Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 18/11/2017
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Samuel Yebra Pimentel
6/04/2017

Ruegos y preguntas 'in Streamix' para los plenos de Astorga

 

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La peculiar danza del partido instalado en el Ayuntamiento de Astorga es la de la impudicia, con insistencia en el espectáculo como forma de seducción del votante o con el ‘horror vacui’ y con el total destierro de la inteligencia. Pero nadie cree ya a estas alturas, como decía  Guy Debord, ese espectáculo que nos regalan.

 

La desinformación es la pretensión natural de este gobierno, su objetivo la ‘incomprensibilidad obligatoria’ hasta el fin de los días de todos los ciudadanos, la disculpa ficticia nuestro pan de cada día.

 

En ese ‘orden del día’ disculpatorio hay que entender la supresión del turno de ‘ruegos y preguntas’ a la oposición en el último pleno y en casi todos y cada uno de los que ha habido, como un anticipo de lo que piensan hacer para mejorar su 'preciosísima imagen' de ‘regentes’ de Astorga.

 

Ya han conseguido que los plenos se celebren a la hora del Ángelus, a plena luz, a luz deslumbradora sin mácula de sospecha, sin sombreado que certifique la realidad, desrealizar los plenos, adulterar su sentido democrático. A esa hora solo los jubilados podrían asistir a las diatribas y siempre con impaciencia aproximándose la hora del almuerzo. Y así es, al dar las dos, a los 'mandamases' les entra la prisa de perder el zapatito, se mordisquean las manos y no reparan en ideas; piden tiempo: ya responderán por escrito y sin réplicas a esos ‘ruegos y preguntas’ de la oposición, (promesa, como tantas ya, que raras veces cumplirán.)

 

Seguramente en este silencio es como entienden la mejoría de la comunicación, como en la escuela de Wert el pasar callado toda la infancia; como el silencio eterno de los espacios infinitos, o el silencio administrativo en la obra de Kafka, como la ciudad desinformada en ‘estado de excepción’ (Agamben). Los plenos se celebran a la hora del Ángelus y la ciudad sabe a sangre licuefacta, se vierte (o convierte) al molde de la 'mística ciudad de Dios' de Sor María de Ágreda o en el drama de la ciudad ideal del mismísimo San Agustín.

 

¿Cuál sino es el modelo o 'modelito' de Astorga que guardan en la manga los actuales corporativos?

 

Para paliar la imposibilidad, prevista, bien prevista, de asistencia a los plenos por parte de los ciudadanos se había perjurado que se retransmitirían en ‘streaming’. No se ha hecho esta vez, la disculpa es arbitraria, al albur del momento: la fibra óptica, la fibra óptica... ¿Cómo es que los ciudadanos de un ayuntamiento democrático pueden aceptar esta confabulación del secreto? ¿Cómo no reacciona la oposición con más contundencia ante este escamoteo del derecho a la palabra, siendo la palabra suya, palabra delegada?

 

En el momento de la máxima rapidez de la circulación de la información, en el Ayuntamiento de Astorga siguen con ruedecillas de prensa por nonadas, pura gratuidad publicitaria, pura ruedecilla de molino comulgatoria mientras que lo que verdaderamente importa viene o va a la lentitud de los bueyes.

 

Ni es creíble que no se pueda retransmitir un pleno sin el aderezo de la fibra óptica y resulta ya increíble la lentitud en la instalación del mentado cable. Como si la nigromancia fuese 'puesta a güevo', fuera diseñada y, esta sí, retransmitida para los ayes del alcalde y con los hados en contra y el odio de Dios…¡Yo no sé!

 

En Astorga las redes de influencia no pueden ser totalmente secretas, son descarnadas, -no las encontraremos nunca en la página de transparencia, esa página oficial de la inutilidad, de lo inane- empiezan ya desde la actual legislatura a ser conocidas de todos. Es el descaro lo que distingue a esta corporación de las que le precedieron. No es la transparencia, es la evidencia del ‘amiguismo del alma’ hacia adelante, el 'yerra que yerra' del molino con anteojeras.

 

El decoro exige el maquillaje, pero los esteticistas contratados están marcados, muy 'marcados de la casa'; otra preciosísima gota para que desborde el vaso y muestre al emperador desnudo, al rey, al mejor alcalde... En el partido al que pertenecen nuestros gobernantes el descaro cunde por doquier, los organizadores del silencio tienen mucho trabajo por delante. ¿Habría que afiliarse, hacerse de los amigos mejores para obtener uno de esos puestos de trabajo?

 

Ahora llega la 'Semana Santa' y muchos de los corporativos que ofician de creyentes entonarán el ‘mea culpa’ en las procesiones, se darán golpes en el pecho hasta latir en su coraza, no lo hará en su corazón; poco o nada de ello retumbará en su conciencia. El tamborileo es una proclama espectacular, mera fórmula, un propósito percutido y remachado de ocultamiento de la palabra, de la de los demás y de la suya propia. Ningún latigazo impedirá el milagro de la sangre liquidada “ni el fervor confundido en delirio de besos” (entiéndase, entre amiguitos).

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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