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Pureza Vega Fernández
6/01/2017
Tesoros nuevos y viejos en la prensa astorgana ( II )

Batalla de pullas entre los periódicos del fin del XIX

Continuamos con la serie de entregas que pretenden mostrar tesoros importantes del Periodismo Astorgano a través de sus propios periódicos. En esta ocasión abordamos las disputas electorales entre La Verdad y El Clamor, comandado ya por Magín G. Revillo y las desavenencias entre Porfirio López editor y Magín Revillo, director de El Heraldo.

 

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Antes de La Luz de Astorga había salido La Voz Astorgana, periódico neoconservador, según lo cita El Alcázar de León el 31 de diciembre de 1890.


Recuerda Genaro Luis y Morgovejo, en La Luz del 8 de febrero de 1909: “La Voz Astorgana, cuyo director era Revillo, se editó en la imprenta del Sr López mientras se mantuvo católico, hasta las elecciones de Diputados a cortes en que lucharon por este distrito D. Manuel García Prieto y D. Manuel Luengo. Iniciadas las elecciones convirtiose La Voz en periódico liberal conservador, porque así lo quiso o le convino a su director, que hoy lo es de El Pensamiento Astorgano. El caso es que defendió la doctrina conservadora, con armas y bagajes, haciendo caso omiso de los demás redactores que lo abandonaron por esa causa. Con la sucesión del gobierno liberal terminó su labor La Voz Astorgana, que volvió a resucitarle el citado director a la nueva causa conservadora, con la misma doctrina aunque distinto título, puesto que llamose entonces El Clamor. Coincidió también época electoral y defendió la candidatura del Señor Malleda contra la del nuestro respetable paisano D. Antonio Crespo Carro.”


Fácil era entonces cambiar de cabecera para cumplir un fin deseado, o por un quítame allá esas pajas.


La Alondra y El Amigo del Pueblo eran dos publicaciones de Villafranca que polemizaban muy frecuentemente con La Voz de Astorga, a la que denominaban “Órgano del pesebre de Belén”. Eran épocas de mucho cuidado y de mucho atrevimiento, de imagianda y continua pulla, de construcción metafórica, que hacía mención del insulto pero sin llegar a ello. 


La Alondra se mantenía en lo alto abanicando sus alas y muy punzante y sarcástica por lo que La Voz de Astorga tuvo que recurrir al Obispo Grau y Vallespinós, que al parecer le iba 'la marcha' y que intervino con seudónimo en la refriega contra La Alondra. Al final el pajarillo fue derribado, cuando la posta se convirtió en munición verdadera.


La Voz de Astorga desaparece  por “desavenencias con la imprenta”, según consigna José Antonio Carro Celada.


El 25 de diciembre  de 1892  sale el nº 7 de El Clamor, claro sucesor de La Voz, como si pretendiera ser una voz más colectivizada. El Clamor se venía publicando los domingos, en la imprenta y encuadernación católicos de Domingo Fidalgo, con el mismo director de La Voz, Magín Revillo, con el fin de adoptar la conducta de Molleda, frente a la que defendía La Verdad, periódico liberal, órgano del partido fusionista, que salía cada sábado.


Una pullita rescatada de La Verdad dice de Molleda: “Hace al distrito, al que no pertenece, el honor de presentarse.”

 

 

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El Nº1 de La Verdad había salido en Astorga el 11 de febrero de 1893. Vino en apoyo del candidato del partido fusionista Antonio Crespo y Carro. La lengua de Revillo era cada día más viperina. El 26 de febrero de 1893 comenta Revillo de la recién nacida Verdad que presenta a su candidato “en forma de etiqueta de chocolate”, puesto que lo mostraba en su primera página enmarcado entre ribetes, grecas y grutescos publicitarios.


Sale La Verdad como semanario de los sábados, con sede en la calle Bodegones nº 1. Afirma que se propone defender la candidatura  de Antonio Crespo y Carro, el cual “se verá muy honrado con los sufragios de sus paisanos.”  La dirección del periódico estaba a cargo de Bonifacio Goy, que ya hiciera sus pinitos en la redacción del primer 'Maragato'.


“Las andanadas que soltó La Verdad antes de despedirse, desataron la lengua de Revillo, pero a estas alturas ya no se pudo beneficiar de la tolerancia política propia de las campañas electorales y El Clamor desapareció, víctima de tres denuncias a su director.”, comenta  José Antonio Carro  Celada.


Por su parte Genaro Luis y Morgovejo dice a propósito de La Voz y de El Clamor, en el ya citado artículo de La Luz de Astorga del  8 de febrero de 1909: “La Voz y el Clamor pasaron a mejor vida, pero transcurrido algún tiempo  sustituyoles  El Heraldo. Este como no se fundó en época electoral, no tenía mote, al contrario, se denominó católico y con censura eclesiástica. Descubrimos en El Heraldo pujas liberales…”


El Heraldo Astorgano nuevamente comandado por Magín G. Revillo publica su primer número el 3 de enero de 1899, siendo originariamente bimensual. Se manifiesta como periódico católico, defensor de los intereses morales y materiales de la región. Enseguida pasa a ser trisemanal, publicándose los lunes, miércoles y viernes. Su dirección y redacción estaban en la calle Leña nº 3, siendo su director Magín G. Revillo y su propietario Porfirio López. Sale con censura eclesiástica, siendo Pedro Domínguez el censor allá por 1900.


El Heraldo Astorgano ofertaba las secciones siguientes: Notal locales. Notas municipales. Movimiento católico. Ecos diocesanos, con información eclesiástica. Nuestra región. Alcance postal. Lecturas amenas. Crónica nacional. Crónica científica. Crónica parisienne. Guerra anglo-boer 1900.


El Heraldo Astorgano disponía de un servicio de noticias, entre las que se contaban: Servicio telegráfico Express y el Alcance Postal, de Madrid, con corresponsal. También trabajaban un resumen político de las noticias más interesantes, el cual entresacaban de la prensa madrileña.


El 7 de diciembre de 1900, Ricardo Sabugo Calvo se convierte en director accidental, pero el 19 del mismo mes se vuelve a hacer cargo de la dirección Magín G.Revillo. 


El Heraldo incluía a veces octavillas de noticias telegráficas que habían llegado después del cierre de la edición. Esto formaba parte de la batalla por la urgencia en la que entraron con los otros periódicos rivales.
Además disponían de una pizarra a la puerta de la imprenta en la que iban consignando los avances entre un número y el siguiente.

 

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La plantilla estaba formada por Magín G. Revillo, Porfirio López, Ricardo Sabugo Calvo, Simón Liébana, Manuel San Román Y Francisco G. Mayo. Estos tres últimos dejaron de pertenecer a la redacción en diciembre de 1900. Una curiosidad añadida es que el 26 de diciembre de 1900 se publica el periódico con una sola hoja “por falta de tiempo”. Algo tendría que ver en ello el cese de los tres redactores.


Al parecer Revillo y el impresor Porfirio López tenían sus más y sus menos. La censura estaba en manos de Magín y del censor oficial Pedro Domínguez. Pero Porfirio López se la saltaba cuando le venía en gana y publicaba sus pullas. Un día de estos Porfirio López realizó unos comentarios maliciosos que colmaron la paciencia de su director. Revillo presentó su dimisión irrevocable. Era el 1 de junio de 1903.


Porfirio López resistió unos pocos días más, hasta el 13 de junio de 1903 que enarbolaría la nueva cabecera de El Faro Astorgano. 

 

Bibliografía:


Jose Antonio Carro Celada. La prensa de Astorga en el siglo XIX El Faro de Astorga. 20 enero 1982.


José Antonio Carro Celada: Magín Revillo. Un nombre para dos periodistas astorganos. Astórica nº 3; pags 141-154.


Genaro Luis y Morgovejo. La Luz del 8 de febrero de 1909.

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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