Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 22/09/2017
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Mercedes G. Rojo
23/06/2017

Marina Gay Ylla (Astorga) Música y literatura. Caminos que se entrecruzan para hacerse uno

 

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Apenas tiene 22 años recién cumplidos y ya ha dado sobrada muestra de todo su potencial creador, un potencial que navega en aguas musicales y literarias al mismo tiempo pues ambas conforman  desde niña su perfil artístico.

 

Nacida en Madrid, lleva años viviendo en Astorga junto a su familia, aunque sus estudios universitarios (estudia Filología Hispánica)  la han llevado en los  últimos años a pasar los meses de curso escolar en la vecina ciudad de León y muy pronto la llevaran a tierras chilenas para finalizar allí sus estudios literarios, una tierra donde hablar de literatura en lengua castellana son palabras mayores y donde la música está también presente en el día a día del país y de la sociedad.  Y mientras, en sus tiempos libres (o no tanto), Marina ha derramado su participación artística, a manos llenas, por tierras astorganas y comarcanas, arte musical, arte literario, con numerosos premios ya sobre sus jóvenes hombros,  e incluso  pequeñas incursiones en lo teatral como su participación en  el espectáculo de animación teatral que pudimos contemplar en el  II Encuentro de LIJ celebrado en nuestra ciudad en la primavera de 2015, como homenaje a la celebración del aniversario del  libro de Lewis Carroll “Alicia en el País de las Maravillas”, que discurrió por diversos y emblemáticos lugares de la ciudad, haciendo las delicias de grandes y pequeños, naturales y foráneos, y con Marina en el papel de protagonista de la historia.

 

 

Le pedimos que se defina a sí misma y, a pesar de considerar que esta es una de las más difíciles y complejas tareas a la que cualquiera pueda enfrentarse, no solo se atreve con su propia definición sino también con la de su arte, aspectos ambos que van intrínsecamente ligados. De ella dice ser “una persona muy enérgica, con muchas ganas de aprender y probar cosas nuevas. Tengo muchas inquietudes, curiosidades y aunque es algo que me parece tremendamente positivo para formarme y crecer, en ocasiones todavía me faltan tablas al administrar el tiempo y alguna tarea despistada cae en el olvido”. En lo referido a su arte dice costarle más definirlo aunque cuando finalmente lo hace, quienes la conocemos, podemos ver en dicha definición la propia esencia de Marina, una joven crítica, pasional, con mucha fuerza y a la que le cuesta mucho trabajo callarse ante las injusticias de la vida. Y  así nos dice del mismo que  le “nace de las vísceras, para mí ejerce una función de catarsis, una canalización de todo aquello que me ocurre y tiene que ser gestionado, ciertas emociones se integran desde la expresión y el arte, es una muy buena forma de definición”. También le adjudica una función de revolución frente a las situaciones que le parecen injustas o las causas que le parecen dignas de defensa, situaciones que “por empatía o por efecto directo” consiguen enervarla frente a una sociedad injusta y que vuelca en sus textos con el fin de intentar conseguir en los demás el mismo efecto sufrido por ella misma “enervar sus vísceras” para obtener de ellos una respuesta. Y, en otro orden de cosas, destaca como característica de su arte, de todos los ámbitos con los que está en contacto, la sonoridad.

 

 

 

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Navegando, como ya comenté al principio, entre la música y la literatura, ámbitos muy presentes en estos momentos de su vida,  reconoce estar ligada a ambas desde su más tierna infancia, reconociendo en sus inclinaciones la influencia familiar, en concreto la de sus padres, que la ha puesto en contacto con todo tipo de música, tanto la que ponían en casa como la que escuchaban en todo tipo de conciertos a los que la llevaban desde niña, para generarle el gusto por la misma y la diversión a través de ella, con una abierta mentalidad que le permite no cerrarse ante ningún ritmo y/o estilo.

 

Algo parecido le ocurre con respecto a la literatura, campo en el que señala dos aspectos como elementos de influencia clave, el hecho de tener siempre al alcance de su mano numerosos libros en los estantes de su casa y uno aún más importante  que  “en mi casa no existía eso de "son cosas de mayores”; no había conversaciones en las que se me restringiera el derecho a escuchar, preguntar u opinar”, según nos cuenta, hecho que generó en ella una continua curiosidad por el significado de cada nueva palabra escuchada que desembocaría en un importante empujón a la hora de escribir apoyado, en un particular interés por el léxico. Hasta hoy en día en el que “la literatura sigue formando parte de mi vida, suponiéndome una catarsis plástica y una forma de creación en la que caben mil formas de experimentación.  Cada  verso, cada nuevo escrito es como hablar con una misma; te revisas, analizas y comprendes, a lo largo del tiempo, de tus procesos...”

 

Reconoce que música y literatura forman a día de hoy una absoluta simbiosis en su vida y que le crean una absorbente dependencia de las mismas. “Me conforman, vivo, el mundo me toca y yo me doy al mundo a través de ellas. El arte (para ella) es un bien de primera necesidad” y así esa simbiosis en la que vive la lleva a buscar proyectos en que ambas puedan caminar de la mano. Considera que el arte se retroalimenta a sí mismo  y que como tal se complementa, al menos esto es lo que en su caso le aporta poner una frente a la otra, o más bien junto a la otra. “La literatura aporta al ámbito musical un compendio de mundos, diferentes culturas a explorar que se traducen y muestran a través de distintos modos musicales y, por supuesto, una historia que contar (…) La música, por su parte, tanto al verso como a la prosa, le aporta la sonoridad, hace de la escritura una especie de sinestesia en la que tanto el verbo exasperar  como extasiar modifican nuestra respiración al leerlos. Te proporciona ritmo, concisión, estrofa y finales redondos, respectivamente”, todo eso es lo que busca Marina Gay con su trabajo actual. Son muchas las anécdotas que nos comenta en relación con estas dos pasiones, desde bien chiquita. Tal vez algunas de ellas sean en futuras ocasiones la semilla de nuevos procesos literarios.

 

Mientras, esta joven y multidisciplinar artista, cree que  todos “estamos predispuestos al arte y el medio en que vivimos, espacial, temporal, incluso meteorológico, fuerza y conforma nuestra forma de crear; otro tema es si esta situación nos aliena y anula esa  capacidad de expresarnos”. Y considerando todo lo que la potenciación del arte puede aportarle a una ciudad como Astorga  “mentalidad crítica,  belleza artística y riqueza”  tanto a nivel de quienes la disfrutan como  a nivel económico para la ciudad, le gustaría que no se echase por tierra “el arte de más de la mitad de la población, mujeres...”. Porque, analizando el papel de las mujeres en las diferentes facetas del arte, Marina, como integrante de una joven generación, cree que a estas alturas de la historia no debiera haber cupos de visibilidad de mujeres frente a hombres. Pero con su atenta mirada a lo que ocurre en esta sociedad en la que vivimos reconoce que aún hoy en día las mujeres “se ven relegadas a puestos de segundo o tercer grado de poder o arte y artistas como Castorina son conocidas, pero no cuanto merecen” frente a otros artistas del entorno de nuestra ciudad y nuestras comarcas. Y considera que la causa de estas desigualdades está en que sigue valorándose menos el arte de unas frente al de los otros, lo que sin duda incide en una menor visibilización de las mujeres y de su trabajo, realidad en la que vuelve a estar inmersa nuestra ciudad.

 

Mujer joven y valiente, no le duelen prendas para encontrar a Astorga, actualmente, en exceso despreocupada en la relación con los artistas de la misma y de sus comarcas, afirmando “no deja de asombrarme que, con la poca edad que tengo, eche en falta los gloriosos días en que quienes gobernaban, iban a los actos culturales para algo más que para echarse la foto de rigor”. Y considera que, dado el potencial artístico de las gentes jóvenes de estas tierras, que a menudo se desviven por crear asociaciones culturales encaminadas  a promover la actividad artística, “sería un gran avance para la ciudad que se les apoyase institucionalmente” porque en este sentido siente que las iniciativas institucionales son insuficientes.

 

 

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Joven e inquieta mujer, Marina Gay Ylla siempre está en continuo movimiento, buscando nuevos caminos para desarrollar sus capacidades artísticas y participando en numerosos proyectos que le permitan un crecimiento permanente.  Muchos de ellos tienen que ver con el mundo del jazz, mundo en el que existe una interesante corriente que enlaza literatura y música. De entre todos ellos destaca los proyectos con Alfredo Vidal como aquellos que le han aportado una forma diferente de ver la música que la está sirviendo para engendrar proyectos propios diferentes, proyectos que han iniciado un proceso de cambio en el que combina ambas disciplinas y que está pergeñando en iniciativas que presentará en su universidad de destino en Chile, encaminadas a encontrar una complicidad entre sus letras y músicos de allá.

 

Y aparte de esta propuesta el proyecto más ambicioso en el que actualmente se encuentra inmersa es el remate final de su primer poemario Monstruos, musas y desconocidos, para el que está sopesando distintas opciones editoriales. El libro, que incluirá ilustraciones de Camino Fernández Viejo, responde a “las inspiraciones, aquello que nos mueve, a los errores y faltas de la sociedad que es el filtro por el que nos vemos obligados a pasar a estas musas  y los monstruos propios, que es en lo que se convierten algunas musas, cuando pasan por el filtro social, ensuciándose”. Habrá que estar atentos a su aparición.

 

Para terminar, le pedimos que, pensando en los y las jóvenes  artistas ligados a la ciudad y a sus comarcas, comparta con ellos alguna sugerencia para su futuro, y esto es lo que nos deja “que se nutran de arte en cada instante, que escuchen las viejas historias que les cuentan los viejos, que me parece un término mucho más cariñoso que anciano, que transformen todo el inconformismo que sientan en bolas críticas de arte y sientan que es su disparo social, porque lo es realmente. Que no se dejen influenciar, si un arte les gusta que nadie se lo haga detestar. Si son músicos que beban música hasta del sonido del agua de las fuentes, si escriben que inspiren sus historias hasta en el cartel de una tienda de seguros. Lo que importa es lo que tengan dentro y la forma que le den bebiendo de las pequeñas cosas que hay fuera”

 

 

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Como bien se puede entresacar de esta entrevista Marina Gay Ylla es una joven y polifacética creadora que no conviene perder de vista. Una creadora que irradia frescura, vitalidad y también sentido crítico ante la vida. Tenemos la total seguridad de que dará mucho que hablar, y para bien, en el mundo de la creación artística. 

 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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