Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 28/05/2017
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Mercedes G. Rojo
2/03/2017

Astorga y sus comarcas: desconocido universo de creadoras

 

Algunas nacieron en estas tierras, otras se instalaron en ellas por diferentes motivos. Pero en todos los casos respiran arte por cada poro de su piel. En el primer caso son mujeres que crecieron, jugaron entre estas calles y plazas, en los pueblos próximos y sus campos; que estudiaron en sus escuelas… Y todos estos entornos fueron alentando en ellas el espíritu creador con el que un día vinieron al mundo decantándose, según el caso,  por la música, el baile, la literatura, el teatro o las artes plásticas.

 

Sentían dentro de ellas la necesidad de expresarse, de expresar la belleza, el dolor, las injusticias,…, de contagiar  con su arte la alegría o de proporcionar esa chispa de reflexión sobre lo propio o lo extraño. Aprendieron a sacar de sí mismas la belleza y el arte que la vida nos ofrece y a buscar la forma más idónea de compartirlo. Para hacerlo tuvieron que irse lejos. Algunas se fueron y se quedaron. Otras  retornaron para compartir el arte que habían madurado.

 

En el segundo caso llegaron a estas tierras por diferentes motivos. Eligieron quedarse en ellas y en ellas crean, con las mismas aspiraciones que las primeras. En todas las circunstancias, la mayoría de las veces, lo hacen de espaldas a una población y unas instituciones que se empeñan en ignorarlas.

 

El objetivo de esta serie de artículos que comenzamos con el mes de marzo, el mes más propicio para ello,  es visibilizarlas, darlas a conocer, saber qué piensan, qué sienten y qué es lo que quieren mostrar con su arte. Porque cualquier faceta artística implica una forma de expresión que no está del todo completa sin un receptor al otro lado del canal.

 

 

 

Ana Silva o La pasión por el teatro (Requejo de Pradorrey)

 

 

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Dice el refrán que “nadie es profeta en su tierra”, nosotras añadiríamos que, las más de las veces, aún mucho menos cuando se trata de mujeres. Y si a eso le unimos que estén relacionadas con el mundo del arte, de la cultura en general, campos a los que tanta importancia se les quita cuando precisamente reposa en ellos la verdadera evolución social y de pensamiento de las personas y por ende de las sociedades, es fácil comprender porque en Astorga y en todo nuestro entorno desconocemos bastante a quienes desarrollan su actividad en los distintos ámbitos del arte. 

 

Como ocurre con Ana Silva, con toda una carrera profesional ligada a los distintos aspectos del mundo teatral y que aún sorprende a quienes la conocen, incluso desde niña,  en esta ciudad nuestra al enterarse de su carrera de actriz y de directora teatral. Como un primer acercamiento diremos que crece y estudia en Astorga, desde donde se desplaza a Valladolid para estudiar Arte Dramático. Tras “cuatro años de niebla y mucho aprendizaje” se desplaza a Madrid para hacer un curso de cine, y allí  se quedará  otros diez años, hasta que cansada de la ciudad y previendo la crisis que se nos venía encima, decide volverse a un sitio pequeño para poder disfrutar del silencio del que le  privaba la ciudad. Así  llega a Requejo de Pradorrey,  pequeño pueblo maragato donde conviven, a pesar de la poca gente que lo habita, muchas culturas. “Desde este pequeño rincón me puedo permitir seguir en contacto con el teatro y agarrarme a la tierra, que es la que alimenta a los creadores” afirma, mientras nos cuenta que en todo este tiempo ha trabajado con algunas compañías de Castilla y León, con teatro de calle e infantiles, además de crear,  junto a Jorge, César y Sonia, el proyecto teatral  [email protected] Producciones, S. Coop., con el que este año cumplen diez de trabajo encaminado a poder vivir exclusivamente de lo que para ella es también su pasión.

 

 

Le pido que se defina a sí misma en relación con su arte, y lo hace asegurando que se siente “aprendiz de todo y maestra de nada, con bastante tendencia al riesgo. Me gusta tocar todo lo que tenga que ver con el teatro y con la escena: comedia, tragedia, teatro para niños, para adultos, textos clásicos o experimentales, improvisación, danza, tecnologías, música o cualquier cosa nueva que aprender”. Justifica su dedicación al teatro en el hecho de que siempre fue de su gusto contar historias y entretener a las personas que tenía a su alrededor, con un impulso constante de mantener en su vida  las ganas de jugar y de comunicarse con los demás, aspectos que pudo encontrar en el teatro, que se le reveló desde el principio como lo que verdaderamente quería hacer.

 

Considera su relación con el arte, como la relación consigo misma. Y, partiendo de su idea personal de que  “crear es una manera de que salga al exterior lo que llevas dentro, lo que todos llevamos dentro”, reconoce que unas veces se lleva fenomenal con su arte y otras, fatal. Una relación difícil teniendo en cuenta lo que significa la vida del artista en este país, aunque en cualquier caso sana y recíproca, de la que destaca: “yo le ofrezco al arte mi cuerpo y mi voz cuando subo a un escenario y él me deja seguir sacando a la niña que todavía soy y que quiere crear cosas nuevas cada día”.

 

 

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No podíamos dejar de plantearnos su visión sobre  la relación de Astorga con el arte y sus artistas. En este sentido, Ana Silva, considera que no percibe ni mucho interés ni  mucho apoyo por parte de la ciudad hacia sus artistas. Y en este paquete están por supuesto las instituciones.  Tiene la sensación de “que los últimos artistas que salieron de esta ciudad fueron los miembros de la Escuela de Astorga y ahí se ha quedado la historia”. Reconoce que ella misma ha tenido que salir de la ciudad para descubrir a artistas que son de aquí, pero que nadie habla de ellos en la ciudad. No se trata de que Astorga se sienta agradecida hacia ellos, eso no es lo importante. Pero sí considera que no estaría de más que se hiciera una verdadera difusión entre los astorganos de los artistas que salen de aquí y que se facilite el conocimiento de sus obras, como hacen en otros lugares con los suyos. La presencia del arte en una ciudad y unas comarcas como las nuestras supone muchos aspectos positivos: aprendizaje, ocio sano, afición a algo que no sea ir de cortos… También difusión de la zona, conocimiento, cultura,…, y es que “un pueblo sin cultura no tiene identidad con lo que no es un pueblo”. Con una oferta cultural adecuada, ya desde las primeras edades, se crea afición a la cultura. Y para un ayuntamiento sería muy fácil hacerlo aprovechando a los/las artistas que se mueven por la zona.  Nos cuenta que “en concreto con el teatro ha habido una subida de público a nivel nacional bastante notable antes de la crisis. En otras ciudades del país se programó mucho espectáculo infantil hace 10-15 años y esto se está notando ahora. Los que entonces eran niños que se aficionaron a ir al teatro ahora son adolescentes y jóvenes que siguen acudiendo a las salas. Pero en Astorga eso no pasó,  ni pasa en estos momentos. Lo mismo digo con respecto a otras disciplinas artísticas. Yo no las veo o las que veo es de manera muy discreta”.

 

Afrontando la interacción de Astorga con el mundo teatral en todas sus facetas y lo que a ella ha podido aportarle,  reconoce la importancia que le supuso vivir su infancia y adolescencia en un barrio como Rectivía, que en aquel momento bullía de actividad cultural y que le dio la oportunidad de probar experiencias como el teatro, la música o la danza, todas interrelacionadas con su dedicación artística actual. Ve en la ciudad, e incluso en su entorno,  un buen caldo de cultivo para el teatro, desde el punto de vista actoral, con muchos espectáculos de aficionados con buenos talentos por pulir. Considera que los astorganos van sobrados de talento y arte, que lo llevan dentro. Aunque la ciudad actualmente no ofrece ni muchas ni buenas condiciones, ni a nivel de espectadores ni para potenciar todo ese talento que bulle de fondo. Piensa que una ciudad que tiene un teatro como el Gullón, después de lo que ha sufrido durante los últimos años, se merece “que se vuelva a abrir el telón todas las semanas, como se hacía hace cincuenta años”. Para ello es necesario crear un tejido adecuado, situación que vendrá apoyada si se ofrecen clases de teatro para todas las edades, que no solamente enseñan a actuar, sino a ser un público receptivo y educado. Habría que  programar mucho y variado,  llevar al mismo a compañías de la zona y de Castilla y León, ofrecer teatro para público infantil y para público adulto, introducirse en circuitos de la Comunidad. Pero sobre todo considera imprescindible que se pregunte a quienes saben algo de este mundo, que se asesoren bien por profesionales de la escena que son quienes conocen las verdaderas necesidades (no de otras áreas) y que, además de invertir en dotar al teatro de buenos medios (que no siempre coinciden con los más caros), quien programe vaya al teatro y disfrute del mismo. En todas sus variantes. En resumen, en lo relativo a la relación de Astorga con el mundo teatral ésta aún deja bastante que desear.

 

 

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Volviendo a su relación personal con el teatro le preguntamos por los proyectos teatrales que más le han aportado a nivel personal y profesional. A nivel actoral destaca Titirifauna, espectáculo infantil con la compañía Calamar Teatro que representó más de 300 veces, lo que  le permitió aprender mucho y hacerlo a través de un público tan exigente como son los niños.  En su faceta de directora destaca Éramos tan felices..., proyecto del que hemos podido disfrutar en varias ocasiones en estas tierras y en escenarios muy diferentes. Una experiencia, a partir de la poesía y la música en directo, que reconoce como muy intensa y arriesgada por la locura que conlleva  dirigir y actuar al mismo tiempo en un espectáculo, un espectáculo de cuya dimensión solo fue consciente cuando se dijo la última palabra sobre el escenario el día del estreno.

 

De proyectos futuros no le gusta hablar  hasta que están bien asentados,  “da mal fario”- nos dice riéndose.  Aunque tiene en mente un par de ellos que va a empezar a  ensayar con su equipo en poco tiempo, y de los que promete contarnos cuando sean más concretos. Habrá que estar pendiente de los mismos.

 

Vamos terminando y lo hacemos analizando su impresión acerca de la visibilidad de las mujeres artistas, actualmente. En el caso del arte dramático (también del arte en general) considera que las mujeres estamos bastante ninguneadas. Y que, a pesar de lo que algunas digan, es mucho más difícil dedicarse al arte siendo mujer. Si en el teatro clásico apenas hay papeles de mujeres, esto no ha cambiado mucho en los últimos siglos. Y, sin embargo, hoy en día en las escuelas de arte encuentras a más mujeres que a hombres. Nos cuenta que, desde su realidad, en el teatro los hombres lo tienen más fácil para vivir de ello y a las mujeres les cuesta más tiempo o más trabajo. Algo que, en general, se puede aplicar a prácticamente todas las disciplinas artísticas.

 

 

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Terminamos este artículo dándole las gracias a Ana Silva por dedicarnos un poco de su tiempo para permitirnos conocerla un poco mejor; deseando poder disfrutar pronto de alguno de sus nuevos proyectos y, sobre todo, invitándoles a que estén pendientes de su carrera teatral y a que no pierdan la oportunidad de disfrutar con su arte en cuanto tengan ocasión para ello. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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