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Mercedes Unzeta Gullón
18/05/2017

Ricardo Gullón ¡por fin!

 

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Por fin van a hacer resurgir de las cenizas del olvido astorgano al ilustre y preclaro literato Ricardo Gullón.

 

Es curioso, suele pasar en este país, quizás también en otros, que despreciamos o no sabemos valorar lo bueno o lo mejor que tenemos cerca.

 

A esta provinciana ciudad nuestra pertenece un admirado ciudadano del mundo, el mundo intelectual me refiero. Un astorgano abogado, escritor, ensayista, crítico literario, poeta, miembro de la Real Academia Española de la Lengua y premio Príncipe de Asturias de las Letras. Considerado uno de los hispanistas españoles de mayor influencia en los Estados Unidos. Catedrático en varias universidades americanas y especialista mundialmente reconocido en diversos autores españoles como Juan Ramón Jiménez.

 

Bueno, pues este importante señor, don Ricardo Gullón, internacionalmente conocido y reconocido en el mundo literario, curiosamente es ninguneado en su ciudad natal. Ciudad que se ha empecinado en saborear hasta llegar al empalago, a la saga Panero cuya importancia literaria no llega más allá de unos prudentes y cercados límites. Vueltas y más vueltas en la doméstica batidora literaria sobre el padre, el hijo, el otro hijo y el tercer hijo. Cada cual con su pequeña parcela de importancia. Nada que ver. 

 

¿Por qué a Ricardo Gullón no se le ha dado en su ciudad la significación que se merece? Yo creo que por pura ignorancia. Una vez indiqué a la autoridad correspondiente de este Ayuntamiento la importancia de este reconocido personaje astorgano y la necesidad de valorar su prestigio y aprovechar con orgullo la reputación de esta celebridad intelectual en beneficio de la ciudad, pues hay muchas universidades americanas y europeas que estudian su legado y podría ser un valioso y prestigioso atractivo intelectual para la ciudad. Se me dijo que la ciudad con el Museo del Chocolate, las ruinas romanas y los Panero ya tenía su atractivo turístico y literario cubierto. Algo más me dijeron que no me atrevo a poner por su mediocridad. Una mirada tan corta que me enmudeció. Evidentemente no sabían de quién les hablaba. Pura ignorancia.

 

Ahora se prepara un Congreso Internacional de tres días, en agosto, anunciando que con ello: “Astorga salda la deuda con Ricardo Gullón”. Y yo me quedo asombrada y me pregunto ¿tantos y tantos años ninguneando a este personaje tan admirado allende las piedras de la muralla y ahora pretenden saldar la deuda con tres días de congreso? No, no me parece justo, ni equitativo ni saludable. No se trata de “saldar deudas” sino de concienciarse de que hay que hacer algo importante con este legado. Este congreso debería anunciarse como, por fin, una abertura de ventanas al mundo literario de Ricardo Gullón. Considerarlo como un inicio y una declaración de intenciones de seriedad y dedicación, por parte de la Administración, para poner en el sitio que le corresponde a este premio Príncipe de Asturias de las Letras.

 

Germán Gullón hace años donó unas cajas llenas de documentos de su padre a la ciudad, y esas cajas están arrumbadas en los sótanos de la biblioteca. Documentos que algunos estudiosos han querido consultar pero que se les ha denegado por estar descontrolados en cajas cerradas y sin saber lo que hay dentro. Documentos muy valiosos para muchos y donados gratuitamente. Ahora parece que el hijo donará más documentos. Es importantísimo clasificar y organizar todos esos manuscritos para su consulta. Y, para empezar, Astorga tiene a una bibliotecaria muy cualificada y muy mal aprovechada, Esperanza Marcos. Podemos empezar.

 

En la inevitable comparación local con Panero, podríamos decir que de no existir la película de los hijos denostando al padre, el padre no sería conocido más allá de unos pocos intelectuales nacionales y, por supuesto, los lugareños. Nada que ver con la internacionalidad y el peso literario de Gullón.  Para el ensalzamiento de Panero  hubo que comprar las ruinas de la casa e invertir en ella muchos, michos miles de euros para su reconstrucción ¿qué legado intelectual nos dejó?  Germán Gullón regala a la ciudad cajas y cajas de documentos, correspondencia entre importantes poetas y escritores, y escritos originales de su padre. Un tesoro para los intelectuales y para la ciudad.

 

La deuda que dice que siente el Ayuntamiento a estas alturas no se salda con tres días de congreso sino con poner en marcha un Centro de Estudio Ricardo Gullón donde se pueda acoger a todos los estudiosos internacionales que quieran investigar en la obra de este erudito y Premiado Académico.

 

Me adelanto a cualquier pensamiento en dirección a que este necesario Centro internacional para estudio de la obra de Ricardo Gullón se ubique en la Casa Panero, pensando que para eso está. Y opino, y otras sensibilidades también, que sería un verdadero agravio a la dignidad intelectual de Ricardo Gullón el guardar y exponer su valiosa, abundante y generosa obra en un edificio llamado: Casa Panero.

 

Verdad es que la inversión volcada en esa casa sería necesario rentabilizarla de alguna manera no vaya a ser que el tema llegue a parecerse en algo a esas macro-inversiones de auditorios sin audiciones y aeropuertos sin aviones. Habrá que inventarse algo más que algunas presentaciones de libros o charlas sobre cualquier aspecto de cualquier familiar Panero para sacarle partido, pero… no con Gullón.

 

Gullón no debe estar de invitado en la Casa Panero, a pesar de ser primos segundos y por mucho que los quieran hermanar con aquello de la Escuela de Astorga. Nada que ver.

 

O tempora, o mores

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