Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 23/07/2017
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Max Alonso
4/05/2017

Los primeros demócratas, los leoneses

   

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La democracia en la España actual no es tan antigua. Sólo hace cuarenta años que se recuperó, pues los sucesivos intentos para su restauración contaron con más enemigos que sucesivamente acabaron con ella. No es el momento de hablar de sus fracasos y ni de establecer el ranquin de las alevosías con las que fue angostada.

 

Es más interesante resaltar su modernidad cuando hace ya más de ocho siglos fue instaurada en el Reino de León,  el de nuestros orígenes políticos y culturales,  y de tal forma que el hecho ha merecido el reconocimiento de la Unesco proclamándolo como la cuna de la democracia en Europa, tras su invención por los griegos, por delante de democracias posteriores muy asentadas, como la inglesa, pero más tardía o la norteamericana, heredera de aquella.

 

Recientemente  se ha conmemorado en León de mano de los intelectuales y sin políticos, como corresponde, porque la democracia es del pueblo y  los sabios y letrados  representan más genuina y limpiamente su memoria y no  la clase política, no porque ahora resulte denostada a los  niveles que lo está, sino porque han sido en el correr de los siglos más sus detractores y perseguidores que sus valedores.

 

Estos hombres cultivados reunidos en León ante la Basílica de San Isidoro, en cuyo claustro  sucedieron los hechos y se reunía la Curia, antecedente de Cortes todavía nominalmente  no descubiertas, que juntaba por vez primera a los “representantes del pueblo llano elegidos entre iguales por las  ciudades del reino”  con los representantes de la nobleza y la iglesia del reino surgido tres siglos antes como hijo del de Asturias y que unía León con Galicia,  conmemoraban lo que allí sucedió hace 829 años, en el 1188,  y que supuso el origen de la democracia representativa y el parlamentarismo. Del reino y nación detentadores de la soberanía desde hacía tres siglos, ahora hace doce,  y que llegó a albergar la idea imperial hispana,  desde el siglo X,  unitaria y restauradora del estado hispanogodo  precedente.

 

En esta conmemoración se evocaron  aquellos orígenes y como un texto sagrado o un hito literario, como se celebra el Quijote con su pública lectura,  se leyeron  los Decreta,  los textos legales que la dieron origen y la contienen.  Unos textos que por primera vez recogen la participación del pueblo en su gobierno y suponen una especie de Constitución como cuerpo normativo que obligan en primer lugar al rey don Alfonso VIII, que los promulga,  y a todo el reino.

 

Con una redacción clara y comprensible, aplicados al día de hoy, como señaló Juan Pedro Aparicio, uno de sus principales impulsores junto con Rogelio Blanco, supondrían que no podrían embargarse las cuentas bancarias para cobrar una multa, como ahora se hace, sin la intervención previa de un juez y donde se consagran principios como que no se hará la guerra ni pactos sin la aprobación previa de los representantes. Así como precisiones muy concretas sobre el derecho y la justicia y de una manera determinante sobre al propiedad privada  y  se consagra  la inviolabilidad del domicilio. Si por su defensa el agresor resultase muerto no serán considerados homicidas los propietarios,  ni responderán del daño causado.

 

Precisiones  que se determinan en los diecisiete artículos que nos pueden llenar de legítimo orgullo a los leoneses que supimos ser reino, nación entre los primeros y demócratas antes que nadie y que justo es que  lo celebremos, pues tenemos motivos para en este campo mantener la cabeza bien alta y menos amilanarnos por advenedizos, que tergiversan y hacen decir  a la historia lo que no dice cuando ellos  están en los primeros pasos de estos procesos,  que fueron cosas del pasado que ahora no tocan, aunque para ellos sean tan esenciales porque no las vivieron cuando tocaban.

 

Esto es lo que hay que celebrar y  se ha celebrado y  con acierto se ha postulado que cada año en el mes de abril se recuerde y se homenajee la modernidad de la democracia europea nacida entre nosotros, los leoneses,  y así se ha formulado una propuesta. La que de que en el próximo año sea ante la sede del Congreso de los Diputados, en Madrid, bajo la presidencia de Felipe VI. Somos León.

 

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