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Max Alonso
29/12/2016

Timocracia

 

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Aunque parezca que quiere decir otra cosa la timocracia se refiere a un sistema de gobierno que se puede dar en el Estado basado en el honor (que es lo que significa la raíz griega timo) y que es el privilegio de quienes participan en el gobierno que son los que poseen capital o propiedades. El concepto lo definió Platón y Aristóteles señaló que era una forma pura de gobierno de la que se derivaba la democracia.


Salvando las distancias como hay que salvarlas, pues es verdad que fueron los griegos los que inventaron la democracia pero su forma de entenderla difiere mucho de cómo se ha perfilado este sistema político con el paso de los siglos,  también ha evolucionado la timocracia. Ahora no se aprecia en su estado puro pero no es un sistema que sea ajeno a lo que vivimos en nuestro país,  como en otros de gran tradición democrática.


El que roba para comer –los ‘robagallinas’- tienen  cárcel segura y los que roban millones se van de rositas. Para colmo no devuelven lo robado porque ‘no lo contempla la ley’. Esto es lo que dicen nuestros políticos y se quedan tan tranquilos, como si no fuera no solo de su incumbencia sino su obligación cambiar la ley si está obsoleta y desfasada.  Mientras,  siguen sucediendo los casos, como el de aquella joven madre que se encontró una tarjeta y dispuso de 300 euros para comprar comida para sus hijos y la pena que le pusieron fue de más de dos años y medio de cárcel, y si no entró bajo barrotes, después de haber cumplido un parte como servicio social, fue porque la gente le exigió con sus firmas al gobierno el indulto, que tan graciosamente se regala a los privilegiados.


No ha sido este el único caso ni lo será por la misma razón. Como no arreglan la ley como debiera ser, se suceden los casos de escándalo por el lado opuesto. Los futbolistas que evaden sus impuestos en cantidades millonarias y las penas que les ponen resultan ridículas e indecentes por comparación. Los políticos que han metido la mano en la caja y se escapan de rositas y los pocos que sufren condenas salen de la cárcel sin devolver lo robado –caso Roldán-, o entran por una puerta y salen por la otra en un auténtico ejercicio de escapismo–caso Jaume Matas-, o ni entran porque ahí está el Gobierno para indultarles –el banquero Sáenz-.


Aunque no sea este el sistema que impere, el de la timocracia es en la práctica el que se vive y lo de que la ley es igual para todos, por mucha palabra de rey que sea, la realidad lo desmiente como lo de que todos somos hacienda, que es tan sólo, dicho en sede judicial, ‘una frase publicitaria’.


Cuando se habla de reformar la Constitución esto ni tan siquiera se apunta porque no hace falta y son algunas de las cosas importantes que habría que revisar para que la ley sea igual y hacienda seamos todos. Mientras tanto, aunque no se diga,   vivimos en timocracia, que por el dinero y las propiedades se mantienen los privilegios lacerantes y ominosos y la palabra cobra un nuevo sentido en español, el de timo de la democracia.

 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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