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Eloísa Otero
18/06/2017

La percepción de la naturaleza viva de herman de vries

Con el título de “chance & change” se presenta en el MUSAC (León) la primera exposición individual en España del veterano artista holandés herman de vries (él mismo decidió un día escribir su nombre con minúsculas), cuya obra emana de los procesos y fenómenos naturales. Se trata de una de las cuatro exposiciones que se presentan este sábado 17 de junio en el museo, que estos días huele a lúpulo…

 

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‘chance & change’, de herman de vries (Alkmaar, Países Bajos, 1931), está concebida como una exposición específica para el MUSAC, y abarca un extenso período de trabajo de este artista de la naturaleza, desde los años 60 hasta la actualidad, a través de una selección de esculturas, instalaciones, dibujos, collages y tres nuevas obras producidas específicamente para este proyecto (y que tienen que ver con la provincia leonesa).

 


Así, se pueden contemplar algunas de sus primeras obras, realizadas en el marco del movimiento artístico ZERO, que profundizan en la idea del azar; pero también algunas de sus producciones más recientes, que utilizan la naturaleza como materia prima. “La exposición trata de mostrar la versatilidad y la coherencia en la trayectoria de un artista que combina la ciencia, el arte, la filosofía y la naturaleza en su producción”, señala Kristine Guzman, comisaria de la muestra, quien define a herman de vries en pocas palabras: “es un sabio”.


  
El título, ‘chance & change’, está formado por las palabras casualidad/oportunidad (chance en inglés) y cambio (change), dos conceptos relacionados que han jugado un papel fundamental en la vida y la obra de herman de vries, y a partir de los cuales trabaja como artista, científico, filósofo y poeta. Para de vries, la existencia depende de los ‘campos de oportunidad/casualidad’ (chance fields). La casualidad produce cambios y el cambio produce casualidades. Cada momento y cada lugar es un campo de casualidad y oportunidad.

 


La pieza titulada 1 and 3 hours beneath my apple tree [1 y 3 horas bajo mi manzano] (1975), por ejemplo, es una de sus obras más tempranas donde de vries intenta demostrar la idea del azar en la naturaleza. Pegó las hojas según se cayeron del manzano, en una configuración que parece al azar, haciendo visible aquello que no vemos normalmente: el azar y la casualidad.

 

 

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Diarios y cuadernos de notas


En 1970 herman de vries decidió instalarse en el pequeño pueblo alemán de Eschenau, cerca de un bosque. Allí empezó a vivir en coherencia con sus ideas, profundizando en la experiencia de la vida real del ser cotidiano. Por aquel entonces decidió escribir su nombre con minúscula, como expresión de su creencia en la igualdad y de su oposición a cualquier jerarquía.

 

Horticultor, biólogo y poeta de pocas palabras, herman de vries lleva muchos años componiendo, con delicadeza y simplicidad, sus diarios y cuadernos de notas, en los que cataloga objetos sencillos, prestando atención a los detalles más pequeños de cada territorio que pisa en sus paseos y viajes: unas piedras, unas hojas caídas, semillas, cortezas de árbol, ramas de pequeños arbustos, un tronco quemado, líquenes, oxidados pétalos… Más tarde, ordena estos objetos escogidos en función de múltiples aspectos: color, forma, función, textura…


 
Dice de él Marco Ranieri: “Este sensible artista botánico es capaz de descifrar el lenguaje secreto de la naturaleza y de reorganizar y leer su sutil poesía al público no experto. Luego, devuelve los elementos encontrados a su lugar de origen, donde son reabsorbidos por los ciclos naturales a los que pertenecen”.


herman de vries no dibuja, no pinta, no 'representa'. Su percepción se detiene en diminutos fragmentos de una naturaleza inabarcable que todo lo reabsorbe y todo lo transforma. ”la naturaleza es arte, no necesita nada más (que ella misma) para ser arte”, reflexiona el artista holandés que escribe con minúsculas. “en su mejor forma el arte es una expresión de la vida en unidad con el todo. en este estadio la vida tiene que ser también arte”.

 


Arte y sabiduría

 

herman de vries invita a desarrollar una percepción sensible de la naturaleza, de su génesis, crecimiento y posterior transformación. Anima a sentir la poesía que se esconde detrás de cada elemento aparentemente insignificante de los paisajes que habitamos. Y nos enseña que el arte tiene que ver con los sentidos, con las emociones, con la memoria, con el descubrimiento, el aprendizaje, la experiencia, el pensamiento y la imaginación… El arte nos lleva siempre a lugares que no habíamos pensado, parece decir. Y el suyo respira libertad, verdad, belleza y esperanza.


“si se me pregunta ahora por lo qué es el arte, digo que es una contribución a la consciencia o a los procesos que conducen a ella”, señala. Y añade: “el arte es la observación filosófica en forma figurativa. es decir, que también es el deseo por alcanzar la sabiduría (lo que no es lo mismo que la sabiduría)”.

 

 

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A la vez, su arte es una 'poética' en el sentido de una 'práctica', una forma personal de estar en el mundo, de mirar, sentir, experimentar, trasmitir y expresar. “mi poesía es el mundo”, dice herman de vries. Él la escribe todos los días: “la poesía es una experiencia del mundo, la poesía vive”. “el mundo es mi oportunidad. / me cambia todos los días. / mi oportunidad es mi poesía”.

 


herman de vries lleva años recogiendo muestras de tierra de diferentes lugares del mundo. Algunas veces las recoge él mismo, pero también lo hacen por él sus amigos dispersos por el planeta. En estos momentos su 'museo de la tierra' tiene más de 8.000 registros.

 


Con estas muestras, que él frota sobre papel, realiza inventarios, documenta pigmentos, texturas y colores que dan fe de la diversidad existente en cada territorio. El color de cada suelo está determinado en parte por el crecimiento de plantas y árboles, también por la intervención humana. (La tierra sobre la que caminamos tiene una historia de la que formamos parte).

 


“reuniendo tierra de varias regiones y países del mundo, estas obras nos permiten ver sus diferencias y similitudes. ninguna de las 7.200 muestras de mi museo de la tierra es la misma. al igual que las caras de los hombres o que las formas de las hojas de un árbol, toda muestra de tierra tiene una nueva forma. cada suceso, cada nueva casualidad, revela una nueva forma. (…) la naturaleza no se repite. es siempre nueva, en todas las maneras. Ser de todas las maneras; ser todas; ser las maneras; ser; ser”. Así lo explicaba herman de vries en una entrevista con motivo de una exposición colectiva en Lanzarote, en 2005.

 

 

 

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Para su exposición en el MUSAC, el artista ha querido indagar en la geografía leonesa como realidad física, y muestra el resultado de su exploración en tres piezas creadas expresamente para esta muestra. Entre ellas, hay una que posteriormente pasará a formar parte de su catálogo de las tierras del mundo.

 


Así, ha encargado que se recogieran 16 distintas tierras leonesas para realizar su particular inventario en el que se sustancia la riqueza mineral de esta provincia, y que se pueden contemplar extendidas sobre el suelo. La segunda pieza relacionada con León está compuesta por 16 columnas de madera, y sobre cada una de ellas, una piedra recogida en algún lugar de la geografía provincial.

 

 

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El MUSAC huele a lúpulo

 

Además, herman de vries ha prestado también atención a algo muy característico de esta provincia: las plantaciones de lúpulo, el oro verde de la ribera del Órbigo, representado en la exposición con una pieza circular, como una alfombra verde, creada con los frutos en forma de cono de esta planta trepadora que sirve para dotar de amargor y aroma a la cerveza. Los visitantes lo percibirán nada más entrar al museo: estos días, el MUSAC huele a lúpulo.


Como apunta la comisaria de esta muestra, Kristine Guzman, “con esta exposición, de vries nos incita a mirar y abrir los sentidos para percibir la belleza y diversidad del mundo que nos rodea”. Porque “no solo se trata de lo que el artista está haciendo, creando o pensando que es parte de su concepto, sino lo que percibe, lo que le hace comenzar. Está conectado al mundo por sus sentidos: sus ojos, su sentido del gusto, sus oídos. No solo es el entorno, es su espacio vital y está conectado a él todo el tiempo, también por la respiración. Toma aire, lo suelta, lo toma, lo suelta, como cualquiera”.

 

Más información:

tamtampress.es

 

 

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