Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 20/09/2017
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Pureza Vega Fernández
7/05/2017
TESOROS NUEVOS Y VIEJOS EN LA PRENSA ASTORGANA (10)

La epidemia de Sarampión de 1905 en El Ideal de Astorga

Revisando los tomos archivados del periódico El Ideal de Astorga, nos hemos encontrado con las informaciones de esta epidemia que se extendió entre los niños de la ciudad entre junio de 1904 hasta agosto de 1905.

 

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La muerte de los niños a comienzos del siglo XX siendo algo tan cotidiano no podía sorprender, incluso podía ser algo deseado por otros niños, pues tras el entierro y por haber participado en el mismo serían recompensados con una merienda de pan y queso y en el mejor de los casos les darían una perra gorda a quienes hubieran pujado el ataúd.


A la muerte de un niño y tras tañer el aviso a muerto, un toque que admitía diferencias según el difunto fuera varón o hembra, se tocaba el ‘mortichuelo’, el tilinteo que empezaba en repique alegre tin-tan, tin-tan, tin-tan y les ascendía hasta el cielo: "Bien-van / van-bien / bien-van / para la gloria van." Para facilitar la subida a la gloria se abrían las ventanas y las puertas de la casa del niño muerto.


Las causas de la muerte eran principalmente el sarampión, la varicela, las gripes y la disentería en verano. En 1900 hubo en España 128.000 muertes de niños, para quedarse en menos de 2.000 a finales del siglo.


Las informaciones sobre niños y jóvenes que proporciona El Ideal de Astorga entre junio de 1904 hasta agosto de 1905 son muy escasas y principalmente tienen que ver con la muerte (esquelas de defunción por epidemias y accidentes)


De un accidente nos da fe en ‘Rápida Noticiera’ en el nº 357 del 2 de agosto de 1904: “En Valdespino de Somoza, bañándose, se ahogó un joven llamado Ricardo Ares” para rectificar en el siguiente número de la siguiente manera: “El joven de Valdespino que hace días se ahogó en el Val de San Lorenzo, se llamaba Ricardo Blas Nistal.”


En el nº376, en la sección de ‘Rápida noticiera’, se lee el titular siguiente. LO DE BRAZUELO. ¿SUICIDIO U HOMICIDIO”; “¿Qué pasa con la muerte del joven Agapito Tabarés ocurrida el 19 del actual en el pueblo inmediato de Brazuelo que la prensa actual no acierta a explicarla? ¿Hay algún misterio? ¡Por hoy no decimos más!"


En el 391 del 15 de noviembre de 1904, El Ideal reacciona por la detención arbitraria o por la falta de asistencia al detenido contra la ley, en el caso de un joven:


LA BAÑEZA. ESCÁNDALO GRAVÍSIMO: Hace días ingresó en la cárcel modelo de Astorga un joven de La Bañeza, que venía conducido desde este último punto e iba a disposición del señor Gobernador de la provincia.


El caso es tan raro como anómalo: raro porque según nuestras noticias el joven aludido estuvo (y creemos esté) más de 24 horas gubernativamente, faltando a las leyes fundamentales del estado; y anómalo, porque según rumores o versiones el poder judicial ha carecido de libertad para instruir diligencias sumariales respecto a los supuestos delitos que se atribuyen al encarcelado aludido y por los cuales fue retenido por la G. C.


Y a nosotros se nos ocurre preguntar ¿Sabe algo de esto el señor juez de instrucción de La Bañeza? ¿O es que los Gobernadores están autorizados para sustraer de la acción judicial a los presuntos autores de delitos? ¿Y si la retención es arbitraria que hace el señor Fiscal de La Bañeza que no vela por los fueros de la ley que garantizan los derechos individuales?"

 

 

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Epidemia de sarampión

 

Pronto y como consecuencia de una epidemia de sarampión empiezan a aparecer en los periódicos las necrológicas lamentándose por la muerte de los niños.


En el nº 399 se publica la siguiente: “DEP: En el colegio de María Cristina de Huérfanos de Infantería establecido en Toledo, ha fallecido el joven astorgano Lorenzo Madreñero López, uno de los más aventajados alumnos. Acompañamos a su distinguida madre Doña Felisa López en el intenso dolor que le habrá producido esta desgracia."


En la ‘Rápida Noticiera’ de ese mismo ejemplar, bien por salir en defensa de la infancia, bien por atacar a un representante de la iglesia o por ambas cosas a un tiempo, leemos: “En la procesión que en León se celebró con motivo de la Concepción, un fraile franciscano llamado León, dio una tremenda bofetada a un niño de 11 años, por el hecho de estar inadvertidamente cubierto al paso de aquella. Tal proceder es propio de canallas. No otro nombre merece."


En el número 402 en la sección ‘De aquí y de la Región’ se lee una noticia de un accidente sufrido por un joven; dice así: “Ha ingresado en el Hospital de San Juan de esta un joven de Porqueros con una mano destrozada por un cartucho de dinamita, según nos han dicho.”


De otro accidente da cuenta el nº 404 del 31 de enero de 1905: “A una preciosísima niña llamada Enriqueta e hija de nuestro particular amigo don Modesto Goy, se le incendiaron con una vela los vestidos, sufriendo graves quemaduras. Lo sentimos.”


Para los niños y niñas en los momentos trágicos de su defunción siempre habrá una palabra amiga, se proclama su belleza, su bondad o su inocencia.


El 5 de febrero de de 1905 comienza una serie de necrológicas con palabras gastadas pero a la altura de un niño, es verdad que en todas ellas se enseñorea la muerte como si fuera una ‘Dona’ contra la que es inútil luchar. Se fraternizan y apiadan de los padres y se les pide resignación. La muerte de los niños debía de ser por aquel entonces una costumbre, algo a lo que estarían por tanto habituados. Compárese la necrológica de unos niños con la de una mujer adulta en el mismo ejemplar de periódico:


“El domingo último dejaron de existir dos hijos de nuestro particular amigo don Victorino Luengo y de su distinguida señora doña Rosa Botas.


Grande, inmenso debe ser el dolor que en las actuales circunstancias rodea a la respetable y atribulada familia de los finados, y por ello nos asociamos al dolor que experimenta la misma, al propio tiempo que le deseamos resignación, sirviéndoles de lenitivo el consuelo de que las inocentes criaturas han de reposar en el seno del bien.”


“Ha pasado a las empíreas regiones la respetable y virtuosa señora del médico del Cabildo, don Eduardo Aragón, doña Aurora Escacena. Rápida, inesperada y traidora enfermedad apartó de la región de los vivos a la que fue modelo de madres y ejemplar esposa. Reciba la familia nuestro más sentido pésame.”


Toda una épica de la muerte en la que se lleva a traición al otro mundo a una dama ejemplar de la familia astorgana.

 

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El 13 de febrero leemos la siguiente necrológica: “El jueves por la mañana recibió sepultura el cadáver de una preciosa niña llamada Caridad, hija de nuestro particular amigo don Pedro de Paz y su señora María de la Fuente.


Y si lo anterior no fuese bastante a acibarar la existencia de los padres, ayer mismo a las cinco de la tarde, dejó de existir otra, llamada Esperanza, hermana gemela de la anterior. Reciban los señores de Paz nuestro más sentido pésame.”


Aparte los calificativos propios a los niños y niñas, en este caso ‘preciosas’, se nos transmite la compasión por el inmenso dolor de unos padres que pierden día a día, hija trás hija, hora a hora como en una inversión de lo que fuera el nacimiento de esas hijas gemelas. Nótese que el 'condolor' se transmite siempre en primer lugar al padre y luego al ir leyendo la necrológica nos fuerza a esperar que no se hayan olvidado de la madre, la cual será aludida como ‘señora de...’ o similar.

 

 

El Ideal pide que se cierren las escuelas

 

El nº 416 del 24 de marzo de 1905 se abre con la noticia de la peste de sarampión y viene acompañada de una gran abundancia de necrológicas de niños y de niñas en ese y en posteriores números:

 

SEÑOR GOBERNADOR, QUE SE CIERREN LAS ESCUELAS DE ASTORGA: No pasa una semana sin que Astorga registre una o varias defunciones de niños víctimas del sarampión.


Y son tantos los casos de enfermedad que hoy se registran, que bien pudieran las autoridades legales tomar alguna medida, principiando por ponerlo en conocimiento del señor Gobernador Civil y acordar el cierre de las escuelas públicas. No podemos creer que el señor Subdelegado de Medicina del distrito haya dejado de llamar la atención de las Autoridades locales sobre asunto tan grave. 


¿Para qué sirve la junta de sanidad?


Llamamos la atención de el señor Gobernador Civil, para que por los medios más urgentes ordene la clausura de las escuelas públicas, sin exceptuar las de párvulos, que no reúnen ninguna condición higiénica ni pedagógica.”


Parece que o bien les leyeron e hicieron caso o cundió la razón ante la avalancha de defunciones infantiles que llegaron a ser más de cuarenta en el distrito de Astorga. El 11 de abril de 1905 El Ideal da las gracias al señor Gobernador. ¿Qué hacían por entonces los otros periódicos astorganos, el Subdelegado de Medicina del distrito, los responsables de las escuelas municipales? ¿Seguían a uvas viendo como se morían las criaturas? Por fin se da la orden del cierre de las escuelas.

 

CIERRE DE LAS ESCUELAS. GRACIAS SEÑOR GOBERNADOR: En virtud de la denuncia hecha por El Ideal con motivo del sarampión que reina en la localidad y debido al cual muy raro es el día que se deja de registrar una defunción, el señor Gobernador, después de haber enviado un delegado especial para que informara, acordó telegráficamente el cierre de las escuelas.”


En ese mismo número de El Ideal aparece la necrológica de la niña Teodora: “Ha subido al cielo la hermosa niña Teodora Blanca Fuertes, hija de nuestro querido amigo el inteligente Oficial primero de la Secretaría de este Ayuntamiento, D. Isidro Blanco, a cuyo dolor nos asociamos de veras.”


La retórica continúa siendo la de la Iglesia, arcangelical, propia de cuatro esquinitas. Nos llega en las alas blancas del viento que pasa el aire fresco que significó El Ideal para una Astorga tan a menudo enrarecida, llega todavía el eco del dolor por la muerte de Teodora Blanca Fuertes a la que he buscado sin encontrarla por entre las lápidas del cementerio de Astorga. La epidemia de sarampión fue importante, con cerca de 50 niños y niñas muertos.

 

 

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Echamos de menos en el periódico esquelas de niños de las clases más bajas. Mientras, como colofón de cada uno de estos números de El Ideal, se anunciaba la funeraria de Pedro Gutiérrez:

 

“PEDRO GUTIÉRREZ. FUNERARIA: Este acreditado centro industrial, el primero en la región, pone en conocimiento del público que se encarga de los gastos de funeral y entierro sin percibir otras cantidades que las autorizadas legalmente en los aranceles. ASTORGA-Calle de BODEGONES.”


A pesar de la orden de cierre de las escuelas siguen ascendiendo a los cielos en pos de  sus ángeles guardianes niños y párvulos:

 

“Han subido al cielo dos niños, hijos respectivamente del Teniente de Infantería D. Felipe Vizán y del comerciante D. Joaquín Gavela, a quienes acompañamos en su natural dolor.” (nº 418)


Pero lo que resulta más sorprendente y por ello se hace eco El Ideal el 13 de abril, en el nº 418 es, que a pesar de la orden de cierre de las escuelas de la contorna decretada por el Gobernador, algunas seguían abiertas.

 

TEMORES. UNA ESCUELA ABIERTA: Encabezamos este suelto con la palabra ‘temores’ porque un colega local dijo hace días que, no obstante hallarse cerradas las escuelas de orden superior, continuaba una abierta debido ‘a no sé’ que privilegio.


Hizo bien el colega en no decir que escuela era, pues de otra suerte, seguramente llevarían a sus redactores al cuarto oscuro y empapelado con el de ‘oficio’ y sin ‘faro’ alguno que le pudiera salvar en sus torturas morales.


Más nosotros que ni sufrimos ni padecemos bajo la influencia de ningún Poncio, hemos tratado de averiguar dónde reside ese centro docente que contraría de forma tan descarada las órdenes del Señor Gobernador, y hemos oído que en el colegio de segunda enseñanza existe uno que continúa abierto. ¡Privilegios de ‘parra’ 6! Tratándose de ‘parras’…, hay quien vendimia en todo tiempo.”

 


El 26 de abril de 1905 El Ideal abre con el artículo: ASTORGA. LA ESCUELA DE PÁRVULOS Y COLEGIO ANTIPEDAGÓGICO, en el que denuncia los centros de párvulos y un colegio de niñas en el mismo Hospital de San Juan, donde si bien no se admiten enfermos con síntomas de carácter epidémico, las enfermedades que padecen algunos de los ingresados derivan en complicaciones de carácter contagioso. Por ello pide El Ideal al señor Gobernador que estudie el asunto con detenimiento de si no sería mejor que desautorizase los centros de enseñanza ubicados en el Hospital de San Juan.


El 29 de abril (nº422) sale la siguiente nota en relación con las escuelas ante la epidemia de sarampión:

 

“Se han dado las órdenes para que se abran las escuelas de Astorga que se hallaban cerradas con motivo del sarampión, excepto la de la calle de la Rúa Antigua que continuará cerrada interín no remitan informe acerca del local los Inspectores Provinciales de Sanidad e instrucción primaria.”

 

En ‘Rapida Noticiera’ del 20 de agosto (nº 452), ya pasada la crisis del sarampión, leemos una última necrológica infantil: “Ha subido al cielo el preciosos niño Arcángel Miguélez Fernández, nieto del escribano de esta ciudad don Juan Fernández.” También y en el mismo número de El Ideal leemos: “Nuestro compañero y amigo D. Magín G. Revillo, director de El Pensamiento Astorgano, sufre el desconsuelo de haber perdido para siempre su precioso niño José.”Tal vez las escuelas debieran de haber permanecido cerradas una temporadita más.

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