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Eloy Rubio
24/12/2016

El no saber sabiendo de Violeta Serrano

La presentación del poemario 'Camino de ida' de Violeta Serrano tuvo lugar este viernes en la Casa de Panero, con gran asistencia de público que abarrotó las dos salas.
Intervino primero, en representación del Ayuntamiento, la Concejala de Cultura, Emilia Villanueva.
Por parte de los 'Amigos de la Casa de Panero', lo hizo Juan José Alonso Perandones.
A continuación tomó la palabra Antonio Gamoneda, que manifestó haber perdido en el viaje la chuleta en la que estaría pergeñada la presentación del libro de Violeta, y que no quería hacerse por ello pesado, por lo que advirtió que si tal llegara el caso que cualquiera del público levantase un dedo y se lo dijese.

 

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Sobre el libro de Violeta Serrano, ‘Camino de ida’, Antonio Gamoneda utilizó el procedimiento propio del silogismo, premisa mayor, premisa menor subsumida en la premisa mayor y dejó la conclusión al auditorio. La premisa mayor era la poesía en general, ¿Qué es la poesía? Algo así como todos los hombres son mortales. La premisa menor era el escrito de Violeta Serrano, Violeta es humana. La conclusión sería siempre que Violeta es mortal. Algo que ya sabíamos antes del estudio de esta ociosa figura silogística.

 

Sobre la poesía dijo que "cuando se trata de poesía auténtica no es que esté relacionada con la vida que lo está, sino que por decirlo así, es una especie de apéndice de crecimiento de la propia vida…Y esa autenticidad es la que responsabiliza a Violeta”.

 

Acerca de la actividad creativa de Violeta Serrano, en ausencia de chuleta, Gamoneda se preguntó  por el ser de la poesía de Violeta, una pregunta, digamos ontológica. También se preguntó por el quehacer de esa poesía, esto, una retórica más existencial, orteguiana o heideggeriana. Por último se preguntó por el ¿cómo lo hace?, ¿cómo hace aquello de que se ocupa? Pregunta ya más práctica, más ‘poiética’, más poética.

 

Del 'qué es' dijo que diría 'lo que no es', vuelta a la 'teología negativa' del areopagita o del de Aquino: “No es un proyecto ni una realización de tipo ornamental en el sentido de proporcionar a la página una prioridad estética”; esto dijo.

 

 

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De la teología negativa se lanzó a la mística, a 'la nube del no saber', solo que sabiendo, y es ahí donde la premisa subsumida de Violeta entronca con la gran premisa de la gran poesía: “Qué tipo de conocimiento es aquel que consiste en un saber y en un no saber: el conocimiento poético en términos generales y el conocimiento poético que maneja Violeta en términos personales y ligados a ‘Camino de ida’.”


Consideró entonces ese quehacer en que consistiría la poesía de Violeta en la que detectaba un filo irracional, de 'no-saber-sabiendo' como forma de 'ser-en-el mundo'. El poeta como espeleólogo de los callejones oscuros, de las comunicaciones inverosímiles que acaecen en el lecho o en el subsuelo del lenguaje: “Por una parte está el lenguaje, por otra parte está el no-saber-sabiendo. Estas dos funciones las asume Violeta en términos que comportan una cierta responsabilidad existencial. Violeta no es complaciente con la vida en general ni siquiera con su propia vida…Simultáneamente a la contemplación de los hechos reales, la sinceridad y la inteligencia de Violeta supone una contemplación del hecho existencial. Esto ha de determinar las connotaciones del lenguaje que es de un diseño de una precisión implacable …”

 

Estamos ante una poesía sincera, implacable y ‘autoimplacable’; también dijo que encontraba en esa poesía “una especie de conducta narrativa, sin caer en el descriptivismo…”

 

Mª José Cordero hizo aquí un descanso con el cántico del poema de Gamoneda ‘Fluías en la oscuridad’, perteneciente al poemario ‘Cecilia’.

 

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Violeta Serrano luego de dar gracias a los asistentes, dijo de su libro que era “un intento de asumir el desarraigo”. Tres movimientos dividen el poemario. El primer movimiento aprovecha los hombros de  Leopoldo María Panero para llorar el universo: “En él se intenta simplificar el paso de la juventud a la edad adulta…”

 

La segunda fuga es una fuga de muerte, en homenaje a Juan Gelman: “Pues me servía como ejemplo para establecer un diálogo entre la historia de Argentina y la historia de España."

 

La tercera parte, ‘Adaptarse a un nuevo índice de mortalidad’, “ya no tiene un homenaje, sino que es como la conciencia absoluta- decía Violeta- de que no hay vuelta de hoja, de que el yo poético ya está viviendo en una sociedad donde la gente vive en la urgencia y no le vale mucho la vida.” Finalizó corroborando lo que dijera Gamoneda, acerca de su 'no-decir-diciendo', que todo esto que decía lo había dicho desde la ‘inconsciencia’ y que es ahora cuando pensando sobre ello interpretaba de esta manera sus propios poemas.


Finalizó el acto con la lectura de un florilegio de poemas de 'Camino de ida' y con dos cánticos de María José Cordero, de su CD Leopoldianas.

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