Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 20/11/2017
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Tomás Valle Villalibre
16/02/2017

Una ciudad en crisis

 

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En medio de este marasmo de bien pensantes que durante años se han dedicado a la tontería no rentable, logrando convertir nuestra ciudad en una de las que más habitantes ha perdido en los últimos veinte años, permítanme que alce mi voz ante lo que se adivina como un futuro cuanto menos, gris muy oscuro, para nuestra ciudad. Hay ruidos que, una vez repetidos incesantemente, quedan grabados permanentemente en nuestro cerebro. Uno de los más connotados y poco fiables, es el que se viene produciendo desde hace años, insistiendo que podemos vivir del turismo que nos visita. Un tópico típico al que se han rendido nuestros representantes municipales desde hace décadas, ante la falta de ideas para industrializar la ciudad, o dejando pasar trenes con el pretexto de explotarla como potencia turística, cuando en realidad ni eso se ha hecho con el empeño y conocimientos debidos, ya que el diseño resultante solo ha servido para que media docena de industriales hosteleros puedan sacarle, con mucho esfuerzo, rentabilidad a sus negocios y el resto  tratan de sobrevivir y no echar el cierre.

 

Resulta realmente descorazonador leer en los titulares de los periódicos, que Astorga se encuentra entre los diez municipios de la provincia con mayor pérdida de población. Estoy seguro que esta frustración que padecemos la mayoría de los ciudadanos, se justificará por nuestros políticos con la caída de  población en toda la provincia, pero a mí esta excusa no me sirve. El potencial monumental que tiene nuestra ciudad, muy pocas con su población lo tienen.

 

¿Qué está ocurriendo entonces? Mi opinión es que no se ha encontrado la fórmula para promocionarla como es debido. Se anda vagando por ferias y exposiciones con ideas pueblerinas emanadas del poder creativo del concejal de turno, que no dudo en su empeño por hacerlo lo mejor posible, pero que  posiblemente tuviera que delegar en auténticos expertos y digo “auténticos”, no mediocres oriundos que cuando lo han intentado solo les ha salido rentable a ellos.

 

A mediados del siglo pasado el humo saliendo de las chimeneas era símbolo de progreso y un reflejo del tejido industrial de la ciudad. La papelera, las harineras, las fabricas de chocolate, los tejeros, la fábrica textil, los grandes almacenes de patatas y coloniales, etc, etc. Pasando los años y a falta de un relevo generacional, junto con la falta de políticas industrializadoras, han hecho que ahora nada de aquello sea cierto, la caída ha sido progresiva pero brutal. Además nuestra ciudad es una ciudad envejecida, con una tasa de jóvenes que me atrevería a decir de las más bajas del país y sin una renovación sostenible de la población. Las personas jóvenes que antes vivían aquí, ya hace años que comenzaron a marcharse.

 

Según el Instituto Nacional de Estadística,  nuestra ciudad cuenta a día de hoy con una población aproximada  de 11.200 habitantes, hace veinte años pasábamos de los 12.500, más una importante población flotante. Hoy este tipo de población léase, mineros, militares, agricultores etc… no existe; se han ido o se han puesto los medios para que lo hicieran. En diez años, si esto no se arregla, la población de Astorga será de aproximadamente 10.000 habitantes.

 

¿Qué pasará entonces? Pues que perderemos muchos de los servicios que tenemos: Hacienda, Comisaría, Escuela de música, Recaudación, etc, etc…De momento ya han comenzado las intentonas con la idea de transformar la estación de tren en un mero apeadero. Nuestros políticos municipales tienen un reto muy importante que deben emprender con premura: 'relanzar el crecimiento de nuestra ciudad'.

 

Las pasadas Navidades tuve la suerte de compartir  la tarde con un gran amigo que participó hace unos años en el rediseño de una ciudad del norte de la península y que ha dado los frutos esperados en el progreso de la misma  y en la vida de los ciudadanos. Hablando de la nuestra, insistía en la necesidad de clarificar el modelo de ciudad que se quiere, olvidar ideas esporádicas y personales de los concejales de turno o sus acólitos, y avanzar en su consecución, coordinando los esfuerzos públicos y privados, adaptándolos a las nuevas circunstancias y mejorando las condiciones de vida de los ciudadanos. Los dos coincidimos en la importancia de industrializar la ciudad y hacer que esa industrialización conviva con el modelo turístico. 

 

El polígono industrial apenas cuenta con un par de empresas con peso específico en cuanto a trabajadores, el resto son talleres y pequeñas empresas cuyos propietarios sudan la gota gorda para llegar con éxito a final de mes. Las grandes, las que dan trabajo a centenares de personas, se han ubicado en Villadangos o Riego de la Vega. No se puede presentar la apertura de una franquicia de pizzería como si fuera la solución para la ciudad o hacer ferias cada quince días que aportan muy poco al comercio local. Todo ello pagado con unos sueldos excesivamente abultados, bajo mi punto de vista.

 

Se necesita más seriedad y abordar procesos de colaboración para realizar procesos de planificación estratégica, intentando conseguir un entendimiento razonable entre las administraciones, las empresas y una amplia representación de agentes sociales, dejando a un lado, como ya he dicho anteriormente, los intereses meramente personales y generando sinergias que traigan industria, comercio y gente que se asiente en nuestra ciudad. Se debe dar protagonismo al pequeño comercio, se ven demasiadas persianas bajadas, está en un proceso difícil y necesita ser relanzado. Necesita campañas publicitarias serias, organizadas por expertos y con la implicación directa de los comerciantes, que les devuelva el importante papel que tenían y que ahora buscan heroicamente en la ciudad. En definitiva, a mi entender, tienen que ser ‘preferentes’ los proyectos para 'relanzar y reinventar una ciudad en crisis, para revitalizar la ciudad, porque no debemos dormirnos ni un minuto más'.
 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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