Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 28/07/2017
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Mercedes G. Rojo
23/03/2017

Mari Paz Martínez Alonso (Santa Colomba de Somoza): La herencia y la fuerza de una  tierra áspera.

 

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Algo deben de tener determinadas tierras para atraer hacia ellas la fuerza creadora de personas que nacen o que acaban instalándose en las mismas en busca de un refugio, de un lugar de trabajo que les permita materializar su inspiración en proyectos de creación y, a veces, de un lugar de curación para el cuerpo e incluso para el alma.

 

Maragatería, la Somoza en este caso por específica elección de nuestra protagonista de hoy,  es uno  de esas geografías en las que, en los últimos años, he ido viendo como se alentaban diversos proyectos culturales o artísticos (con mayor o menor fortuna)  fraguados por personsa ligadas a la tierra desde su nacimiento, o llegadas de otros lugares guiadas quizá por la atracción mágica del monte Teleno, que viene ejerciendo ese influjo desde los más remotos tiempos, o por esa Vía Láctea que va marcando un camino invisible hacia Santiago, abriendo brechas por las que nos han llegado los influjos de otras culturas, para  encontrar aquí ese 'santuario' desde el que hacer y crear, a pesar del carácter muchas veces arisco de sus gentes y la dureza de sus paisajes.

 

Como lo ha hecho Mari Paz Martínez Alonso, nuestra protagonista de hoy,  mujer nacida, criada y asentada desde siempre en estas tierras en las que nació (Andiñuela de Somoza) y reside (Santa Colomba de Somoza), reconociendo de ellas que “mi pueblo y la comarca maragata han sido mi fuente de inspiración, mi medicina y el hogar al que regresan perpetuamente algunas de las personas más importantes de mi vida: mis amigos. Hoy este pequeño rincón del mundo, en esta rancia comarca es el único lugar donde siento que mi corazón late con más fuerza…”.

 

En relación con su arte, esta aún novel escritora (desde el punto de vista editorial porque escribir escribe desde niña), nos dice “encuentro la forma de comunicarme a través de la palabra escrita, el modo de conocerme e incluso de cuestionarme”. Y reconoce que no puede imaginarse viviendo  sin libros en los que encuentra la apertura necesaria hacia otros modos de pensamiento y el alimento de su imaginación para sus incursiones en el mundo del relato. “Uno de mis miedos más terribles es morir sin haber leído lo suficiente”, nos dice,  y es que “encuentro en los libros mi refugio, un hogar imaginario donde sentirme a salvo de las frecuentes crueldades del mundo que tantos recelos e incertidumbres me provocan”.

 

Declarándose elegida por la escritura reconoce que es lo único que de verdad hace con el corazón, desde siempre, y  a través de lo que mejor se comunica, pues le permite expresar con mayor claridad lo que quiere decir,  incluso llegando a arriesgar mucho a la hora de expresar sentimientos o emociones, en una relación pasional que le ha impulsado principalmente hacia  la poesía, que nace en ella “para acallar mis demonios y para alimentar mis recuerdos”. Escribe sobre su tierra y sus gentes, honrando su belleza pero increpándola también por su aspereza y su carácter huraño. Escribe sobre la amistad como el más sublime de los amores posibles; sobre la muerte y su aceptación, sobre la lucha contra ella, sobre la esperanza. “Mi arte es un retrato de mi alma y de sus entresijos… Significa para mí… liberarme de fantasmas y atarme a la vida con un eterno nudo de tinta”, señala.

 

Reflexionando sobre el papel de la literatura y el arte en nuestras vidas, nos habla del hecho de leer como una circunstancia que consigue hacernos personas mucho más empáticas, que nos enseña a ponernos en el lugar de otros, a mirar desde otros prismas y, por tanto, a hacernos más sensibles ante sus necesidades. Considerando  la literatura como un “alimento del alma”, siente que “no leer es desaprovechar la vida”. También cree en el arte como elemento dinamizador de cultura que a su vez aporta conocimiento, y que puede influir positivamente en  el turismo tan necesario para relanzar nuestras comarcas,  aportando nuevos atractivos a turistas y visitantes.

 

 

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En este sentido aboga porque en lugares como Astorga se aprenda a localizar a los artistas que se esconden en sus comarcas, a descubrirlos y a abrirles puertas que les permitan mostrar lo que hacen a través de talleres, exposiciones, lecturas, …, tal y como se vienen haciendo en otros territorios. Y es que considera fundamental que cada comarca se conozca también por su cultura y su arte y que ésta se convierta en “un orgullo para sus vecinos y para sus hijos emigrados”. En  tal  sentido piensa que en Astorga se deberían potenciar (por ejemplo, y en el campo en el que ella está más implicada)  “más talleres de escritura, más actos que reunieran autores de la comarca…”. Siente que hay un buen tejido de buenos escritores y grandes poetas que viven entre nosotros en el más completo anonimato, sin que se les dé la visibilidad que se merecen, y concluye diciendo que “la ciudad necesita un proyecto que anime a los más jóvenes a escribir… a crear costumbre y adeptos a los movimientos culturales de la comarca”.

 

También considera que la peor parte la llevan las mujeres a las que como mucho se les hace un poco más de caso durante el mes de marzo para dejarlas luego caer en el olvido bajo el imperio de los nombres de artistas masculinos a los que siempre se les presta mayor atención. Echa en falta un generalizado espíritu de satisfacción con los artistas que viven en la tierra, ese orgullo para que otras personas puedan interesarse por conocer los trabajos de los demás, algo para lo que también considera que hay que trabajar juntos, hasta conseguir que permanentemente se respire cultura en nuestra comarca. Siempre con un sentimiento unitario y grupal en el que todas las personas y todas las tendencias puedan tener cabida.

 

Apunta que aunque, desde su perspectiva, el entorno no es trascendental para que una persona desarrolle o no sus capacidades artísticas (si las tiene, las tiene), sí es fundamental el papel que dicho medio puede jugar para que quien nace con ellas pueda desarrollar de una manera más adecuada dichas aptitudes.

 

Particularmente, Mari Paz Martínez sí se siente deudora con estas tierras por lo que la han aportado “indudablemente la vida, pues es aquí  a donde pertenezco. Pero resulta inherente que ese lugar que forma parte de nosotros es también el que encierra nuestros demonios, nuestras vivencias más felices y también las más dolorosas. Todos los contrastes de mi vida están patentes en esta tierra y como manifestación de esto me ha aportado lo que soy”.

 

Y como comarcana, y hablando de gentilicios, nos comenta que le gusta más la idea de pertenecer a La Somoza que a la Maragatería, definición – la primera – más cercana a lo que ella considera sus 'humildes raíces'. “La Somoza es la tierra agreste del labriego, del pastor y de los pueblos que subsistían de otras labores no arrieras. Yo procedo de ese linaje de la comarca”. Y así lo trasluce en muchos de sus versos, algunos de los cuales ya vieron la publicación en su primer libro De musgo y piedra, un poemario del que nos dice “tiene una fuerza y una intensidad que deriva de unas circunstancias muy especiales…” que, aunque ya ha llevado a muchos lugares,  aún está por presentar en Astorga. Y es que “nadie es profeta en su tierra”, menos aún si se es mujer y si se está fuera de los circuitos considerados como populares.

 

 

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Hablando de proyectos propios y ajenos hay que destacar la colaboración de Mari Paz en el Proyecto InSitu- Santa Colomba, respaldado por dicho ayuntamiento  desde hace ya 23 años, y que tiene por objetivo apoyar “diferentes artes, literarias, artísticas y fotográficas con un plan que estriba en el trabajo de un grupo de voluntarios” del que nuestra protagonista forma parte. Un proyecto surgido en 1998 desde el centro cultural 'El Casino' que comenzó creando un recital anual de poesía donde los aficionados se reunían para compartir tanto escritos propios como de otros autores. Fue en este marco en el que Mari Paz dejó que se conocieran por primera vez sus versos y desde entonces colabora activamente con el proyecto. También destaca las colaboraciones en las presentaciones del libro-disco de 'El solito trovador', un proyecto que considera la demostración de que la cultura y el arte pueden salir adelante sin el apoyo de entidades administrativas, porque interesa la música, la poesía y … nuestros artistas.

 

De otros proyectos, aún en pañales, de momento no quiere decir nada más allá de su continuo proceso de escritura y de ese proyecto de visibilización de los artistas de la zona a través de la página Versos en Somoza (también en facebook).

 

Desde aquí queremos desearle mucho éxito y mucha fuerza para el futuro, en su vida y en sus proyectos, y lo hago dejando alguno de sus versos a los que podrán encontrarles continuación en su libro, una reciente publicación surgida en el pasado 2016, bajo el auspicio de la editorial Marciano Sonoro, en el que ha contado con importantes colaboraciones y que surge como resultado de un año de lucha contra la enfermedad con la que Mari Paz convive desde hace cuatro años y en el que la poesía supuso su principal vía de escape.

 

Volver a escribir. /Dejar de nuevo manar / una fuente de palabras,

un pensamiento, una idea. / Recorrer mi historia y la de otros…

(De Volver a escribir, en De musgo y piedra).

 

 

 

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