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Mercedes G. Rojo
9/06/2017

Chayo Roig (Astorga): Del Mediterráneo a nuestras comarcas a través de la danza y la fotografía

 

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Cuando hablamos de una ciudad como Astorga y de sus gentes, sobre todo de la gente joven, no siempre tienen que ser malas noticias. No siempre vamos a referirnos a aquellas que tuvieron que irse a otros lugares buscando un futuro profesional que aquí no encontraban llegando incluso hasta el desarraigo con la tierra que les vio nacer y crecer. De vez en cuando también podemos referirnos a gente que llegó aquí y decidió quedarse, aunque sean los menos. Y no solo eso, decidió quedarse y ofrecerle a la ciudad y a sus comarcas, y a cuantos en ellas viven, todo su potencial artístico, dándolo a manos llenas, compartiéndolo con cuantas personas han querido aceptar ese regalo y, aún más, paseando el nombre de Astorga con total orgullo por todo el panorama nacional y aún más allá del mismo, a veces incluso con más ahínco que algunas de las nacidas y criadas en estas tierras.

 

Una de esas personas es Chayo Roig Sauri, una valenciana que ya lleva más de diez años entre nosotros, totalmente entregada a estas tierras aunque siempre lleve en su alma el latido de su Valencia natal. Licenciada en Filología, monitora de ocio y tiempo libre, y diplomada en Alimentación natural y complementos dietéticos, raro será el colectivo social de Astorga (y de otros puntos de la comarca) que no conozca su persona y su buen hacer, pues desde el principio se involucró con todo tipo de causas sociales y culturales de la zona. Aunque no es su implicación en los temas sociales lo que ha hecho que hoy la traigamos a esta ventana, si no su relación con el arte, que nos muestra fundamentalmente a través de una faceta englobada dentro del mundo de la danza y desconocida en nuestra ciudad hasta que ella nos la acercó, y a la que ha conseguido arrastrar a muchas mujeres repartidas por toda la geografía provincial: la Danza Tribal ATS. También a través de su contribución al mundo de la fotografía y de la literatura, aspectos todos ellos de los que iremos hablando.

 

Chayo Roig es una mujer con alma de artista, como nos demuestran todas sus inquietudes, y tremendamente vital  que se define a sí misma como “una mujer afortunada que respira, que cada día al despertar da las gracias por ello  y, además, duerme tranquila por las noches. Luchadora, feminista, preocupada por su familia, sus amistades, queriendo mejorar el mundo un poquito y con un trabajo que adoro”. Quienes la conocen pueden dar buena fe de ello y del inmenso arraigo que sigue teniendo por su tierra, lo que no ha supuesto ningún inconveniente para que a través de su arte y de su presencia vaya vendiendo Astorga allá por donde va. Y ante tal circunstancia no nos queda otra que preguntarle por los motivos que la llevaron a quedarse en nuestra ciudad y por  la influencia que este hecho ha tenido sobre su faceta artística.

 

Reconoce que tal influencia ha sido mucha y que  “he crecido como persona en Astorga gracias a todas las personas que me han rodeado y me han hecho pensar y sentir”. También dice haber tenido la suerte de llegar a ella en “un momento cultural álgido e inmejorable. Exposiciones, charlas y encuentros literarios hicieron que me dejara enamorar de esta ciudad y mi parte artística explotó”, lo que le sirvió sin duda como aliciente para ocupar el poco tiempo libre con la cámara y el baile como grandes protagonistas de su vida durante años, plasmando a través de ambas disciplinas todo ese talento artístico que lleva dentro y del que nos cuenta, “he tenido la suerte de contar con personas que me han ayudado  a perfeccionarme en la técnica y en la forma de mostrar mi mundo interior”. Y nos ha desvelado un secreto, cómo “siendo mediterránea, vivir en Astorga me ha hecho descubrir el frío, las tertulias literarias con chimeneas y vivir de puertas adentro. En Valencia incluso se cena en verano en la calle, a “la fresqueta”, hecho que le ha permitido fundir esos dos mundos aparentemente tan dispares en una visión muy particular de entenderlos y mostrarlos, en una permanente fusión, tanto en su baile como en sus fotografías, creando una plasticidad única y una visión muy particular de lo que le rodea y en la que ambos mundos están presentes.

 

 

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Profundizando en las facetas artísticas que la definen hemos de comenzar sin duda por su relación con la Danza Tribal ATS, pues hablar de ésta en Astorga (y aún en la provincia) no se entendería sin Chayo Roig, y hablar de Chayo Roig en muchos casos es pensar directamente en esta disciplina de danza que se aleja de todo lo conocido hasta hace muy poco tiempo y que, por tanto, le invitamos a que nos la presente, cosa que hace con esta bella definición “La Danza Tribal ATS (American Tribal Style) es la forma más hermosa de expresar alegría que jamás he encontrado. Bailar tribal es hablar otro idioma que te conecta a mujeres diferentes en el que todas somos iguales aunque tengamos mil diferencias. Cuando bailas en corro con otras mujeres aparece la Magia y es imposible no sentirse bien. Todas somos únicas, iguales y libres. Es un baile difícil porque no hay coreografías y se basa en la confianza entre las bailarinas. Este tipo de danza está basada en bailar en grupo mientras una líder, que se va alternando, marca los pasos a seguir. Todas las mujeres que bailan pueden ser líderes y todas somos igual de importantes. La mujer que baila tribal no está sola y, hoy en día, eso es fundamental para sobrevivir”

 

Introductora de esta modalidad de baile en nuestra ciudad y en distintas partes de las comarcas del entorno, considera que son muchas las capacidades que su práctica ayuda a desarrollar en quienes la practican, incluidas las artísticas, y  que aunque su finalidad no es el espectáculo es capaz de contagiar de su magia a quienes en un momento determinado actúan de espectadores, especialmente entre las mujeres. Y nos cuenta su experiencia al respecto: “Yo tuve la suerte de viajar a Barcelona y conocer allí la danza tribal. Empecé a bailar con mi amiga Marian en el salón de mi casa para que no se nos olvidaran los pasos. Era algo tan maravilloso que quería más y no podía esperar a volver a bailar cada 4 o 5 meses, cuando pudiera viajar a Barcelona… Decidí que había que traer la danza tribal  a Astorga. Nunca pensé que tantas mujeres sintieran lo mismo que yo y que pudiera crearse un grupo de mujeres que bailan y se contagian la felicidad unas a otras”. Así fue cómo de practicar una vez al mes pasó a impartir clases que dieron lugar a la Asociación de Danza Tribal, Mandala Tribal Troupe. Mientras tanto Chayo no se conforma con viajar a cursos con las 'maestras' en Madrid, Valladolid y a Barcelona, que le permiten seguir avanzando en su formación y así se empeña en conseguir que cada año una de  estas 'maestras' visite Astorga para que las mujeres que no pueden viajar reciban también la formación de primera mano. De esta experiencia con la Danza Tribal ATS, Chayo Roig reconoce “cuando ensayábamos a puerta cerrada nunca se me ocurrió que nos subiríamos a un escenario y que la gente sería feliz al vernos bailar. Y que se apuntaría gente a mis clases porque querían sentir lo mismo que nosotras cuando bailamos”

 

Pero Chayo Roig es, además de danza tribal, literatura y fotografía. “La literatura ha sido muy importante en mi vida. Mis padres siempre me regalaban libros desde muy pequeñita y, como hasta los diez años fui hija única, me pasaba las tardes leyendo. Prefería como regalo un libro  a una muñeca. Viajé a mundos mágicos y maravillosos  que no sabía donde se encontraban, luché con monstruos, subí a la Luna y viajé al centro de la tierra. ¡Abrir un libro nuevo era  el universo por descubrir!” Y reconoce su pasión por la fotografía como una experiencia heredada de su madre que le enseñó a ser paciente para captar el momento que quería plasmar y a ser observadora, “en  nuestros viajes recuerdo a mi madre, sobre todo, con cámaras muy antiguas en sus manos porque siempre quería inmortalizar  esos instantes. Era emocionante sacar el carrete con mucho cuidado y colocar uno nuevo en el interior de nuestra vieja cámara Kodak”. Quienes conocemos a Chayo entendemos muy bien lo que estos ámbitos artísticos significan para ella y que resume en la siguiente frase  “la literatura, la fotografía y la danza son formas de hablar con el mundo de otra forma, sin utilizar la voz o las palabras, según el caso”. La danza es quizá su forma de expresión más visible; la fotografía refleja un intenso mundo interior que refleja a través de un diálogo con la naturaleza, con los paisajes que no pocas veces reinventa; y la literatura, la literatura es de momento su parte más íntima, más privada y que va regalando a cuentagotas. Pero todas forman parte de ella y nos la muestran. 

 

 

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Para finalizar hablamos de proyectos, aunque es esta la parte que más le cuesta, a pesar de que siempre está dispuesta a colaborar en todo aquello para lo que se la reclama. Más proclive a hablarnos de los relacionados con la danza tribal, se muestra más reservada con el resto y, eso sí siempre de los ya acaecidos, guardando celosamente aquellos en los que piensa para el futuro. Con la danza tribal ha participado en todos los proyectos solidarios a los que se las ha invitado y han colaborado siempre desinteresadamente con su baile. “Recuerdo especialmente la actuación en la Ergástula a favor de ALFAEM ASTORGA y la de la antigua Plaza de la Culebra para recoger alimentos para la Plataforma Ciudadana Anticrisis de Astorga. Se puede ayudar con un baile a que este mundo sea un lugar mejor. Y siempre es realmente especial nuestra Gala para el Día de la Mujer en Astorga. Cada 8 de Marzo el pequeño escenario de la Biblioteca de Astorga se transforma con nuestros adornos y nuestros bailes en un lugar mágico lleno de alegría”, nos cuenta mientras se le iluminan los ojos.

 

“En fotografía me emociona acordarme de la inauguración el año pasado de mi primera muestra fotográfica en el Café Ekole de León. Jamás hubiera pensado que mis fotografías pudieran ser expuestas para que otras personas las vieran”. Y nos habla también de la fotografía que el año pasado le fue seleccionada por TVE y que compartieron más de tres mil personas, una fotografía que luego formaría también parte de la exposición “Arte para salvar el arte” organizada durante el pasado verano por la Asociación Cultural Rey Ordoño de la Cepeda. Y más recientemente su participación en la exposición IMPARES, organizada por la comisaria de arte Isabel Bettina Caparrós, quien seleccionó una de sus obras para dialogar con uno de los textos de “Días Impares”, junto a nombres tan prestigiosos del mundo de la fotografía como Marga Clark, Concha Casajús, Conchita Meléndez, Luis Lumbreras y muchos  otros hasta completar  una nómina de 17 artistas de carácter nacional e internacional.

 

Pero estos son otros proyectos en los que algún día entraremos con más profundidad. Mientras tanto recomendable no perder de vista la trayectoria de una mujer que seguramente nos seguirá sorprendiendo con su buen hacer. Disfrutando con su danza y con sus fotografía, con un arte que derrocha a manos llenas.

 

 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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