Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 29/05/2017
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Claro García
27/04/2017

Pan de Astorga 

 

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El pan de Astorga es un pensamiento, un pan que se siente y se sueña. La Tierra gira alrededor del pan de Astorga, que le proporciona vida, luz y calor. Todos los astorganos habitamos sin saberlo en la corteza, donde existen cordilleras, abismos, y rugosidades que se asemejan a los fondos marinos y a las superficies de planetas lejanos. La Historia de la Humanidad está escrita en secreto en la corteza de este pan donde, también en secreto, figuran nuestras calles, nuestros nombres y nuestra forma de ser.

 

El pan de Astorga se aparece ante nosotros en cuerpo y alma. Es el pan nuestro de cada día que está en los cielos y que sabe a Jardín, a humo, a cine de tarde, a iglesia, a verano y a procesión. Los astorganos estamos hecho de pan, igual que el Palacio, la Muralla y la Catedral. Nuestro cuerpo y nuestro espíritu no son más que miga y corteza amasadas en viejos reinos, en leones y águilas, en carreteras nacionales y en trenes de madrugada.

 

Nuestro pan es sagrado y bendito. Por eso lo compartimos. Es prosa y poesía, verbo y adjetivo. Toda la ciudad cabe en este pan que sabe a beso y a abrazo y que espera tu regreso a casa con una fidelidad de madre, de amigo o de amante. En Astorga hacemos su voluntad así en la Tierra como en el Cielo. Faltaría más.

 

En el pan de Astorga jamás se pone el sol. Todos tenemos nuestro sitio en este pan edificado sobre agua, tierra y fuego. Las hogazas respiran densidad de espiga, de pardal, de nube y de urce. A repique de campanas puras sabe este pan; a repique interminable de tarde de Invierno, a monte, a nieve del pasado, a resbalete, a susto aleteado de golondrinas y a ríos que desembocan en nosotros mismos. A cocina y a amor sabe este pan que se amasa con viento, con amoroso vuelo de vencejos y con la lluvia leve y tonta que a veces cae en tardes como esta.


Cuando el mundo se derrumba y los continentes se separan; cuando estás perdido y solo y no puedes volver atrás, el pan de Astorga jamás te da la espalda. Es un camino. Probablemente el único. Nuestro pan es lo que somos y lo que fuimos y lo que un día llegaremos a ser. Nuestro pan lo es todo. Nos conoce desde siempre. Está hecho a nuestra imagen y semejanza. No hay otro pan en el mundo que en barra o en hogaza nos libre del mal a la vez que nos hace caer en la tentación. Bendito sea por los siglos de los siglos.

 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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