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Mercedes Unzeta Gullón
6/04/2017

Hablemos de Michi (5)

 

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Estamos asistiendo al aumento paulatino del tirón mediático Panero. El padre dio su juego intelectual pero los hijos, por ser hijos, han superado con creces al interés del padre. Es un hecho sorprendente la fascinación que han suscitado y siguen suscitando los hijos por mor del desencanto de su filiación paterna.

 

La leyenda de estos hijos motivada por la película sobre su considerado padre ha sustituido todas las necesidades intelectuales y literarias necesarias para sustentar una posición de interés.

 

Van saliendo amigos, muy amigos que casi no les conocían; conocidos que no les habían visto nunca; parientes que no ejercían como corresponde… Todos tienen cosas que decir de Michi o de los Panero. Sin embargo, los amigos de verdad, los que verdaderamente les conocían, callan.

 

Las orondas primas gemelas, las canarias, y el marido de una de ellas, por ejemplo, han surgido del ostracismo doméstico y se han erigido en representantes de la saga intelectual Panero. Se presentan con gran señorío, una gran prestancia y un grandísimo tono de dignidad y compostura  como el único y último eslabón incuestionable de la ilustración familiar.

 

Su actitud me lleva a recordar a una imitación que hacía Michi de sus tías en la época de la foto que encabeza estas palabras. Estaba por aquel entonces en Astorga el reconocido actor Manuel Galiana para una filmación, no recuerdo cual. Michi nos reproducía con mucha socarronería y muchísima gracia, contorneándose  sinuosamente y con voz engolada, la afectada puesta en escena de sus tías cuando se habían presentado a Galiana diciendo con gran distinción y lucimiento: “Hola Galiana, somos las Panero”.

 

Las apariciones actuales de estas primas canarias en la ciudad natal del poeta, con el artificio de insignes representantes de la dinastía, resuenan a ese mismo espectáculo de las hermanas Panero. Una excelente parodia. Podrían ser objeto de la misma emulación de Michi, con el mismo sarcasmo y el mismo retintín que el retrato irónico que hizo hace años de las hermanas de su padre: “Hola ciudad de Astorga, somos las Panero”.

 

Estas afectivas primas, tan orgullosas ahora de su parentesco poético, se ocuparon muy poco de sus famosos e intelectuales primos cuando ellos lo necesitaban y de los que ahora sacan pecho y reivindican su derecho a la rentabilidad sanguinea. Han establecido una lucha titánica para recuperar las cenizas de Leopoldo María, que falleció en el 2014 en Las Palmas. A estas alturas siguen litigando y luchando por unas cenizas que emotivamente quieren enterrar con su padre y hermano en Astorga ¿Por qué ese afán tan enternecedor con las cenizas si cuando su querido primo estaba vivo, y muy cerca, no le prestaron un mínimo de atención ni tuvieron la más microscópica preocupación por él? Esta sentimental familia nunca tuvo un contacto con el pariente-poeta maldito que estaba recluido en la cercanía de donde vivían. Era su editor, Antonio Huerga, el interlocutor con el médico, el que se preocupaba de Leopoldo Mª y estaba atento a su estado de salud física y mental, su albacea y quien tomaba las decisiones sobre él. El mismo se ha preguntado ¿de dónde salieron estas primas?

 

Es asombroso. Pero no sorprende tanto si hacemos una lectura un poco más detenida y vemos que en realidad detrás de los derechos de las cenizas están los derechos de autor, y  si estas tiernas y solicitas primas gemelas no consiguen ser reconocidas como herederas se quedan sin las cenizas del poeta, pero sobre todo, lo que imagino es lo más importante para ellas, se quedan sin los beneficios de los derechos de las publicaciones. La cuestión no está siendo nada fácil porque de momento no aparece el acta de defunción de la madre de Leopoldo María, la divina Felicidad Blanch, fallecida en 1990 en un hospital público de San Sebastián, y si no hay acta de defunción de la madre, legalmente Felicidad Blanch no está muerta, por lo que es ella la legítima heredera y no las sensibles hermanas gemelas. ¡Hay qué difícil se les está poniendo la filiación a las exóticas primas!

 

Con el primo Michi pasó algo parecido. En un momento determinado, en la inagotable espera a que el proyecto Casa Panero se pusiera en marcha, me puse en contacto con estas primas para exponerles la precaria situación económica, física y emocional de Michi, y lo bueno que sería para él poder estar una temporada en familia, en Canarias, y relativamente cerca de su hermano. Pero, después de varias y elásticas conversaciones pasaron olímpicamente, con vagas excusas, de recibir, o de ayudar en la economía, a su primo necesitado. Siempre cerraban conversación alabando lo buenísima que era yo por ocuparme de él. Asunto zanjado. Responsabilidad familiar cero. Bueno, eso suele ocurrir en las mejores y peores familias, pero claro, eso de querer luego sacar partido de esos parientes a los que has rechazado, lo veo feo.

 

Y las enternecedoras primas, una vez libres de esa carga familiar, ya con las atribuciones de todos los honores Panero colgadas de sus pecheras, se han olvidado de 'aquellas bondades' y me ignoran, quizás por evitar enfrentarse con una ventana de su conciencia.

 

La fragilidad del espíritu es temerosa.

 

O témpora, o mores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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