Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 24/05/2017
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Un resinero de Tabuyo del Monte
1/03/2017

Hacienda no somos todos, solo los pringaos

Soy un resinero de Tabuyo del Monte y mi indignación ha ido creciendo a lo largo de las últimas semanas. Indignación por la constatación de que en este país no existe la justicia. Y no me refiero a la justicia relacionada con jueces, fiscales o abogados. De lo que estoy hablando es de la falta de justicia que supone que cuando al gobierno no le salen las cuentas se dedique a buscar paganos entre los más humildes y cumplidores contribuyentes: Los Pringaos.

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Todo empezó hace unas semanas cuando recibí una carta de la Agencia Tributaria que, como era de esperar, no traía buenas noticias. La carta me informaba que me iban a abrir un procedimiento individual y que debía presentar las declaraciones trimestrales del IVA de los cuatro trimestres de 2013. Al leerlo pensé que se habían equivocado, que era un error, nunca me habían exigido presentar esas declaraciones porque la forma en que me había dado de alta de autónomo no me lo exigía. Aún así, preferí ponerme en contacto con la oficina de Hacienda de Astorga para que me aclararan el asunto y mi sorpresa fue que me resultó imposible, sólo fui capaz de hablar con una centralita. Posteriormente me enteré de que es otro servicio del que nos han privado para no poder resolver nada en persona, ya no hay quien te atienda. La indignación iba creciendo.

 

El siguiente paso fue ponerme en contacto con mi asesor para contarle lo ocurrido y después de consultarlo me dijo que no se trataba de ningún error, que tendría que presentar las facturas que me pedían y que Hacienda considera que había estado en fraude hasta el año 2015. Y como es lógico, mi indignación fue creciendo. En este tiempo hablé con mis compañeros y compañeras resineras y me di cuenta que había sido el primero en recibir la carta, pero que nos había llegado a casi todos una carta parecida.

 

El caso es que cuando en 2012 me di de alta en autónomos tuve que acudir a Hacienda a darme de alta por la actividad que iba a realizar. Pero hasta 2015 no existía ningún epígrafe que recogiera específicamente la extracción de resinas por lo que me di de alta en el epígrafe que me aconsejaron los técnicos de Hacienda. Tal y como lo hice, mi única obligación era presentar la declaración anual de la renta sobre el total facturado anual aplicándole un coeficiente reductor por los gastos. Las facturas se grababan con un 12 por ciento de IVA y contemplaban una reducción por el IRPF. Con esto quiero aclarar que no es que estuviera trabajando en negro, todo era legal. Los años posteriores presenté mi declaración y no tuve ningún problema ni recibí ninguna carta como la que he recibido ahora. De ahí viene mi estupefacción y mi indignación con la noticia de ser un presunto defraudador.

 

Sin embargo ahora Hacienda ha decidido que la forma en la que estaba dado de alta no era correcta, que debía haber facturado al 21% de IVA. Para más inri el epígrafe que se aprobó por decreto en 2015 mantiene las mismas condiciones tributaria con las que habíamos trabajado hasta entonces. Como se pueden suponer, mi cabreo iba en ascenso pero aún no había llegado al máximo porque después me puse a hacer números. Si de los 5000 pinos que llevaba en aquel momento saqué unos 12000 kg de resina, ingresé unos 12000€ más unos 1400 de IVA. Ese IVA me lo quedé porque al hacer la declaración me salió a devolver como consecuencia de los escuálidos ingresos. Hay que tener en cuenta que de esos 13400€ de ingresos brutos tuve que pagar las 12 cuotas de autónomos (alrededor de 3000€), 1000€ de "renta" por el aprovechamiento de los pinos, otros 600€ por el trasporte de la resina a fábrica y demás gastos en material y gastos de tractor para la recogida en el monte. En una cuenta rápida, ya hemos bajado de los 9000€ 'limpios'. Si como se prevé tengo que pagar el IVA cobrado en 2013 y 2014 (el de 2012 ya habría prescrito según mi asesor), pueden imaginarse que sumará cerca de 3000€, con lo que los ingresos del año que viene se me quedarán en unos 6000€. La indignación sigue al alza.

 

No puedo evitar pensar en el incendio de 2012 en el que algunos perdieron el trabajo de medio año y un montón de resina que no pudieron vender porque se consumió junto con muchas cosas más. No puedo evitar pensar que no recibieron ni un céntimo a pesar de solicitarlo por vía administrativa y judicial. No puedo evitar pensar que tuvieron que salir adelante apoyándose en ahorros propios y ayudas de familiares y amigos porque en ese caso las instituciones no fueron tan diligentes para repartir indemnizaciones como lo son ahora para exigir dinero. Y no puedo evitar pensar en lo complicado que nos va a resultar, alguno con hipoteca y familia numerosa, desembolsar un dinero que no tenemos. Imagínense el nivel de indignación.

 

Volviendo a mi relato, pasaron los días y fui conociendo noticias que alimentaron más mi cabreo: sentencias judiciales como la de la infanta, que la declaración del banco Santander le sale a devolver, todos los escándalos de paraísos fiscales, SICAV y grandes defraudadores y para rematar la declaraciones de Juan Vicente Herrera sobre la recuperación económica y el descenso del número de autónomos en la comunidad.

 

Siempre he sido partidario de pagar impuestos para poder tener unos servicios públicos de calidad, pero visto lo visto cada vez me quedan menos ganas de pagar y entiendo a los que deciden trabajar fuera del sistema, al margen de la ley. Si los políticos pisaran la calle se darían cuenta de por qué la gente siente desafección por la política. La justicia social es un mito, los poderosos se enriquecen de forma exponencial a costa de los que somos pobres y exprimen y se aprovechan de las instituciones con la ayuda o la connivencia de quiénes las dirigen y acabamos pagando el pato Los Pringaos.

 

A pesar del cabreo, sigo teniendo esperanza en que la unión y la colaboración de las personas es la única manera de invertir las tendencias autodestructivas de la sociedad. Así ha sido también en este caso. Gracias a pertenecer a la Asociación Nacional de Resineros sabemos que los de Tabuyo no somos los únicos en encontrarnos en esta desagradable situación y también sabemos que juntos tendremos muchas más posibilidades de salir airosos de esta situación que si cada cual nos enfrentáramos solitariamente a la apisonadora de la autoridad fiscal.

 

Para terminar me gustaría hacer una reflexión que llegara a la persona que tuvo la iniciativa de perseguir al colectivo resinero. Me pregunto si esa persona se paró a pensar en las personas que tratamos de sobrevivir con un oficio en que cada euro, que como he indicado anteriormente no son muchos, 'sale del pellejo' del que lo ejerce.

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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