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Eloy Rubio Carro
28/05/2017
ENTREVISTA / RAFAEL DE LA TORRE, periodista

"Es una barbaridad que el Fiscal General del Estado sugiera penalizar a los periodistas que violen el secreto de sumario"

Rafael de la Torre conversó este viernes con los astorganos que asistieron a la Casa Panero al ciclo 'Panorama desde la Muralla', sobre el periodismo de la Transición y del de ahora, sobre su vida profesional y sobre su reciente novela 'Fuegos cruzados'. Rafael de la Torre ha trabajado en Radio y en TV. Participó en la edición y redacción de SP, primer periódico en offsset de España. Fue parte activa en el cambio de orientación de los informativos radiofónicos cuando apostaron por los contenidos en detrimento de la diversión. Ha sido presentador y redactor de telediarios en TVE y en Telemadrid, así como de programas de diversa índole.

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Eloy Rubio Carro: Dada la tendencia de cierto periodismo actual al entretenimiento, me gustaría que nos contara cómo fue esa batalla del compromiso de los informativos por la seriedad y los contenidos.

 

Rafael de la Torre: Lo más importante que ha ocurrido en mi carrera profesional es haber pasado de la radio de la diversión y de los programas de entretenimiento, -porque la censura no permitía que hubiese programas informativos y la información solo la podía emitir Radio Nacional de España- a que de pronto la libertad informativa nos abriera un campo maravilloso, que desconocíamos por completo. Y yo he tenido la suerte de pasar de esa radio de la diversión, de los seriales radiofónicos a esa radio de la libertad, a esa radio informativa; y nos cogió poco menos que en pañales, sin saber qué hacer, porque nos encontramos con la libertad más absoluta, pero al mismo tiempo con la autocensura, que es más peligrosa y más dañina. Teníamos temor, porque la libertad informativa que trajo Fraga Iribarne llevaba consigo la autocensura, con lo que cada cual tenía que vigilar sus propios textos y sus comentarios. Eso era más peligroso que la aventura de la libertad informativa.

 

 

Existe alguna contradicción entre el periodismo de ordenador y el de investigación. ¿Cómo hacer para recuperar el periodismo de investigación en medio del gratis total?

 

La llegada de internet ha trastornado todas las expectativas informativas, internet ha tirado todo por los suelos. El propio Gabriel García Márquez dijo que el oficio más bello del mundo, el oficio del periodismo, se estaba perdiendo y que el periodista ahora estaba en un laberinto cuando se encerraba en esa habitación, que más que una habitación de redacción era un laboratorio donde el periodista se veía rodeado de pantallas de televisión. Eso da pocas oportunidades para la investigación.

 

Por otra parte el periodismo ya no lo ejercitan solamente los periodistas, lo ejercita el hombre que pasa por la calle. Cualquier reportaje o noticia que se ve por televisión ya utiliza el formato del móvil, porque proviene de un hombre o una mujer que pasaba por allí que no solo da cuenta de la noticia, sino que edita la propia noticia que podemos ver. El periodista cada vez más se está quedando a un lado. Esa prisa que tenemos por informar, esa abundancia de noticias que se generan en las redes sociales, va en detrimento de la calidad informativa y del periodismo de investigación.

 

 

Pero la diferencia que hay con el hombre o la mujer de la calle, tarde o temprano, habrá de ser esa investigación…

 

Sí, pero tú fíjate que The New York Times tiene una sección donde junto a un periodista a la antigua usanza dedicado en exclusiva a un tema, tiene pared por medio a un nuevo periodista que solamente sabe manejar los ordenadores, que domina a la perfección todos los vehículos de transmisión moderna, que controla las redes sociales. The New York Times, que para mí es el gran periódico del mundo, ha sabido unir los dos conceptos del periodismo: el viejo con el moderno, porque se han dado cuenta de que tendrán que soportarse el uno y el otro.

 

 

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¿Qué papel tuvo el periodismo en el momento de la Transición española? ¿Hubo connivencia y protección de las instituciones y los políticos por encima de la verdad?

 

No, no. El periodista nunca ha estado aliado con el poder, al menos yo eso no lo viví. El poder se alió con el periodismo. Los periodistas recibíamos constantemente llamadas de los políticos para que les sacásemos en nuestros informativos y en nuestros telediarios. Era el político el que nos buscaba. Antes de la ley Fraga (1966) pocas oportunidades había de hacer la escaleta de un informativo, ésta venía impuesta a través de la agencia Efe o a través de las noticias de Radio Nacional de España. Cuando empieza la Transición, que para mí ha sido el momento más gloriosos de la historia que haya vivido, ocurre que ya el periodista elabora la propia escaleta informativa de acuerdo a unos criterios muy personales, y el político se da cuenta del gran poder que tiene la información y es el que acude a los periodistas. Ahora yo no sé si ocurre lo contrario, no me atrevo a opinar… Cuando yo era director de programas informativos me llamaban los políticos o los sindicalistas para decirme: "oye Rafael que tenemos tal acto", porque sabían que el periodista era el que informaba.

 

 

¿Sería independiente un medio informativo que desde una posición ideológica respetara la verdad de los hechos por encima de sus propios intereses? ¿Existe esto en la actualidad?

 

La libertad informativa como tal no existe más que a nivel individual. Un periodista se puede sentir tremendamente libre, pero en la actualidad depende ya más del gerente del medio para el que trabaje que de su propio director, desgraciadamente así es.

 

 

De todas maneras sabemos que los medios de comunicación han caído en manos de constructores, de banqueros, en manos de gentes que entienden el periódico como un instrumento para fines espurios…

 

Pero, es que los medios de comunicación para poder ejercer y salir a la calle todos los días necesitan un sustento económico; si ese sustento económico te falla, falla el medio de comunicación. Pero eso ha existido siempre.

 

 

Sí, pero a lo mejor antes eran gentes más sensibles al significado de un medio…

 

Antes podía ser más sutil.

 

 

Más profesionales, más periodistas y por tanto con una valoración más vocacional de lo que hacían y ahora sin embargo decide un constructor cualquiera que puede alterar el sentido de la información por el favor de unas obras que pretende que le concedan…

 

Claro, claro. Hasta el punto de que en los grandes barrios de las grandes ciudades había periódicos sectoriales y la mayoría de ellos estaban fundados, promovidos y dirigidos por grandes constructores. Un constructor era importante en la medida en que tenía un periódico para reflejar sus propias noticias. Imaginemos que ese periódico llamado ‘Tal’ fuera de la zona oeste de Madrid y que su sustento económico le viniera de la publicidad que le daba el constructor, porque vendía tantos pisos en esa zona…

 

 

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¿Por qué calan tan hondo los ataques de Trump a los medios de comunicación: “Son gente muy, muy deshonesta”, cuando a continuación declara que la única prensa honesta son las páginas web de partido, como Infowars, Breitbart o Pajamas media?

 

Eso es populismo y el populismo no es de derechas ni de izquierdas, el populismo está cimentado en la amargura de la gente. Si observamos lo que ha ocurrido en EEUU veremos que es poco más o menos lo que ocurre en el resto de los países del mundo. La gente que está amargada porque ve que su economía se va desvaneciendo, que sus oportunidades se van perdiendo, que ese Estado de Bienestar que tantas luchas y sudores les había costado implantar se está viniendo abajo, entonces estas derrotas requieren un culpable…

 

 

¿Y por qué tienen que ser los periodistas?

 

Porque si el líder que dirige ese movimiento populista acusa a los periodistas y al periodismo, lo lógico es que la gente que sigue a ese líder acuse también a los periodistas. Si mi hombre de confianza es este y habla mal de los periodistas yo le creo y les culpo de mis males; por otra parte los periodistas no somos perfectos, evidentemente, los periodistas cometemos muchos errores, los periodistas tenemos que hacer también un lavado de autoestima, sobre todo para reconocer nuestros propios errores.

 

 

¿Cómo ve usted la reciente propuesta de José Manuel Maza, Fiscal General del Estado, cuando sugiere la idea de penalizar a los periodistas que violen los secretos sumariales?

 

Eso es una barbaridad, una barbaridad. Demuestra este hombre que está falto de idea y de criterio para ocupar el puesto que tiene. Además lo dice a los pocos días de estar ocupando el puesto. Es poco más o menos que decir: yo acuso a los periodistas de todo lo que ocurre. El periodista es un ser esencial en el mundo en el que vivimos, el periodista no hace más que reflejar lo que la sociedad produce y la sociedad está produciendo estos hechos, reproduce la verdad de lo que le llega. Estamos viendo que la primera ministra británica Theresa May se queja a Trump de que sus servicios secretos han revelado las informaciones al New York Times y May culpa inmediatamente a los periodistas. No, no, el New York Times hace lo que tiene que hacer. Si tiene unos contactos en la CIA y se hace con esa información hace muy bien en publicarla. Tal vez eso sea malo para los intereses del gobierno, pero la primera obligación de un periodista es comentar, aunque esa verdad sea una verdad amarga.  

 

 

¿Qué opinión le merece el registro ordenado por el juez Zamarriego, del ordenador de un periodista?¿Acaso cree que ese registro vulnera el artículo 20 de la Constitución y la jurisprudencia que amparan el derecho del periodista a no revelar sus fuentes?

 

Un periodista ni puede ni debe revelar sus fuentes porque entonces deja de ser periodista. Su misión en esta vida deja de tener validez si revela sus fuentes. Si en conciencia el periodista o la periodista no revela sus fuentes no hay poder que le obligue a hacerlo. Por eso todo lo que digan los jueces que vaya en menoscabo de la libertad me parece que es nefasto para la verdad.

 

 

Claro, si los jueces declararan secreto de sumario todo lo relativo a un caso de corrupción, no podríamos informar sobre la corrupción.

 

Los poderes judiciales se están diversificando tanto que están pillando en medio a la sociedad y la están atormentando. Todos los días nos están atormentando. Hoy por ejemplo dicen los informativos que una determinada juez ha sido nombrada para un cargo, y lo primero que dicen es que esta juez pertenece al sector progresista o al sector conservador y entonces eso ya nos pone sobre aviso: ¡Dios mío, qué hará esta juez! Dependiendo de estas cosas el caso Gürtel se arrinconará o por el contrario se amplificará sin poder llega a la verdad escueta y sólida…Es espantoso. Lo que los jueces están haciendo en la España actual es tremendo.

 

 

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Y por último  su novela ‘Fuegos cruzados’ toca un tema que ya ha sido abordado airosamente por Julio Llamazares en 'Luna de Lobos' o por Carlos G. Reigosa en la 'Agonía del León'. ¿Cuál es la peculiaridad de la novela que ha presentado en Astorga?

 

La razón primera de haber escrito esta novela es porque di con un libro sobre España de un historiador Francés que se llama Charles Romey en el que decía que bajo el cielo de España la tierra más hermosa es la de El Bierzo, cosa que asevera Estrabón, el historiador romano.

 

Son muchas las historias contadas en ‘Fuegos cruzados’, trabadas a modo de ambiente que se sucedieron en esta tierra de El Bierzo y aledañas en los años de la postguerra. Historias de amor, historias de lealtades, de traiciones etc.

 

Pero dos son los fuegos que se cruzan en el desarrollo de este escrito:

 

Por un lado el maquis que aquí tuvo escaso matiz político, fue el refugio de mucha gente que al terminar la guerra se vieron a contrapié y se juntaron con otros de vida más o menos facinerosa, pero sin la disciplina de un partido. Gentes que sufrieron muchísimo, que pasaron por amarguras infinitas. Sufrieron lo que fue la delación más que en ninguna otra parte, las represalias, las deslealtades. Eso es lo que yo cuento, pero sin seguir un orden riguroso en el devenir de los acontecimientos, sino al modo expresionista; creando un clima.

 

El otro fuego que se entrecruza novelísticamente con el de la pólvora es el del accidente ferroviario de Torre del Bierzo en el túnel 20, el 3 de febrero de 1944, con 700 muertos. Uno de los accidentes ferroviarios más grandes de la historia del ferrocarril en el mundo.

 

Y alrededor de estos dos acontecimientos que todavía queman la memoria he construido mi novela.

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