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Bruno Marcos
16/02/2017

Lo de la Plaza del Grano es una cosa política

 

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Se ha intentado deslegitimar el rechazo a la obra que se está acometiendo estos días en la histórica Plaza del Grano argumentado, entre otras cosas, que está politizado, cuando, en realidad, nadie sabe cuál es la postura de los partidos políticos de la oposición, ni se ha visto a político profesional alguno por el empedrado ni siquiera para retratarse. Tampoco tiene uno noticia de que entre las más de 20.000 firmas, que dicen que hay en contra, se destaquen nombres de políticos con carnet. Por no haber no hay ni elecciones en el horizonte.


No obstante quien esto escribe, que desconfía de la obra y quiere que la paren y que se limiten a conservar el pavimento viejo con la técnica tradicional de canto sobre tierra posado a mano, les da la razón a los que hablan de que estamos politizados, porque lo de la Plaza del Grano no es que esté politizado sino que es una cosa plenamente política.


Nos enseñaron que en las plazas nacieron no ya las democracias sino la filosofía misma, es decir, el vivir, hablar y pensar en comunidad. Hay que recordarlo para aclararnos, para saber lo que queremos, y ningún sitio mejor para hacerlo que el suelo de esa plaza ensimismada y ajena por tantos años a lo pasajero de los tiempos, resistiendo en lo esencial como memoria viva.

 

Decidir sobre el bien común y duradero y debatir sobre las maneras de lograrlo es a lo que deberíamos llamar política y lo que debería llenar nuestras conversaciones.


Algunos, muy sabiamente, lo han apuntado ya, el tema de la Plaza del Grano debe tratarse desde diversos puntos de vista y disciplinas porque no es una cuestión solo técnica, ni estética, ni nostálgica, ni arqueológica, ni económica, ni sociológica, en ella confluyen todas y bastantes más. Es un lugar simbólico donde comparecen todas esas cuestiones y es la política la que debe reunirlas y armonizarlas, no obstante, en la Plaza del Grano la política está naufragando.

 

Es su propia acción la que ha creado el conflicto, la que ha dividido a la población, o lo intenta, la que provoca una discusión donde había un consenso en torno al gran valor del lugar. La política es la que debe resolver los problemas y deshacer los conflictos, no crearlos.

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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