y León. El cuarto era no exigir a los peregrinos que hacen el camino con caballos o burros un permiso para poder pasar.

 

Los demás fueron defendidos muy bien aunque sin éxito por los portavoces de los partidos de la oposición, pero el público no pudimos decir nada. Incluso el Alcalde nos llamó la atención varias veces para silenciar el murmullo.

 

Sin embargo desde los escaños del gobierno, su teniente alcalde sí se dirigía a todos, mirándonos y aludiéndome a mí, que había aprobado la ordenanza más restrictiva que ahora ellos querían volver más amable y permisiva. Dijo que ahora se podría entrar en los parques siempre que no se pisara la hierba. Y dijo que si hacía falta se modificaría la ordenanza, que eso era muy fácil.

 

Pero reformar una ordenanza implica contar con informes técnicos, aprobar el proyecto en Pleno, mandarlo al BOP para su exposición pública durante un mes, estudiar las alegaciones que se presenten por parte de ciudadanos o grupos políticos. Volver a llevarlo al Pleno y publicar la nueva versión de la ordenanza en el BOP. Y dice que es muy fácil.

 

Si a lo hablado en el Pleno y de lo cual queda constancia en las actas no se puede contestar allí mismo, no nos queda otro recurso, para responder a las alusiones, que el de los medios de comunicación social.

 

El alegato del teniente alcalde no se sostiene con los documentos delante.

 

Todo el mundo puede ver los documentos, están en el Ayuntamiento, pero también en los archivos del grupo de Facebook “Amigos del mejor amigo del hombre” desde donde se puede descargar tanto la ordenanza anterior como la nueva y también nuestras alegaciones.

 

Invito a la gente a que las lea y estudie. Que busque en la ordenanza del 2010 dónde dice que no se puede entrar en ninguno de los parques (es el art. 4). Es por este artículo por el que dicen que esa ordenanza era tan restrictiva. En eso tienen razón. Luego busque en la ordenanza del 2016 si existe algo parecido. Lo encontrará en el art. 14, pero no es parecido, es igual. Luego es igual de restrictiva.

 

Luego estudie los párrafos y artículos añadidos a ver si de alguna manera pueden contradecir lo prohibido en el antiguo art. 4 que ahora es la primera parte del art. 14. Verá que no, que lo único que hacen esos añadidos es ahondar y multiplicar las prohibiciones, no las voy a enumerar en esta ocasión.

 

También pueden fijarse en los artículos 5, 6 y 7 de la del 2010 que son muy buenos. La del 2016 copia el 5 y el 6 con la numeración 15 y 16. Pero el 7 que ahora es el 17, cambia de tono incidiendo en lo prohibido y ampliando la relación de prohibiciones.

 

Nadie que haya leído ambas ordenanzas puede defender ésta última como mejor que la anterior. ¡Hombre! Sí en los nuevos capítulos (Definiciones, Condiciones para la tenencia de animales, Animales potencialmente peligrosos) pero no en cuanto a más permisiva o amable para con los perros o sus dueños. No lo es. En ningún sitio dice que ahora sí se pueda entrar en los parques. Si lo dijera, habrían citado tal artículo en el debate en el Pleno o en el que siguió en Facebook. Pero es que ese artículo fantasma no existe.

 

Con un símil: Con la del 95 no se podía entrar en determinadas casas. La del 2010 no permite entrar en ninguna. La del 2016 prohíbe entrar en las habitaciones. Pero nos la venden como que ahora se puede andar por los pasillos. ¡Pero si no podemos entrar en la casa cómo vamos a andar por los pasillos!

 

Por otro lado, todas las ordenanzas reconocen el derecho de los animales a disponer del adecuado espacio donde moverse libremente, es lo que se llama en toda España y Europa, “zonas de esparcimiento canino”. El Ayuntamiento de Astorga no tiene ningún espacio acotado con esa función. No creo que tenga legitimidad para sancionar la estancia de los perros en ningún sitio si no se les ha proporcionado la alternativa a la que reconoce que tienen derecho. De hecho la indulgencia respecto a las prohibiciones que ya estaban en vigor era la norma por estas razones obvias.

 

Por último quiero hacer, en nombre de todos los dueños responsables, un llamamiento a los que no lo son para que empiecen a ser absolutamente escrupulosos en la recogida de todas y cada una de las cacas de sus perros. Y al ayuntamiento le animamos a sancionar desde la primera infracción a los que no cumplan con esta obligación de civismo.

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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