Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 20/09/2017
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José N. Fuertes Celada
2/04/2017

Rilhafoles: bajo el imperio de la 'saudade'

Rilhafoles sale en su número 2 manteniendo todavía el misterio. El Círculo de Lisboa parece más una advertencia masónica, pues estos gustan de ocultarse; en otro caso resultaría una engañifa. En este número se piratean textos de Silvia Abad, Óscar M. Prieto, Luis Santana, Eloy Rubio y Bruno Marcos. Lo mismo se hace con las fotografías de Pablo García y las pinturas de Nuria Cadierno.
De tirada limitada, solo puede adquirirse en la Librería Galatea de León.

 

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Ya habíamos presentado el nº 1 de la revista/panóptica de bolsillo, en acordeón como el poema de Oquendo, palomita desplegable para leerle los pliegues de la buena estrella, las rayas de tigre. Barra de platino o metro iridiado con el que desde ahora se habría de medir toda revista de poesía futura. ¿Qué cuenta, qué datos delata la investigación del material proporcionado en la propia revista? ¿Qué relación tiene ‘Rilhafoles’ con el homónimo convento/manicomio portugués, declarado hoy panóptico de la historia de la locura lusa? ¿Por qué se proclama la revista perteneciente a un misterioso círculo lisboeta del que la red informa tan callando?


‘Rilhafoles’ parece que pone como modelo, ya lo hacía en el número anterior, a la revista Orpheu, fundada en 1915 por Fernando Pessoa y Mario de Sá Carneiro, queriendo con ella renovar el  panorama de las letras lusas. No vemos, desde este despliegue o desdoble de la personalidad a que nos trae el comentario, pretensión parecida en Rilhafoles para con la poesía española actual. Por otra parte la revista insiste en homenajear a la figura de uno de los colaboradores más conspicuos de aquella Orpheu histórica, Ângelo de Lima, perpetuo loco del manicomio de Rilhafoles desde el que auspiciaba el panorama literario lisboeta de entonces.


De ahí, desde ese encierro panóptico y visionario le debe venir a ‘Rilhafoles’ su afán de faro luminoso, de puñado de chispas en la oscuridad. Una luz intensísima, escudriñadora penetra entre los márgenes donde la noche, la locura y la extrañeza son el fondo a la luz del universo.


¿Cómo leer una pajarita, cómo escudriñar su ventana al universo? He perdido aquel tratado que escribiera Unamuno acerca de la 'cocotología' y que ahora me sería de gran ayuda para ir desplegando el oculto mensaje papirofléxico. He equivocado también en mi memoria aquellos conocimientos de embriología que me permitirían indagar el plantel de los cambios que desde capas embrionarias (ectodermo, mesodermo y endodermo) producen los diversos órganos, esta volandera hija del desplegamiento.

 

Una última indagación quedaba pendiente para saber más de la génesis e identidad de Rilhafoles y era el escribir a algunos de los colaboradores. Lo hice con los que tenía más a mano, Óscar M. Prieto, Eloy Rubio y Silvia Abad. El primero me dijo que no sabía nada y que le era imposible imaginar cosa ninguna desde la nada: “Ex nihilo nihil fit”. Eloy Rubio respondió que se trataba de un ‘lobo solitario’, una escisión pirata de un grupo poético emanado al calor de la ULE. Silvia Abad parecía despistada, pero puesta a imaginar, desde esa especie de teología negativa cercana a la mística que practica, respondía así de Rihlafoles: "sabe como si hiciese viento, como si fuese casi de noche y en la terraza de una cafetería cerrada todavía quedase un hombre taciturno; podría ser un periódico encontrado en la estación mientras esperas que alguien vaya a tu encuentro, o una de esas notas recordatorio escritas en un idioma desconocido que uno se encuentra de vuelta a casa".

 

 

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La revista en su repliegue, en su aparición pública lleva por portada y contraportada sendas fotos de ‘Larsen’ (¿Será pirata escindido?). Es la de la portada, un poste de luz de madera viejo, con dos jícaras por las que no pasa ya cable alguno. ¿Un canto a la desolación, a un mundo que se acaba? Cabe ahora aquel poema citado por Jesús Pardo en una nota al canto LXXXII de Pound, cuyo autor es Enrique Gómez Martínez: “ T. S. H. / Telegrafía / sin hilos… / ¿Qué va a ser de los pájaros / que anotan la música de los caminos.”

 


La contraportada incluye el ‘índice’ de la revista sobreimpreso en una fotografía del tranvía de Lisboa. Enigmático V. Karbajc, director de la revista. (¿Estará tratando de confundirnos el editor con heterónimos jázaros?) 

 


Una vez desplegada la revista se extiende en un doble folio, una mantita de casa de muñecas, un DIN A2 impreso por ambas caras. La cara A, además de las fotografías antedichas contiene dos ilustraciones ‘ensoñatorias’ de Nuria Cadierno, ‘Umbral azul’ y ‘J. imaginario’, con personajes -como el de Klee en Angelus Novus- que se paran en el umbral sin cableado telegráfico para mirarse el pasmo de la propia vida (“La vida la pasar…”). Tres fotos de Pablo García completan esta cara de la revista, formando parte de una colección más amplia titulada ‘Crack’: “una serie de fotografías de la ciudad de León…que pretende ser la constatación tangible de la existencia de la crisis a un solo golpe de vista.”

 


La cara B es la cara literaria, en ella podemos leer tres breves poemas del libro ‘La noche que dejé de ser un animal’, de Silvia Abad Montoliú. “En ellos, -ha dicho Eloy Rubio Carro- rozamos la imposibilidad del ser puro, la de la poesía, la de la verdad: El libro de Silvia Abad es una joya de la mística; breve, pero intensísimo. Cada cosa, cada palabra, cada fonema funciona en él como una mónada leibnitziana. ‘Composible’ con todas las demás cosas, palabras fonemas y sentidos, cada cosa en su libro cuenta (con) todas las otras”.

 


Cinco textos miligrámicos de Luis Santana. Poeta Vallisoletano del que comenta José Luis Puerto a propósito del libro ‘Leyendo la fuga’, que estaría “marcado por la levedad, la extrañeza, la enunciación, la yuxtaposición… el poeta utiliza aquí un decir como distanciado, en el que, a través de un caleidoscopio de imágenes traza una cartografía de palabras creando las atmósferas que nos llevan a otro modo de ver la realidad y el mundo.” De la yuxtaposición de estos cinco textos se abre en flor un sentido nuevo: la fugacidad y el deslumbramiento del instante, pero también el desconcierto del mundo actual, la falta de respuesta a cualquier tipo de llamada, la belleza incluso de la ausencia en cuanto que esta se nos desvela, (vuélvase a la foto de portada) : “Preciso abrir / el manual de señales; / si es que hay alguna.”

 


Esquejes de Eloy Rubio Carro es el tercero de los escritos, tres breves textos que parecen evocar algo que no pudiera ser: ‘el poema’.

 

 

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La evocación y el ensueño es una constante en los textos y las ilustraciones de esta revista. Los pájaros se han ido pero permanecen por siempre en los postes podridos y varados en luz, seguirán cantando tras el derrumbe: “Y yo sabré que cantan. / Y dónde y de qué modo. / Y desde mi reposo, /  cuando un sol de silencio / reúna mi esperanza, / pienso escuchar atento / el canto.” Toda cosa bajo el imperio de la ´saudade’, de la evocación. ‘Orpheu’ es un treno melancólico, enseña de un mundo añorado: “Orpheu rebelde canto como sou / canto como un posseso. / Que na casca do tempo, a canivete, / Gravasse a furia de cada momento. / Canto a ver se o meu canto compromete / A eternidade do meu sofrimento…”  Termina esta evocación de Miguel Torca: “Canto sem perguntar à musa. / Se o canto è de terror ou de beleza.”

 


El periscopio es el texto de Oscar M. Prieto, un cuento de hibernación, de larva de la seda, de las metamorfosis y descubrimientos que genera una vida en lo extraño.

 


Por último ‘Como si murieras’, de Bruno Marcos, con seis aforismos de ‘cadáver a la espera de morir’, de ‘Último Hombre’ con el ángel amputado a una estética de la decepción; humana, demasiado humana. Aforismos por el foro, por donde el mutis… Aforismos sobre el arte: “Para mí el arte es algo muy serio que no sirve para nada.” Puede que sea irónico, a la manera de ‘Panero padre’ cuando escribió de Miguel de Cervantes: “Porque Miguel es torpe, porque Miguel no sirve para nada…porque solo la libertad es su límite.” Sobre la educación leemos un aforismo desolador, en la estela de Toynbee. Aforismos sobre la literatura y el poso que deja, sobre los muertos y las muertas y el paso de la edad y el convencimiento de la pérdida de la ilusión, del desengaño de la vida y de la ‘morriña’.

 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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