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Eloy Rubio Carro
19/02/2017

Amando Casado: la creación de la creación

El fotógrafo astorgano Amando Casado acaba de dar a la luz el libro 'Amando Casado: Palabra, Luz, Materia', editado por Eolasfoto, con retratos de 30 grandes escritores leoneses. El libro forma parte de un ambicioso proyecto, iniciado hace una década con el escultor Amancio González y el editor Héctor Escobar, que tendrá continuidad en el tiempo.

 

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Dentro del proyecto de edición fotográfica de la colección ‘Eolas’ acaba de publicarse la tercera de sus entregas con el título: ‘Amando Casado, palabra, luz y materia”. Los dos anteriores volúmenes habían sido ‘Tiempo y luz’ de Manuel Martín y ‘La mirada cercana’ de José Ramón Vega.

 

El proyecto de edición comandado por Héctor Escobar y dirigido por Amando Casado tendrá continuidad con los trabajos fotográficos de Manolo Martín de la Madrid, las fotografías surrealistas de Ramón Núñez, las de José Pallarés (artista, piloto y aventurero) y con los archivos de dos fotógrafos de San Román de la Vega, Juan Geijo y José González, fotos de 1920, con una temática etnográfica de primerísima calidad.

 

El origen de los retratos fotográficos que ahora salen de imprenta, surge de un proyecto originario del editor Héctor Escobar, de la editorial ‘Eolas’, sobre los escritores leoneses. El proyecto pretendía aunar la escultura de Amancio González, la fotografía de Amando Casado con textos autobiográficos de los escritores seleccionados. En el caso de Amando Casado su participación consistía en la realización de dos tipos de fotografías: unas de tipo técnico que servirían de material de partida para las realizaciones escultóricas de Amancio González, y otras que consistirían en retratos personales de 30 escritores de la provincia de León.

 

Se trata de un proyecto todavía inacabado pues, para la parte escultórica no hay de momento financiación. Amancio lleva ya realizadas 8 o 9 esculturas, pero resulta muy costoso llevarlo a cabo en su totalidad.

 

Amancio Casado denuncia a este respecto: “Es un patrimonio, el de los escritores leoneses, que permanece inexplotado, no sé si por desconocimiento o dejadez por parte de unas instituciones públicas, siempre con la palabra emprendimiento tapándoles la boca. No sé lo que significa esto.”

 

 

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El libro que ahora se publica incluye los retratos más personales de cada uno de los 30 escritores. También incorpora el reportaje fotográfico de aquellos escritores que acudieron al estudio de Amancio a contemplar la luz de su obra. Por último incorpora el ‘making-of’ del proceso desde sus inicios hasta la actualidad.

 

Además de los retratos, cada autor escribe un texto a modo de autorretrato; como señala, Roberto Castrillo: “Este proyecto se articula a partir de la acción complementaria de tres miradas sobre el mismo. Una primera desarrollada por los retratados. A través de su instrumento expresivo, la palabra, constituyen su propia identidad, un autorretrato libre en forma y contenido… La segunda mirada procede de la imagen fotográfica… y por último, una tercera mirada en tres dimensiones. El trabajo escultórico de Amancio González se plantea como un proceso que transita desde el modelo a la percepción del propio artista”.

 

El prólogo del libro consiste en una breve pero sustanciosa reflexión de Roberto Castrillo sobre la reflexividad de unos retratos que se concentran sobre la creatividad misma, al tiempo que hacen ejercicio de ella.

 

La serie de retratos viene precedida de una introducción explicativa de la obra de cada uno de los escritores retratados por el crítico literario José Enrique Martínez.

 

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Los retratos que podemos disfrutar en el libro de Amando Casado son de una muy clara intención: un fondo limpio, oscuro, negro sin otra escenografía que fuera a distraer, como si la noche circunstante fuera llamada para bajar a lo más oscuro. Una búsqueda por ahí de un gesto muy a menudo imperceptible, leve pero definitorio que desvelara el camino de la vuelta, eso más propio del retratado.

 

Esa interioridad pretende ser también complementada con aquello que se hace a partir de ella, con la obra, la tarea propia del creador desde su emergencia, por ello se incluye junto al retrato fotográfico un texto autorreflexivo del escritor, su autorretrato. En las fotografías esa aparación de salida de sí, aunque consigo, se dibuja en la mirada que sale del cuadro hasta más allá de la escena, proyectándose sobre los escenarios que el escritor crea en su reencuentro con el mundo; incitándonos de esta manera a seguirlo en rededor de sí, a su mundo literario.

 

Es por esta indagación por la que Amando Casado se sumerge en lo hondo de lo hondo, en una circunnavegación en sintonía con el modelo, pero de la que consigue apropiarse, por lo que Roberto Castrillo puede decir de las fotografías del libro, en el prólogo: “El retrato ha superado definitivamente el carácter imitativo, pasivo respecto al mundo, para afrontarlo como un territorio reflexivo o emocional”. La reflexión es la que le permite ahondar, pero será la pasión, la compasión en el sentido etimológico, la que le incite a convivir  en la emoción profunda, abisal a veces, de los escritores.

 

Es compleja la tarea de reflejar en las fotografías el impacto que supuso el encuentro con cada escritor, dice Amando: “El trabajo fue un periplo por cada uno de los domicilios de los escritores, una experiencia a nivel humano, para mí y creo que para Héctor y Amancio, impresionante”.

 

Otra tarea, además de la reflexión fotográfica sobre el proceso creativo, que se proponía Amando Casado era la de reflejar el momento vital, el estado emocional momentáneo en cada uno de los encuentros: “Se trata de un trabajo de observación, a la caza de gestos únicos, del ADN de cada personaje, que revelara su vivencia actual, un atisbo de su personalidad más abarcadora”. Termina diciendo Amando Casado, fotógrafo y filósofo ‘avant la lettre’.

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