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Astorga Redacción
7/04/2017

La reconciliación de Michi Panero con Astorga

Javier Mendoza, hijastro de Michi Panero, entregó a Astorga el legado de la carpeta con los escritos entre los que se encuentra el material ficcional que ha servido para la escritura de 'Funerales Vikingos', el libro presentado este jueves en la Casa Panero. La obra tiene un reverso que es 'El desconcierto. Memorias trucadas' con una biografía sentimental reconstruida a partir de los recuerdos de infancia de Javier Mendoza con su padre adoptivo Michi Panero. El acto contó con la colaboración del Grupo de Teatro 'Mixticius'.

 

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Presentó el acto Javier Huerta, que dijo de 'Funerales Vikingos' que era un doble libro: “un libro del derecho y del revés y que hay que entender como un libro homenaje de Javier Mendoza  a la persona de Michi Panero”.  Sobre la saga de los Panero destacó que hasta ahora el único de los miembros que no tenía libro era Michi y ahora ya lo tiene: “Funerales Vikingos, cuentos, artículos, algunos textos que casi rozan el poema en prosa y algunos de ellos muy vinculados a la ciudad de Astorga, porque fueron escritos aquí, en esas postrimerías, cuando Michi luchaba ya contra la muerte cercana…” Terminó diciendo que el libro estaba muy bien editado y que solo había encontrado una errata pero que era imperdonable para los astorganos: "¡hablar de los 'mantecados' de Astorga!"

 

Concedió la primera palabra a Juan José Alonso Perandones, que quiso narrarnos cómo había sido la vuelta de Michi a Astorga: “Michi viene a Astorga por primera vez desde la película en el año 1995, a raíz de la publicación por parte de Andrés Trapiello de la antología de Leopoldo Panero ‘Por dónde van las águilas’. El contacto -continuó diciendo- se va a desarrollar a partir del año 2002, cuando se realiza un congreso sobre Leopoldo Panero y se proyecta la película de ‘El desencanto’ con la presencia de Michi". En medio de este congreso ,dijo Perandones, se produce la reconciliación familiar: “porque habían venido las primas Canarias... Aquí se recondujo toda esa situación que había creado ‘El desencanto’, y no perdieron ya el contacto, y ellas no dejaron de ayudarle incluso a la hora de la muerte, es decir en el funeral”.


“En 2002, -prosiguió diciendo Perandones- se estaba negociando la casa y todo indicaba que la compra iba a cuajar”. Los hijos de Panero no tenían ya parte en la casa, pues lo habían vendido todo. El Ayuntamiento la adquiere en 2003 a los primos, hijos de María Luisa, entre ellos las gemelas, y a la hija de Odila, también llamada Odila. “Michi -explica Alonso Perandones- llega aquí en octubre de 2002 y estaba ya muy enfermo, en ese momento era un alma perdida en el océano, con unas amistades en Madrid que algo sí le ayudaron, Zarza, la nieta de Ortega, otra persona y Mercedes Unzeta. Angelines, la asistenta de su casa, estaba en Astorga… En principio vive en la casa sacerdotal pero al no gustarle como está ambientada, busca un pequeño apartamento, en el antiguo Hotel Moderno, estamos en octubre de 2002 y muere en marzo de 2004. La casa se compra en 2003 y él sabía que no podía esperar perspectivas inmediatas de la misma… Hasta por nueve fases ha tenido que pasar la casa hasta llegar a la actualidad…”

 

En el tiempo que estuvo en Astorga, seguía contando Perandones, "le cogió cariño a la ciudad, pensaba que su colaboración en el futuro podía estar en esas relaciones que por los ambientes en que había vivido podía propiciar para dar lustre a la Casa Panero… Sin embargo, Alonso Perandones, entonces alcalde de Astorga, no lo veía factible "porque estaba cada día más enfermo…”. Al morir se plantea el problema de qué tenía Michi que "no tenía memorias", sentencia Juanjo: “me planteó a mí si le podía recoger las memorias, pero yo no tenía tiempo en ese momento. Lo primero que me dijo es que quería escribir sus memorias pero sin contar nada que fuera íntimo o que pudiera perjudicar la imagen de nadie. Me pareció una persona honestísima en todos los campos… Su voluntad era de volcarse para favorecer a la ciudad prestigiándola. Para mí eso es muy grande.”

 

 

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Javier Huerta le pasó entonces la palabra a Miguel Barrero, autor de una novela titulada ‘Los últimos días de Michi Panero’ y autor de la película ‘La estancia vacía’. Dijo que le causó mucha curiosidad el tema del regreso de Michi Panero a Astorga y a partir de ahí inicia una investigación que acabará en la novela, “en la cual apenas si se habla de Michi Panero, este fue tan solo una excusa para hablar de otras cosas.” Pero la investigación dio para la realización de ‘La estancia vacía’. A partir de los testimonios de los que lo conocieron pretendió humanizar a un personaje que ha sido frivolizado en exceso. Terminó diciendo que “Michi no vino a Astorga para morir, pues acabó por entender que aquí podía vivir de una manera más digna que como lo hubiera hecho en Madrid…". Entiende Miguel Barrero el artefacto 'Funerales vikingos', con los cuentos de Michi y ‘El desconcierto: Memorias trucadas’, como una especie de memorias compartidas entre Javier Mendoza y el propio Michi consiguiendo demostrar que Michi no era un escritor sin obra, quizás con un interés literario discutible, para gente de culto a los Panero. De las memorias escritas por Javier Mendoza dijo que “es una obra que merece la pena destacar porque Javier procura huir de ese elogio al malditismo en el que siempre se incurre cuando se habla de Michi…”

 

Le tocó el turno de la palabra a Elba Martínez, autora del video ‘Merienda de Negros. Leopoldo María Panero’, del año 2003.  Javier Huerta leyó de Memorias vikingas la ‘Carta a una desconocida’, que es la carta que Michi Panero dirige a Elba poco antes de su muerte.


Contó como en el 2001 cuando estaba trabajando con Leopoldo María en Las Palmas se puso en contacto con Michi. Federico Utrera le dice entonces que cuando llegara a Madrid hablara con Michi y que fuera a Astorga a grabar a Michi. Vino entonces hasta Astorga sin saber muy bien a qué, charló con él una tarde y otra y otra hasta que un día que entraba una luz azul especialísima por la claraboya de la habitación, le pidió permiso para grabarle y le dijo que adelante: “tenía el cuerpo muy blanco y estaba viendo una película que se atascaba siempre en la misma frase: 'no me abandones, no me abandones, no me abandones', y entonces yo tomo la decisión de irme y Michi me miraba de una manera fulminante…”. Tuvo que regresar luego de un merodeo a por sus cosas y allí encima de su cama encontró esa carta de despedida para un largo adiós que se puede leer en 'Funerales vikingos'.

 

 

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Por último Javier Huerta dio paso a Javier Mendoza del que dijo que se veía su humor inteligente y la escritura dinámica del periodista. Manifestó Javier Mendoza que para él, los Panero también habían sido una herida. Cuenta en sus 'Memorias trucadas' que cuando aparece Michi Panero en su vida pensó que en él iba a encontrar la familia que no tenía y luego “cuando me di cuenta de que era el asesino oficial de la familia española, pues me eché unas risas…”. Añadió que “para mí este acto tiene algo de reconciliación de Michi con Astorga, a la que llega muy desvalido y totalmente desahuciado y aquí se le acoge.”  Del Libro 'Funerales vikingos' dijo que narraba la amistad que él cuando niño desarrolla con Michi: “para mí era como una fiesta de cumpleaños. Trabamos una amistad sin ataduras, cuando podía me echaba un cable, me consigue un trabajo con Jaime Chavarri pero en un momento dado me regala sus cuentos, un montón de carpetas, hasta doce… las leí con avidez y descubrí que hubo un momento en el que Michi Panero tuvo ambición, muchas ideas que no llegó a rematar".

 

Las carpetas han estado en casa de Javier Mendoza "y no he sido capaz de abrirlas de verdad hasta que murió mi madre…, entonces empiezo una investigación sobre los Panero sin saber a dónde me conduciría y poco a poco esa doble maldición de ser dos escritores sin libro la hemos resuelto de una tacada con este libro de anverso y reverso: Funerales vikingos / El desconcierto. Memorias trucadas.” 

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