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Max Alonso
20/04/2017

El Nobel ridículo

 

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El Nobel Mario Vargas Llosa, calidades literarias aparte, en su calidad de nuevo embajador de Porcelanosa, recaló con su novia en su tierra natal peruana, donde celebró su 81 cumpleaños en compañía del periodismo rosa.

 

Anda una buena parte de España, tan inmensa como es la que no lee, pendiente si el señor de las letras y Premio Nobel Ridículo se casa. Todo eso desde que se metió en esa comedia bufa que tanto tiene de vodevil y a la que han sobrenombrado 'Cuatro Bodas y un Funeral', lo que no incita a sonreír sino más a reír con la obra que pueda resultar más famosa entre las suyas y agrio corolario para su oficio  cuando se lo tomaba en serio.

 

Es verdad que su vida en sus orígenes no estuvo lejana a estos fastos de los que ahora hace gala y por los que se mueve inasequible al desaliento desde que coronó su carrera literaria, tras el Nobel, con este salto al vacío de su nueva vida.

 

Dicen las lenguas viperinas, que él provoca,  que nunca de los jamases se habían vendido tantos libros de sus obras en su país originario, Perú, como desde el momento que protagonizó y dio a la publicidad el saldo de su matrimonio para lanzarse de lleno al papel cuché. El hecho de que sea cuando más libros ha vendido en su tierra tiene su mérito porque los ha comprado su nuevo público, los que no leen. A ver si esta es la solución para la crisis que asola a las editoriales.

 

El veterano caballerete no ha sido esta estampida la primera que ha protagonizado. Tiempos atrás se lanzó a la aventura de presidir su país “para arreglarlo” y fue vencido en las urnas nada menos que por el impresentable Fujimori, lo que le desencantó tanto que despareció del Perú. Después ha tenido atisbos de querer arreglar España, que por mucha falta que le haga, como le hace, esperemos que los remedios no vengan por esta banda. Su país originario ahora ha vuelto a conquistarlo con el faranduleo y la ridiculez que ya se ve no se libra ni todo un Premio Nobel, que a ese nivel está la ridiculez humana.

 

La dama de porcelanosa, tras dar cristiana sepultura a su predecesor, Boyer, aunque todavía esté pendiente en la familia quien paga los gastos del sepelio, está libre y dispuesta para el sí nupcial con el Nobel Ridículo. Ah, un respeto que es Ilustrísimo Señor Marqués. Más ridículo todavía.

 

Es posible que la lista de la marquesa bombonera de Ferrero no esté concluida, que como le replicó el rey Alfonso VI cuando le propuso conquistar Cuenca “Cosas tenedes, Cid, que farán falar las piedras”. Pue eso, que no hay que sorprenderse por nada, que más cosas veremos por muy difícil que lo tenga, porque escalar más arriba ya sólo le queda una testa coronada. ¡Hay que estar abiertos a la perplejidad!

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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