Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 19/10/2017
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Sol Gómez Arteaga
3/02/2017

Lugares de abandono 

 

[Img #26971]

 


De aquel edificio en ruinas en Puerta de Toledo solo quedaba en pie una pared, pero los  azulejos a media altura, la cisterna colgada, el papel despegado de grecas, las tuberías de plomo, las jambas desportilladas y huecos de ventanas, permitían delimitar perfectamente los distintos espacios en los que un día ya lejano habitó la vida y sus afanes. Lo descubrí hace años cuando viajaba en autobús hacia mi casa, antes de que la especulación inmobiliaria hiciera estragos en las economías domésticas, pero por alguna razón aquel resto de arqueología urbana contemplado siempre en movimiento, se quedó prendido de un recodo de mi memoria y no lo pude olvidar, como no se olvida la visión del esqueleto que un día habitó la carne. 


  
Años más tarde, he visitado palacios de indianos que ocultan su abandono tras barrotes oxidados por la verdina y el salitre; casas de ricohombres venidos a menos cuyos armarios desvencijados exhiben sombreros de copa y miriñaques que herederos mal avenidos dejaron en usufructo al polvo y la desidia; casetas de campo y adobe en las que el arnal de la lumbre, elemento principal de la vivienda, parece esperar renovados atardeceres de reposo y tertulia; casonas solariegas con escudos heráldicos y un cartel de ‘Se Vende’ en la fachada en cuyos corredores solitarios llevan haciendo estragos desde hace más de cuarenta años las palomas; viejas harineras donde la tarima cruje como si fuera a romperse en mil pedazos; vías extintas de tren; barcas varadas en medio de un prado o en el recodo de la ría, contenedores urbanos que acogen en su concavidad hedionda cartas de amor que nunca llegaron a su destino, o sonrisas de gente que te mira confiadamente a través del papel baritado como si fueras un pariente próximo, o revistas de entretenimiento que dan cuenta de una época, una mentalidad y un dominio social imperantes. 

 

Sí, me atrae irremediablemente lo viejo, lo ajado, lo usado, lo decadente, lo desfondado, lo devastado, lo que un día tocó fondo y no volvió a la superficie, lo añoso, lo achacoso, lo decrépito, lo atravesado por la herida, lo vetusto, lo antiguo, lo trasnochado, lo retro, lo demodé, lo gastado, lo destartalado, lo desvencijado, lo hecho una ruina, lo descompuesto, lo maltrecho, lo defectuado, lo tocado, lo quebrado, lo manido, lo fracturado, lo doblado y desdoblado y vuelto a doblar hasta el desgaste, lo abandonado, lo asolado y desolado, lo abatido, lo derruido, lo anegado por las aguas, lo desfigurado, lo derrumbado, lo descompuesto, esos lugares del abandono donde un día se detuvo el minutero del tiempo de personas individuales y anónimas para no volver a andar.

 
Nostalgia se define como el dolor que nos produce la evocación de las personas y las cosas que  hemos perdido, aunque yo creo que también se puede sentir hacia aquello que sin vivir se añora. Yo la siento por una época que va desde principios del siglo pasado hasta finales de los sesenta, momento justo en que nací. 


Decía un profesor de escritura que tuve que no hay nada con más entidad que el resto, y es verdad, al menos para mí lo es. Pues me permite aventurar, soñar, res-catar de la pátina del olvido vidas pasadas, re-componerlas  al arbitrio de la imaginación, re-vivirlas a mi antojo y re-crearlas más felices o más pasionales o mejores o peores o más accidentadas de lo que en realidad fueron. ¿Quién conoce en realidad la realidad? Y buscarles segundas oportunidades que muchas veces la vida no otorga. 


Hay en esa tarea algo de salvador, de rescate, de apagafuegos, que nace tal vez del deseo profundo, inexorablemente perdido, de ser yo misma un día rescatada del olvido, como esta vieja fotografía que no sé de quién es, a mí me gusta llamarle Mª Teresa, que en este instante observo. 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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