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Tomás-Néstor Martínez Álvarez  
14/05/2017

Ahora y hoy: Estar en la poesía

Tomás Néstor Martínez escribe el primer comentario crítico de 'Accidente', el libro de Camino Román, reciente finalista y accésit del premio de Poesía Adonáis, natural de Veguellina de Órbigo

 

 

Accidente, Camino Román, Adonáis, Edic. Rialp, Madrid 2017                   

 

 

 

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Fresca, dinámica, torrencial, viva, escénica, abierta, pictórica, cinematográfica: la poesía de Camino Román Álvarez (Veguellina de Órbigo, 1981). Accidente, poemario galardonado con accésit del Premio Adonáis 2016, ha llegado refrescante y vivaz a la poesía en lengua castellana. Desbordantes poemas en los que desembocan  sorprendentes e inesperadas multitud de imágenes del hoy, del ahora, del día a día, en conversación con el hombre actual.

 

“Usted ya está curado / Es viernes /Venga, levanta el dedo / OK / Eres feliz / Cuídate, / … / Me encantan las sábanas de hospital / Me gusta los camisones abiertos como cortinas / Detrás de las cortinas tu ropa interior / Detrás de tu ropa interior / Tú.” Plástico y en movimiento visualizado este poema -OK!, de hospital-, recurrente, cercano, de fina ironía y crítica; el verso final redondea el texto tras el que no cabe respuesta. El lector permanece en estado de espera tras la lectura del poema.

 

Lanzó Camino Román su primer poemario a la red; fueron 33 poemas cortos, de título <3<3 ; sirvieron de fundamento y hurmiento para otros posteriores. Siguió ya en papel Una foto de un lugar que visitaste (2016); llegamos a Accidente (2017) que evoca la eventualidad, lo inesperado, cuanto puede alterar lo habitual. Un poema, señala la poeta, también puede ser un accidente.

 

 Hay lectores que apuntan hacia la modernidad líquida para situar la escritura de la poeta veguellinense; ciertamente, reconoce, “se adapta muy bien a la manera que tenemos de ver el mundo ahora” y una forma de vernos. La poesía no necesita ser buscada; está siempre ahí; nos rodea por doquier y a cualquier hora: las musas se han diluido y oxigenan la atmósfera; tan solo hay que respirar(las).

 

Entre los poemas hay algunos que orientan a la reflexión, al detenimiento, a pensar durante unos instantes en la condición humana -“No sé si lo sabes pero los animales que están en esa reserva / No son más libres que tú” (Animales)-. Imposible pasar con indiferencia ante este poema-tuit; exige una parada en la marcha. De igual manera, conviene recordar que no está ausente la emoción; tampoco faltan el sentir ni la escucha del latido del yo poético, su reconocimiento, “Aspiro, lo confirmo, al amor”

 

El poeta, como dirá Charles Simic, es un espectador perplejo. Y pudiera añadirse que el ser humano es actor en ese espectáculo del que no es ajeno quien escribe, sea o no poeta; todos salimos a escena.

 

En Accidente la poesía pasea con el hoy: hija es del momento en que vivimos y lleva bajo el brazo la palabra de quien habita tiempos en que parece posible lo inimaginable; lo sorprendente se saluda como habitual y familiar. Hoy y el ahora. Aquí.

 

                                                            

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