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M.A. Reinares
5/07/2017

La restauración borra el paso del tiempo y la carcoma del retablo barroco de San Andrés

Una a una, las esculturas del altar mayor de la iglesia de San Andrés están preparándose para dar nueva vida al retablo. En los próximos días volverán a sus hornacinas, después de la restauración de este cojunto artístico del siglo XVIII que está a punto de concluir la empresa 'Proceso Arte 8'.

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La imagen que más urge colocar estos días es la del patrón San Andrés con su cruz en forma de aspa, porque la fiesta sacramental comienza este viernes. Además de participar en los actos programados por la Asociación de Vecinos 'Los Arrieros', quienes estos días se acerquen al arrabal astorgano deberían pasarse por el templo neogótico contemporáneo del Palacio de Gaudí, a contemplar el retablo recién limpiado y reparado. Aunque todavía falta por terminar el banco (la parte baja), ya se puede apreciar la riqueza de colores de esta obra en la que, tras la limpieza, han emergido infinidad de caras de angelotes. Esta explosión infantil transmite una alegría que el paso del tiempo, la carcoma y el humo de las velas del culto habían borrado.

 

Para quienes el retablo ha sido testigo de su infancia, su juventud y de los ritos religiosos que han marcado sus vidas, les sorprenderá el colorido que ha aflorado con la restauración. El artista que decoró este retablo de la desaparecida iglesia de San Miguel de Astorga, se recreó pintando flores rojas, rosas y azules sobre un fondo blanco, y realizando imitaciones de marmoreados rojos y azules que contrastan con las molduras y ornamentos salpicados con pan de oro. Lo que el polvo mantenía oculto era la luminosidad y el contraste de colores de este destacado conjunto del barroco leonés.

 

 

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Después de dejarse asombrar por la policromía, la siguiente sorporesa se produce cuando mirando hacia arriba se observa que coronando el retablo asoman unas manos antes inexistentes. Forman parte del diablo derrotado por San Miguel, el arcángel que con sus pequeñas alas parecía que desde lo alto en cualquier momento iba a emprender el vuelo, una expresión en sentido figurado que antes de la restauración (y sin saberlo) se podría haber convertido en realidad, porque la base y el anclaje del santo tenían graves problemas de carcoma que de no haber intervenido podrían haber provocado la caída de la imagen. Ahora con "la peana metálica de las dimensiones adecuadas, proporciona una base firme, segura y estable", señalan las restauradoras.

 

Otra de las imágenes que más trabajo ha precisado es la de San Andrés. "Es una talla de gran valor que ha sufrido reparaciones y retoques poco afortunados -indican las reparadoras-. El tratamieto que le estamos realizando incluye la eliminación de los repintes que tiene para rescatar y recuperar la policromía original subyacente de mayor calidad sin duda". Así que en la parte media del retablo el patrón competirá en valor con San Antonio Abad y su inseparable perro.

 

 

El retablo de la desaparecida iglesia de San Miguel

 

El conjunto barroco que preside la iglesia está siendo restaurado justo un siglo después del traslado y montaje del retablo perteneciente a la iglesia que en su día se encontraba en lo que hoy es la Plaza de San Miguel. Así se puede leer en la cartela, donde se detalla que en 1917 el obispo Antonio Senso Lázaro y el párroco Antonio Cavero Cabello acuerdan la cesión a esta parroquia. Para colocarlo fue necesario adaptalo al hueco, así que la obra que hoy se puede contemplar es el fruto de "la reestructuración de piezas, cortado de otras y añadido de muchas, para encajar y encuadrar esta estupenda obra al espacio disponible en el presbiterio", explican las restauradoras.

 

 

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Observar el resultado de la restauración puede convertirse en una buena excusa para bajar hasta el barrio de San Andrés y comprobar que su retablo forma parte de un conjunto de obras diseminadas por la ciudad en las que, según las restauradoras, se aprecian las mismas influencias de estilo. Aunque es una hipótesis que habrá que confirmar, podrían tener una parecida inspiración los retablos de la iglesia del convento de Sancti Spíritus.

 

El barrio de San Andrés está recuperando esta obra de arte gracias al empuje del consejo parroquial, el sacerdote Emilio Fernández y numerosos vecinos que están financiando el trabajo de la empresa 'Proceso Arte 8' 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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