Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 20/09/2017
Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Luis Miguel Suárez Martínez
23/04/2017

La Madurez de Cervantes

Aprovechamos el día del libro para homenajear a Cervantes, con un comentario de Luis Miguel Suárez sobre la segunda parte de la biografía de Miguel de Cervantes de José Manuel Lucía Mejías

 

José Manuel Lucía Megías, La madurez de Cervantes. Una vida en la corte, Madrid, Edaf, 2016, 396 pp., 24 €.

 

 

[Img #28809]

 

 

En La madurez de Cervantes prosigue el profesor José Manuel Lucía Mejías la biografía iniciada en La juventud de Cervantes. El periodo abordado ahora se extiende desde el regreso del escritor de su cautiverio en Argel, en octubre de 1580, hasta 1604, justo a las puertas de la publicación de la primera parte del Quijote. Continuando con su propósito de despojar a la figura de Cervantes de sus adherencias míticas para acercarnos al hombre real, vuelve a servirse de una contextualización histórica, a la vez rigurosa y precisa,  que ayuda al lector a comprender mejor las circunstancias personales del autor del Quijote. El biógrafo cuenta aquí, además —y saca buen partido de ello—, con una documentación mucho más amplia de la que existe para la juventud del escritor alcalaíno.

 

La primera parte, 'En el laberinto de la corte' (pp. 19-120), se centra en los años de la lucha de Cervantes por conseguir una merced de la corona. Son los años del sueño americano, que durará hasta 1590, cuando reciba la conocida respuesta a su petición de un puesto en América: “búsquese por aquí en que se le haga merced”. José Manuel Lucía explica con precisión la compleja estructura administrativa de la corte hispánica, con su intrincada red de influencias y clientelismos (pp. 24-33), en la que el sueño americano de Cervantes —que supo fraguar buenos lazos de amistad e incluso una buena red de 'relaciones indianas', pero que carecía de una preparación especial y de un apellido que le respaldara— acaba esfumándose.

 

Otro asunto destacable abordado en este capítulo es el matrimonio con Catalina Salazar, fuente de tantas conjeturas y fantasías. Los hallazgos documentales —por ejemplo, el documento de velaciones (pp. 98 y ss.) u otros más reciente relacionados con su familia— sirven ahora para desmentir muchas ideas tradicionales: sus desavenencias conyugales, su reclusión en Esquivias, su huida del hogar fruto del hartazgo y el aburrimiento… De otros documentos y testimonios parece deducirse su oficio de agente de negocios, ocupación, según se defiende aquí, de la que vivirá principalmente toda su vida, y que solo quedará en un segundo plano cuando logre su puesto de comisario de abastos.

 

[Img #28810]

 

 

La segunda parte, 'Miguel de Cervantes en el laberinto de las letras' (pp. 121-249), dedicada a los aspectos literarios, resulta de especial interés. Como punto de partida, se propone una clasificación de su biografía literaria en dos fases: una inicial, hasta la década de los noventa, en la que cultiva una literatura 'instrumental', enfocada a mejorar sus condiciones de vida; y una última, que alberga su verdadero —y ambicioso— proyecto literario, solo realizado a partir de 1613 con Las novelas ejemplares. El Quijote, sin embargo, queda al margen de ambas épocas. Se abordan luego las condiciones generales de la literatura de la época con especial atención a la imprenta y al proceso de publicación (pp. 141-148), que sirven de marco al análisis de La Galatea, una obra con la que aspira a un prestigio como escritor que le abra las puertas de los Consejos que deben atender sus solicitudes de merced.

 

Sigue una serie de capítulos (pp. 176-225) dedicados a la dramaturgia cervantina. De una forma documentada y amena nos sumerge el autor en el sugestivo mundo de los corrales de comedia de la época y en todo el proceso comprendido desde el contrato de una obra teatral y su escritura hasta su puesta en escena, sin olvidar las complejas vicisitudes del texto, inclusive después de ser representado. Se aportan, además, diversos documentos (pp. 196-201; 205-206…) con varios contratos firmados por el escritor, por los que sabemos, por ejemplo, hasta el dinero que se le pagaba por cada comedia, y, por tanto, de forma aproximada, el que pudo ganar con esas “veinte o treinta comedias” que dice haber escrito.

 

Otro capítulo (pp. 225-240) está consagrado a la poesía, el género más prestigioso de todos. Frente a otras opiniones más tradicionales, el catedrático complutense considera a Cervantes “un buen poeta” (p. 226), innovador y experimental, en especial en lo que a la métrica se refiere, y reconocido en su tiempo, como atestigua la difusión oral y manuscrita (si bien esa difusión se reduce a unos textos muy concretos). Incluso sus conocidas palabras sobre su condición de poeta —“la gracia que no quiso darme el cielo”— se interpretan aquí no como un reconocimiento de su inferioridad frente a su condición de novelista, sino como una "oposición entre el «trabajo» (arte) y la «gracia» (inspiración)” (pp. 238-239). Se cierra esta segunda parte con un interesante apartado sobre su rivalidad con Lope de Vega (pp. 240-249).

 

 

[Img #28811]

 

 

La tercer sección del libro, 'Miguel de Cervantes en el laberinto de las cuentas reales' (pp. 251-376), se centra en su vida de comisario real de abastos (1589-1593) y de recaudador de impuestos atrasados (1593-1594). Es esta la parte de su vida sobre la que existe una documentación más amplia, alguna bastante reciente, lo que permite seguir con bastante precisión sus pasos —aunque no su vida personal y literaria— por tierras andaluzas y dejar menos terreno a la especulación. Así, por ejemplo, se atestiguado su encarcelamiento en Sevilla, pero no en Castro del Río. Y en esa línea argumental, se rechaza asimismo que la cárcel a la que alude Cervantes en el prólogo del Quijote sea real —no es más que una metáfora—, lo que da pie a introducir, como ejemplo de fabulación tradicional, la curiosa historia de la cueva de Medrano (pp. 347-359).

 

Se cierra el libro con un epílogo, 'Valladolid es la corte' (pp. 369-376), que sitúa a nuestro autor, del que apenas se tienen noticias desde 1599, en la capital de la monarquía española, a punto de iniciar su tercera vida, la de la vejez, con la que llegará su plenitud literaria. En definitiva, La madurez de Cervantes conjuga de forma ejemplar el rigor, la amenidad y la claridad expositiva, lo que la hace apta tanto para especialistas como para cualquier lector interesado en la vida del más grande de nuestros escritores. Las numerosas ilustraciones y cuadros en color, que facilitan la lectura, constituyen un atractivo más de esta obra.

 

 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress