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Carmen Villaverde Valderrey
22/11/2016

Educa la tribu entera

Por Carmen Villaverde /

Black Friday…un evento comercial más (teníamos pocos), que promueve un consumismo irracional y salvaje, como tantos otros, pero éste con una finalidad directa y sin pretextos, más que “celebrar ir de compras” y que viene a confirmar una incongruencia más también, entre lo que los adultos decimos y lo que hacemos, entre lo que pedimos a nuestros niños y adolescentes y lo que les ofrecemos.

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Por un lado, invertimos tiempo, espacios y dinero en sacar adelante un montón de propuestas y estrategias sobre cómo enseñar a consumir responsablemente a los niños y niñas, se diseñan unidades didácticas para ello en multitud de centros escolares, se hacen trabajados talleres desde distintas instituciones para educar en el consumo crítico y razonable, se realizan campañas para promover la racionalidad y la sensatez en nuestras compras. Por otro lado…miramos hacia otro lado, es inexplicable desde un punto de vista simplemente humano.

 

Es indiscutible que estamos fallando de lleno,  porque el consumo responsable no es más que una expresión vacía, como tantas otras, cuidado del medio ambiente, comercio justo, mundo sostenible, ciudades educadoras, todas ellas, conceptos tan defendidos como pisoteados; no es posible que nos pasemos el tiempo juzgando nuestra sociedad de consumo, considerando que los niños y niñas tienen más “cosas” de las que necesitan y pueden disfrutar, que en nuestras casas y armarios ya no quepa ni un alfiler; no es posible que el bombardeo de publicidad nos meta en el alma la necesidad de consumir sin medida y sin embargo, a su vez, queramos transmitir a la generación que nos sucede, un consumo responsable, un cuidado del medio ambiente y una mirada “desde otros ojos”.

 

Indudablemente los niños y niñas aprenden los comportamientos sociales por observación e imitación de modelos y nunca van a aprender aquello que no observen a su alrededor. Tenemos una herramienta muy poderosa para educar a la generación venidera, el aprendizaje por imitación; y no lo estamos haciendo bien, estamos mostrándoles un mundo insostenible a este ritmo, es un ritmo de vida loco, un modelo de desarrollo que lo resumo en un refrán conocido: “pan para hoy y hambre para mañana” recordando por cierto que en la actualidad, hay unos 795 millones de personas que pasan hambre en el mundo, “sólo” por esto, la celebración de semejante día Black Friday me da vergüenza  y me parece inmoral.

 

Son ya demasiadas las ocasiones en que nuestros hechos contradicen nuestras palabras, si realmente no queremos condenar a nuestro planeta ni a nuestros hijos a la más absoluta pobreza e insostenibilidad, en todos los sentidos, urge transformar nuestros hechos y nuestro concepto de desarrollo y crecimiento, antes de que el consumo nos consuma, que a mi juicio lo está haciendo desde hace tiempo.

 

Mientras, sigamos escudándonos en la idea de que la responsabilidad de educar en la responsabilidad es de otros y no la sintamos como propia.

 

Mientras, sigamos ofreciendo a nuestros niños y adolescentes una sociedad donde el ocio y el consumo se convierten en inseparables.

 

Mientras, dejemos de venderles humo, no les llenemos más la cabeza de expresiones vacías. Los niños hacen lo que ven, consumen como nosotros consumimos y viven como les enseñamos a vivir, así que…viva el Black Friday…

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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