Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 25/11/2017
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Samuel Yebra Pimentel
11/05/2017

Astorga a la lupa de Macron

 

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Doble vida cuando hay distancia entre el maquillaje y la verdad que uno es; aunque, si lo pensamos un poco, puede que no siempre suceda así, que se diga una cosa y se realice la otra, abiertamente, sin escrúpulos: en eso consiste la impudicia.


Astorga como ‘cuerpo social’ se fragua en diversos imaginarios, ejerciendo la pluralidad de facetas en que acierta a entenderse a sí misma: una de éstas, no sé si adosada a los beneficios turísticos o por convicción, -cuando es de convicción lo es de unos cuantos menos- es la representación de la vida de los Santos. Salen por la calle como cualquier convecino: que si voy de visita a casa de la Virgen, que si está azul Dios por la Cruz de Mayo, que si vámonos al campo a pastorear el rebañito y como no, a por romero y a por amor...


Así como hay un ciclo natural, poco sostenible en los tiempos que pasan, hay un ciclo santoral que se aclimata a esa insostenibilidad, a su actual desconcierto.


Son unos cuantos los ‘imaginarios sociales’ que conviven y entreveran en Astorga y lo hacen sin contradicción. Esos ‘campos sociales’ no son unívocos de dirección única, son múltiples, suelen solaparse. Los individuos hacen uso de ellos pudiendo al tiempo participar en una cofradía y en una asociación futbolística o pertenecer a una entidad que promueve el laicismo en la educación, sin que haya incoherencia. Así es como se forjan las identidades personales, identidades múltiples.


Podrá haber desencuentros entre los sujetos o los grupos que hacen rodar los imaginarios diversos. Estas situaciones tienen que negociarse y dar con salidas aceptables para todos y para con cada uno mismo. Pero no siempre sucede así, no siempre ha sucedido así: unas veces sin mala fe, como este Miércoles Santo, cuando al paso de la ‘Santa Cena’ por la Plaza Mayor, los espectadores de los bares cantaron un ¡goool, gooooool! que acalló la trompetería y tamborrada que acompañaban la procesión. Dos planos vivenciales de la Astorga actual manifestaron su emoción con soniquetes distintos. Ninguno exigió, como no hace tanto, el silencio del otro. Otras veces el fanatismo y la creencia de estar en la verdad única corroe la convivencia y la cohesión social. Parece que en Astorga hemos aprendido a negociar y a convivir con la diversidad que llevamos dentro y por ello sabemos tolerarnos esas divergencias.

 

No sucede de esta manera en la vida política, esa diversidad real o ficticia se pasea con armas de guerra y pretende acallar al contrario. Ya sabemos la consigna por habérsela oído a más de un concejal: “al enemigo ni agua” ¿Quién es el enemigo? ¿De qué tiene sed ese enemigo? Con frecuencia tiene sed de justicia, bajo el paraguas de las bienaventuranzas de Cristo. A menudo el enemigo lo es por decreto de quien manda, a pesar de que en infinidad de ocasiones proclame el mismo objetivo que también ellos y ellas proclaman. ¿Quién tiene doblez? Con los que mandan no hay maneras, ya lo decía 'Humpty-Dumpty', la única manera es la que ellos consideren, y hacia la crítica no tendrán consideración ni tolerancia, no cabe en ellos. Sin sentido del humor les desconcierta el grito de un goooool en una procesión de Viernes Santo. Como las garzas, no se ejercitan en la autocrítica.

 

Allende los Pirineos, que nos separan de Francia, ha triunfado un proyecto que entre otras cosas pretende la moralización de la vida pública; mientras que aquí, de acá los Pirineos, descubrimos la impudicia de nuestros gobernantes y de paso su irresponsabilidad, al decir que la corrupción es agua pasada. A nada que se escarbe y a pequeño tamaño esa impudicia se enseñorea de tantos ayuntamientos españoles, de tantas juntas vecinales mínimas.

 

Macrón pretende presentar un proyecto de ley que prohíba que los políticos electos contraten a familiares y amigos, ni tan siquiera a familiares de familiares ni a amigos de amigos. Queda claro el sentido de la ley. También quiere impedir que esos colectivos, (familiares y 'amiguitos' recurrentes, periódicos) presten tareas de asesoramiento a la administración. No sé cómo se decidirá quien es amigo o enemigo, pero en ese caso mejor sería estar del otro lado, del de la crítica constructiva y no del de los ‘adulameros’ y ‘zaladores’. Según ese proyecto también se impedirá trampear la ley desde las propias administraciones, para lo que se perseguirá todo tipo de picarescas como la habitual de fragmentar los presupuestos para que no tengan que pasar por concurso público, o las contrataciones públicas opacas y cerradas a la concurrencia, que desembocan en el reparto del dinero de todos entre los afectos: (Amigos, colegas del partido, segundas primas, sobrecitos, etc.)


¿Qué creen que le sucedería al Ayuntamiento de Astorga y a su página de ‘transparidas’ de pasar bajo la lupa de Macrón?

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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