Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 23/11/2017
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Max Alonso
23/06/2017

Felicitación municipal

[Img #30308]                                                                

 

A nuestro alcalde no hay que dársela, que se la da el mismo. Es lo que ha hecho al presentar el balance del ecuador de la legislatura. Por encima de su complacencia está la realidad y no es tanto lo que cabe constatar para un equipo nuevo que llegaba con savia e ideas nuevas. Ha celebrado el mantenimiento de negocios municipales y alguno nuevo, como el Parque de Bomberos, en proyecto, así como otros muchos mantenimientos en calles y parques y jardines de obligada ejecución, así como otras pinceladas reparadoras o creadoras que se han  dado y bien. Por encima está la ‘estabilidad’ de la ciudad, obligada y necesaria, conseguida. Como la modernización administrativa, a la que se añada la transparencia.

 

Son más las cosas que se han hecho, como las actividades promovidas desde la concejalía de Pablo Peyuca para mover el comercio y las actividades encadenadas en el mundo del motor.

 

Como las actividades desarrolladas por la Concejalía de Cultura de Emilia Villanueva, que afortunadamente no cesan. No ocurre lo mismo en otras áreas como la del turismo, en la que se ha hecho un estudio para saber lo que ya sabíamos o promover lo ya promovido, en la que apenas cabe apuntar el anuncio, con fotito y todo, de una brillante iniciativa en la estación de Renfe para acoger a los cuatro peregrinos que llegan por esta vía. Es la juanola que se le da a  la estación para su sanación. Ojalá fuera lo que necesitara  porque desde luego la guinda de la tarta no es.

 

Es verdad que dos años no permiten rematar grandes proyectos pero al menos plantearlos como angulares, que es lo que es necesario y son los que definen y premian una legislatura. Estar están ahí. Nos referimos al planteamiento de recuperar la muralla, la obra civil más señera de la ciudad y clara asignatura pendiente, de la que hasta ahora solo se ha acometido limpiar la maleza de los paños de El Melgar. Como la aprobación del PGOU para promover suelo industrial, porque esto es necesario y, sin que se decida que es antes si el huevo o la gallina, más lo es el atraer empresas -¿qué es lo que se está haciendo?- para acabar con la amenaza de despoblación, anatema de primer orden que pesa sobre la ciudad.

 

Sobre el problema del paro, que se mantiene y persiste, emerge el de la despoblación, que como el de la muralla ha de ser objetivo de largo alcance. Acometerlos poniendo algo más que la primera piedra bueno hubiera sido que aparecieran así definidos antes del ecuador. 

 

Que se plantee la apertura próxima del Teatro Gullón no es lo que ha de constar en el balance sino la explicación de porqué ya no está abierto y operativo. Como el que se acometa la puesta en marcha de las especialidades en un edificio planificado y financiado por el gobierno del mismo partido que el que no las ha acometido y las retrasa. Con palabritas tardías, aunque siempre sean convenientes, ya no basta. Lo ha puesto en evidencia la manifestación ciudadana.


Está bien regodearse con lo hecho, que es lo dicho y más cosas, pero falta lo que se ha dejado de hacer y que hay que abordar para entrar de verdad en el siglo XXI, en el que no hemos entrado a pesar de estar en el año 17. Esto es lo que permitía la autocomplacencia del señor alcalde y su equipo de gobierno. Menos mal que no se premiaron el paso del ecuador con un viajecito turístico, como suelen hacer los estudiantes, los buenos y los malos.

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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