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Astorga Redacción
3/02/2017

San Blas acude puntualmente a sanar las faringitis

La Catedral de Astorga ha acogido como es tradición el acto de besar la reliquia de San Blas. Numerosos fieles se han acercado hasta la seo para pedir al santo que les cuide la garganta.

 

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De las reliquias de la Catedral de Astorga dos son muy nombradas. Ningún astorgano ha dejado de acercarse alguna vez a ver el huesecillo brillante como de marfil, protegido en sus extremos con dos coronillas de plata, atribuido a San Blas. Más bien parece un testigo de una época muy antigua en la que había nobles linajudos y eremitas celestiales. Vuelve cada año la reliquia, puntualmente, como la licuación de la sangre de San Genaro en Milán, a recibir el beso y a besar a los astorganos y de paso a conceder su poder salutífero contra septentriones y bóreas invernizos.

 

 

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Otra reliquia hubo que dio mucha fama a la Catedral y es la quijada de San Cristóbal. Dice de ella Antonio de Torquemada, nacido en Astorga en el 1507, en su ‘Jardín de flores curiosas’: “…y a la parte de una quijada que está en la iglesia de Astorga y tiénenla por muy preciosa reliquia, la cual yo he visto muchas veces, no podía de ser tan grande (se refiere a San Cristóbal) como una alta torre. Porque la muela (que estaba en la iglesia de Coria) entera es tan grande como un puño de un hombre, cerrado, y, proporcionando todo el cuerpo conforme a ella o conforme a la parte de la quijada, viene a ser tan grande que pone admiración a los que lo están considerando.”

 

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La reliquia de San Blas se ofrece a los fieles al acabar la misa de 10 de la mañana, algunos acuden ceremoniosos, desprevenidos del posible contagio, pues confían en su poder medicinal, por encima de cualquier virus o bacteria resistente a los antibióticos. Hubo quien se disculpaba de tener que besarla hasta siete veces, pues venía en misión delegada y pensaba transmitir los efluvios a los ausentes. A lo largo del día entre los actos litúrgicos también se podrá rogar y besar la reliquia del obispo armenio. 

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