Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 23/07/2017
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Juan Antonio Cordero Alonso
11/05/2017

Pan de Astorga, mucho en la mano, poco en la andorga

 

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En la Historia de Astorga, de Matías Rodríguez Díaz, página 458, y tras unos breves brochazos descriptivos de todas las bondades del pan de Astorga, se cierran las loas con un conocido dicho escuchado en la ciudad en tiempos pretéritos: “pan de Astorga, mucho en la mano, poco en la andorga”. Se dice que fue puesto en funcionamiento por mercaderes y tenderos que veían desde lejos al mercado de la ciudad, los martes, y que tenían que comer en ella antes de retornar a su punto de procedencia. 


Ya antes, el Periódico Satírico de Política y Costumbres, Fr. Gerundio (Tomo IV, Sexto Trimestre -Octubre, Noviembre y Diciembre de 1838-, Madrid 1840, Imprenta Mellado), al que estaba suscrito Don Matías Arias Rodríguez (no sé si tiene que ver algo con Matías Rodríguez Díaz), había citado el refrán… pero esta vez cargando las tintas en aspectos no tan favorables.

 
En un contexto en el que se habla sarcásticamente de la moneda de cobre, también llamada calderilla, o moneda vellón, de poco valor, que “abulta mucho pero tiene poco valor estimable, como dicen los juristas; es como el pan de Astorga, mucho en la mano y poco en la andorga”. Es pesada, poco limpia, muy rubiginosa, mancha las manos y cría cardenillo”.


Aquí el pan de Astorga, se utiliza como analogía de lo malo y el poco valor de la moneda de cobre, que tiene casi todos los defectos posibles como moneda y apenas ningún valor. Eran otros tiempos, cierto. El avance de la técnica en la elaboración del pan debe haber sido tan sustancial como en el resto de actividades.


A mí también me gusta el pan de Astorga. No es que no coma el que se hace en las diferentes panaderías, pero como preferir, prefiero el de Mercadona. Ya, ya sé de mis rarezas.


Lástima que el Pan de Astorga, tan exquisito y literario, no pueda dar de comer a todos los aquí nacidos y muchos hayamos tenido que alejarnos muchos kilómetros para poder trabajar y comer pan, eso sí, no de la misma calidad que el pan de Astorga. 


Lástima también que sigamos haciendo cánticos a esta Astorga, tan plácida que nos parió, y que nos permite disfrutar de su pan 15 días al año… mientras se sigue muriendo de despoblación.

 
Algo más habría que hacer para, al menos, intentar detener la sangría. Algo más que mirarse el ombligo, y estar tan satisfecha de haberse conocido. Poco más de once mil personas están empadronadas en Astorga… y sigue bajando año tras año.


Es posible que cuando baje de diez mil, que al paso que va no será muy lejos, se acelere la pérdida de población. Tal vez cambien determinados servicios que hoy tenemos, Policía, Centros de Enseñanza, Juzgados, Servicios Médicos, etc. a localidades más pujantes o con más tirón poblacional.


¿De verdad que la industria cárnica que existe en Astorga no puede dar más de sí e intentar convertirse en una gran industria que compita en mercados más amplios que el puramente local? 


¿Ya se han hecho todos los esfuerzos necesarios para vencer ese individualismo tan nuestro, tan autista y tan poco efectivo?


¿Y que comentar de las mantecadas y hojaldres? Si. Son las mejores, de acuerdo,… pero con eso no vale. Hay que adquirir músculo empresarial y ampliar mercados y tener financiación y crecer y arriesgarse.


¿Y el chocolate? Si la fama, la calidad y la historia chocolatera que existe en Astorga la tuvieran en otras latitudes estarían vendiendo nuestro chocolate en todo el mundo. 


Y también el turismo. Esperemos que los que pueden y deben gestionarlo no maten la gallina de los huevos de oro antes de que ésta ponga el primero. En el turismo hay que abandonar, si es que aún se tiene, la filosofía de “al ave de paso, trallazo” porque funciona a la perfección el boca a boca en su versión moderna que es whatsapp o fecebook. Y el turista… tampoco es tonto.


También el Ayuntamiento debería hacer sus deberes intentando captar empadronamientos. Dar ventajas para que gente, jubilada por ejemplo, fije su residencia en Astorga aunque viva parcialmente en otro lugar. Eso tendría el doble efecto de mantener lejos el fantasma de bajar de los diez mil empadronados y aumentar el número de gente que vive y gasta en Astorga. Por supuesto que eso exige devaneos que no se si están a la altura de nuestros gestores, más preocupados por cuestiones contables más rápidas y directas como el IBI, la ORA, el Agua… y un largo etc.


Mientras todo esto, y otras muchas cosas, no se vayan haciendo… no está mal que recordemos lo rico que está el pan de Astorga, claro.


 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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