Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 18/11/2017
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Aidan Mcnamara
30/11/2016

La huelga de deberes y la muerte repentina

 

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Soy feliz cuando no escribo. Pienso menos. Pero luego me siento atrofiado, moribundo y me pongo a leer, que es un 75% de la escritura y la mecha principal. Una infancia sin lectura te hace subnormal, Donald. (Y ¡cómo lo sabes explotar!)

 

La experiencia cuenta, pero la biblioteca da ventanas igual de poderosas, y tampoco tiene uno tiempo para viajar a Alepo, Mosul, Caracas y Valencia a la vez. (El dinero es otra cosa. Ayuda en la investigación y te facilita calorías y un espacio cómodo, una habitación propia, que diría Virginia Woolf.)

 

Pero sobre todo, la lectura es la única manera de viajar en el tiempo y tales viajes te proporcionan perspectiva y humildad. En cuanto a la producción en sí, queda ese otro 25%. La técnica, la paciencia, la disciplina, la revisión, las ganas y el placer. (Y el autobombo, seamos modestos.)

 

La mayoría de los grandes pensadores no participa en la política porque en ese circo, los políticos tienen que hacer muchas cosas que no les dejan pensar. Como dar vueltas en una pista de Fórmula 1 para los fotógrafos. Da vergüenza pensar que sólo leen en la playa.

 

Hoy he pensado que no soy anti-sistema. Nunca he encontrado evidencia coherente para justificar la existencia de tal sistema que, según el DRAE es un conjunto de reglas o principios sobre una materia racionalmente enlazados entre sí. En un país de interinos que funcionan durante quindenios largos pero no se les considera funcionarios, quién va a ponerse en contra del sistema en vez de reclamarlo.

 

Escribir te inscribe en la historia. No soy pasota. Me burlo activamente.

 

Seré, como mucho, un anti-poder oligarca-endogámico, pero eso no cabe en la pancarta.

 

En un debate en la tele, Ana Pastor, la periodista, tristemente, como yo, recurre al diccionario para descifrar el sentido de la palabra 'populismo', que según el mismo DRAE significa tendencia política que pretende atraerse a las clases populares.  Nos informa la academia que se usa despectivamente. Esto me hace gracia porque, en cambio, no nos guía emocionalmente en el uso del término demagogia, práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.

 

En todo caso, el diccionario es un juguete de altísima diversión. En la entrada para el término sexo nos proporciona un ejemplo para la cuarta acepción: actividad sexual: Está obsesionado con el sexo.

 

La academia sufre de pre-verdad. Será que va de sistema sin contar que está formado por un conjunto de individuos (pero faltan mujeres, Ana) con sus ocurrencias e incoherencias, como la vida misma. Pero hay una cierta honestidad: sólo produce libros de referencia y en este sentido admite que un libro -la escritura- no es real; es un prehecho o un post-hecho.

 

El gran error de los pensadores es que piensan que sus pensamientos son bastante obvios. Y piensan bien. Tienen razón. Dentro de su gremio, para sus amigos, para los que tienen una formación parecida. Pero para las personas que luchan por sobrevivir, el pensamiento y la escritura son un lujo. Y se corre el riesgo de que un 'tuit' se trague sin examinar. Porque es tan fácil como zamparse una rosquilla de regalo. El pensamiento requiere investigación. Y la prisa mata ésa y el pensamiento, aunque siempre sesgado según el objetivo del autor, nacerá con más ilusión que cuerpo, como el deseo de los ángeles.

 

Para los que no piensan, hemos inventado la moda.

 

La moda consiste en pagar a alguien para que te vista como a los demás: lucir el clonismo, esconderse tras un eslogan o tragar una tradición, todo sin pensar.

 

Ahora todo el mundo (en occidente) está hablando de la post-verdad o fuerza emocional de la propaganda que nos impide examinar los hechos. Sin embargo, como el fin de la historia (Fukuyama) o la alianza de las civilizaciones (Zapatero), es pura moda, y un poco precipitado.

 

El ser humano siempre ha rechazado su contingencia y de ahí su afán de buscar absolutos, narraciones totalizadoras. Ésas sólo pueden existir en el arte. O en la ignorancia de los hechos. Desmontar el DRAE le hace humano. Sus entradas son a veces canosas y otras teñidas.

 

El pensamiento no puede estar aforado, pero las opiniones sí tienen que respetar los hechos.

 

El populismo y la tergiversación no son nuevos, y a los presuntos corruptos no se les escapa la muerte. Un hecho que sí es un homenaje a una verdad inamovible: la vida es el Don, la escritura el Quijote.

 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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