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Eloy Rubio Carro
14/01/2017
Entrevista a Javier Lostalé

La realidad transformada y trastornadora de la poesía

Un viernes más se celebraron las Tardes de Autor organizadas por Luis Miguel Suárez en colaboración con la Concejalía de Cultura, en la Casa de Panero; esta vez con la presencia de Javier Lostalé, que transformó la Casa en el lugar de la poesía. Pudimos sentir, habitar el hueco que crea su recogimiento, su ficción amatoria, su lectura resonante en cada uno de los corazones como si fuéramos uno.

 

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Eloy Rubio Carro: Desde Jimmy Jimmy parece alumbrar un diálogo con los otros en lo más profundo de sí ¿Este espacio es el poema que se ejercita en y por este lugar de acogida?


Javier Lostalé: Quizá lo de este lugar de acogida es lo que no acabo de entender. 

 

 

El lugar que yo llamo de acogida es ese ‘dentro de sí’, ese ‘más profundo de sí’ donde acoge en diálogo a los otros.


Ah, bueno; yo creo que además fundamentalmente la poesía es eso, porque en los poemas siempre están los otros, siempre hay alguien, pero los otros o quien está dentro de uno lo está desde el fondo de uno mismo y por tanto es un estar profundo y es un estar esencial. De ahí que la palabra poética siempre sea también una palabra esencial y vaya más allá de la realidad. La realidad está presente en la poesía, pero está siempre transformada y esa transformación se viene produciendo a través del lenguaje; porque lo que es fundamental en la poesía es el lenguaje. La poesía es lenguaje.

 


Pedro García Cueto, en un breve ensayo acerca de la poesía de usted dice que, como Francisco Brines, usted ve la vida como una trampa a la que hay que ceder para seguir creyendo en un tiempo ido, donde la infancia se asoma para ver su reverso, el de la vejez y la muerte. ¿Es así la cosa? ¿No son acaso esos reversos los que pueden forjar la moneda completa? y ¿Qué función cumple el amor en esta conjunción de versos y reversos?

 

Yo creo que el pasado, el presente y el futuro, pero no solo en la poesía, sino en cualquier otra faceta de la vida, es siempre presente; pues en el presente está fluyendo el pasado y de alguna manera decide ese  pasado. Pero, en el presente también, a través del deseo asoma ya pronto el futuro. Por tanto pasado, presente y futuro están unidos, y pienso que la poesía quizás sea el género más importante en cuanto al presente absoluto, que es el que reúne tanto el pasado como el futuro.

 


Muy agustiniana su respuesta, una visión del tiempo muy parecida a la del santo, en el libro XI de sus Confesiones, cuando dice: “Pero aquellos dos tiempos, pretérito y futuro, ¿Cómo pueden ser, si el pretérito ya no es y el futuro todavía no es? Y en cuanto al presente si fuese siempre presente y no pasase a ser pretérito, ya no sería tiempo, sino eternidad”


Otro de los temas que frecuenta es el del erotismo, con una comprensión, digamos, mística del mismo. ¿Se da en el erotismo esa visión instantánea de la eternidad? ¿Es acaso un modo de instante eterno? Ahora bien estamos por mucho que se repita ante un sentimiento, a lo sumo una pasión. ¿De qué manera puede navegar la poesía en ese y en otros sentimientos? ¿Podría la poesía navegar en un vacío de sentimientos?

 

No, yo creo que en un vacío de sentimientos no puede, porque precisamente la poesía es emoción, y el poema se produce por la emoción que desata. Ocurre que hay tipos de emoción diversos: la emoción estética; se da también emoción intelectual, pues no cabe duda que el pensamiento emociona. Todo eso puede estar presente en el poema.


También ha preguntado por el erotismo y el instante de eternidad. Creo que no existe amor sin erotismo, aunque el erotismo solo no basta, pues el amor implica otras muchas cosas. Pero el amor incluido el erotismo convierte el instante  en eternidad…De hecho hay algunos poemas de Vicente Aleixandre en donde queda muy patente. Y en general la poesía tiene mucha relación con lo sagrado y con la eternidad. Dámaso Alonso decía que la poesía era sagrada pues está preñada de eternidad, como estar un poco fuera del tiempo o que pudieran estar en ella todos los tiempos. Por tanto en cuanto al misticismo, creo que cada vez más mi poesía se ha ido decantando por lo meditativo y que sigue y admira mucho la de Rilke, el poeta; el cual estaba muy unido a lo esencial y al misticismo.

 

 

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El color azul es algo muy presente en sus versos, no solo da título a ‘La estación azul‘ (2004) sino que es muy frecuente también en el libro ‘La rosa inclinada’ (1995): Un color azul en  la mirada, en la plenitud de los amantes, en el color del mar y del cielo, un abismo azul que sitúa al poeta junto al hijo que nunca existió ¿Tienen que hablar de muchas cosas?

 

El azul es mi color preferido tal vez tenga motivos inconscientes. Incluso también es azul para mí el abismo. Y en ese poema al que se refieres, el del hijo que no existió, es una especie de canto a lo que sin existir está actuando dentro de ti y hablando por ti; y en ese poema se da eso y al mismo tiempo que el hijo está actuando, aparece también el amante como una especie de contraposición entre el deseo de tener un hijo y por medio la otra situación personal del amante.

 


Es necesaria la poesía no solo para nombrar al amor sino para darle existencia, ¿Es la poesía el lenguaje del amor o tan solo uno de sus lenguajes?

 

Yo creo que en la poesía cabe todo, pero es cierto que en el poema se crea una existencia, me explico: un amor se puede crear solo en el poema y existir en el tiempo de la escritura del poema y no darse realmente tal amor. Es el lenguaje el que crea un micro mundo, una vida autónoma y una vida que además de vivir dentro del poema es capaz de resonar vitalmente en los lectores. He ahí lo más asombroso. 

 

 

‘El lenguaje es la casa del ser’, decía Heidegger ¿Qué lugar ocupa la poesía en esa casa y qué lugar ocupa 'La estación azul' (2004) en el lugar de esa casa?

 

La poesía es dentro de los géneros literarios -aunque Gamoneda haya dicho que la poesía no es un género sino que es otra cosa, que es mucho más que un género-. Bueno, pensando en la poesía como género, sería el género primordial, la fuente a la que van a beber los demás géneros. Porque el lenguaje de los buenos prosistas tiene mucha relación con la poesía, sobre todo por el ahondamiento y la búsqueda de lo esencial.


‘La estación azul’ es un libro mío de poemas en prosa, y tal como dice Jaime Siles, es un libro lírico, es poesía, porque el poema en prosa es realmente poesía. En ese libro se abandona el yo, para que ocupen el lugar del yo los otros, lo que no empece para que los otros hablen en ese yo de uno, y haya de uno mismo entonces en ese libro muchas cosas también. Pero están mucho más presentes los otros. Es mi libro más solidario.

 


Hay en sus poemas un componente ético que a mí me recuerda a Levinas, que podría expresarse de este modo: Yo soy por los otros, en el sentido de que su relación para conmigo es lo que me humaniza. Usted habla de ‘el Hueco’ en ‘Tormenta transparente’ (2010) como una carencia que solamente la mirada del otro puede completar, dando significado a la existencia. ¿Podría explicar estas cosas?

 

La idea del 'hueco' es importantísima en mi poesía, pues yo creo que es en la distancia que hay entre dos miradas, en la que hay entre dos cuerpos, donde todo sucede. Por tanto el hueco se carga, por así decirlo, con la temperatura de la distancia entre esos dos cuerpos o entre esas dos miradas. Es por ello que yo creo que el hueco es fundamental en poesía.

 

 

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Si somos ese ser que somos por la mirada del otro, conformamos también miradas para que otros sean. ¿Existe de verdad la muerte?

 

Se ha dicho muchas veces que en realidad no tenemos experiencia de la muerte. Se puede tener experiencia de la vida, pero no experiencia de la muerte, porque cuando la muerte se convertiría en experiencia ya hemos dejado de ser sujeto de experiencias, y por tanto ya no tendríamos conciencia de lo que es la muerte. Por eso la muerte sabemos que existe, pero no podemos tener experiencia de la nuestra. No solo significa un final y un acabamiento, sino que está muy emparentada con el amor. Vicente Aleixandre utiliza mucho la expresión ‘el amor o la muerte’, teniendo esa ‘o’ un carácter identificativo: Amor igual a muerte. Siendo que el verdadero amor destruye todo lo accidental, todo lo circunstancial y desvela lo esencial… Y es en ese sentido que la muerte tiene un carácter positivo. Otra cuestión es la de si existe otra vida o que pudieramos reencontrarnos con los seres que una vez amamos, etc, etc. Pero eso naturalmente ya es cuestión de fe.

 

En cuanto a la manera compositiva prefiere evitar la regularidad métrica, y, sin embargo, se percibe en ella a veces también un marcado sentido rítmico, incluso en los poemas en prosa de 'La estación azul'. ¿Qué ritmos son esos que se evitan y fluyen a pesar de todo…?

 

Y eso a pesar de que yo no tenga demasiado buen oído, lo digo por la música. Me encanta mucho escuchar música, pero soy incapaz de tararear una melodía. La verdadera poesía siempre debe tener ritmo, porque el ritmo en la poesía no solo es esa música especial, que no tiene que ver tampoco con la otra música, sino que es un ritmo interior. Sería mejor decir que el ritmo del que hablamos crea sentido. Hay muchos poemas en los que la huella que dejan en el lector es a través de lo que se dice en el poema; pero todo eso muy ayudado y muy fundado por el ritmo que sienta su lectura. Por eso el ritmo como creador de sentido es fundamental en la poesía.

 

 

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¿Incluso en la poesía en prosa? 


En la poesía en prosa también, es por lo que defiendo que no hay que hacer ningún distingo entre poema en prosa y poema. Otra cosa es la prosa poética, incluso en este libro mío ‘La estación azul’ hay tres o cuatro textos que no son poemas en prosa, sino que son prosa poética, son los dedicados a Vicente Aleixandre, a Clara Janés y a Rafael Pérez Estrada: eso sí, es prosa lírica, pero no poema en prosa. En cambio el poema en prosa es poema porque además, en la actitud del creado, se produce de la misma forma que se crea el poema, y la transformación que se aviene en el lenguaje es de la misma naturaleza que en un poema convencional.

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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