Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 18/08/2017
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Max Alonso
26/01/2017

Conócete a ti mismo

 

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Esta sentencia figuraba en la pronaos del templo de Apolo en el Santuario de Delfos en la Antigua Grecia y milenios después sigue teniendo plena vigencia. “Conócete a ti mismo”  y para esto conoce tu entorno y su historia. Lo digo ahora dentro de mi experiencia personal de conocer mi entorno y en este sentido quiero comentar dos aportaciones importantes que está publicado estos días Astorga Redacción. Me refiero al serial de Pureza Vega Fernández sobre la prensa astorgana en los finales del siglo XIX y comienzos del XX. El dato sabido es que Astorga ha contado, afortunadamente,  con una notable inquietud periodística y  con múltiples publicaciones, costumbre que, más que afortunadamente,  no ha cesado participando ahora en los nuevos formatos de las publicaciones periodísticas  digitales. La autora de la serie nos descubre los vaivenes de aquellos periódicos en curiosos lances, propios del periodo, que resultan reveladores.


El cineasta norteamericano Martin Scorsese contaba hace poco que en su barrio neoyorquino de pequeño vivió entre la iglesia católica y la mafia y esto es lo que ha tratado en sus diferentes películas. Indudablemente la infancia nos marca en nuestro futuro profesional a quienes nos hemos dedicado a profesiones creativas como en mi caso ha sido el periodismo. Por eso mismo yo sigo la máxima de Delfos y el conocerme a mi mismo empieza por el pasado y bien venidos sean los testimonios que nos ayudan a conocer ese pasado para conocernos a nosotros mismos.


En este sentido resulta muy luminoso el trabajo histórico de Lala Isla,  que revisa el inicio del golpe de Estado del General Franco en sus primeros días en Astorga, cuando se llamaba Alzamiento Nacional y Movimiento Glorioso o Cruzada,  como después de tantas décadas para muchos se sigue denominando, como si el uso torticero del lenguaje pudiera cambiar los conceptos.  Especialmente en la jornada del 21 de julio de aquel 1936 y los sucesos vividos en la plaza mayor con la toma del Ayuntamiento por parte de las fuerzas de orden público y la desgraciada muerte del niño de nueve años, Gerardo Gavela, que imprudentemente contemplaba tan desgraciado espectáculo desde su casa enfrente de la casa consistorial.


Yo recuerdo aquellos hechos, no vividos pero oídos narrar en mi infancia  y el relato que hace ahora Laila Isla difiere mucho de lo que yo escuché. La muerte del niño, desafortunada y desgraciada, no está acreditada en su causa. El elogio que publica en aquellos días el Pensamiento Astorgano, ella con benevolencia lo califica de insufriblemente cursi, remilgado y… ridículo, contiene una auténtica mitologización del hecho por los derroteros que se seguían en aquellos tiempos para justificar  lo injustificable, con el desvergonzado apoyo de la Iglesia Católica, que no la de Jesucristo. Sin el elemental respeto a la verdad, con tendenciosidad y alevosía, para hacer ver lo que se quería a partir de lo que había ocurrido, mezclando conceptos disparatados y hagiográficos sin la menor justificación. Sin que nunca se aclarara lo que había sucedido y mucho menos de donde había partido la bala asesina. Con fundadas sospechas que no de donde se precisaba.


Con un dato más escalofriante: horas más tarde, con clara intención criminal,  explota una bomba  en el jardín de la casa de uno de los detenidos por ser de izquierdas, un médico, cuando se encontraban allí su mujer y sus dos hijas pequeñas. 


Para conocerse a uno mismo hay que conocer la historia propia y la del entorno. No como nos la contaron, sino buscando como fue y mientras eso no se haga no aprenderemos su lección y estaremos tan mal como estábamos, porque seguiremos siendo lo mismo y eso es lo grave y peligroso. Confundiendo la verdad con lo que no lo es. La mentira con lo que parece y el mal con el bien.

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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