Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 21/09/2017
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José Fuertes Celada
8/07/2017

La Canalla y el orgullo de la música

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El sábado de mañana con la tamborrada del grupo ‘la Batucada que entiende’ sentías que tenías que caminar a su paso con ellas, seguirlas al paso, al ritmo de su percusión. Activaban ese entusiasmo que acompañado de una buena estrategia puede vencer batallas a un contrincante mucho más numeroso y mejor armado. Pero cuidado, el enemigo estaba agazapado, murmurante, esperando la ocasión: “antes a esto le llamaban el julio marchoso”, decía una astorgana de bien.

 

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A la tarde actuaba ‘La Canalla Drag’ y no sé cómo, pero su arranque vital, su entusiasmo iluminaba. De pronto cuando volvía conduciendo a casa, de la sopa neuronal originaria que prende de mi bachillerato surgía una frase que nunca había entendido. Era una apreciación sobre los escritos de Bergson que decía: “hace brillar lo esencial en lo sensible de las imágenes”. Esa sentencia participaba de la alegría de 'La Canalla', de su ‘Gay savoir’, con su amor a la tierra y la compasión por todo lo que existe, por los peces del Tuerto incluso. Quise que ese amor fuera amor a lo hecho, a todo lo que somos, eterno, hacer una vida de la que no te arrepentirías de nada, quererla para volverla a hacer. Esa vitalidad vencía momentáneamente la batalla contra las rigideces levíticas y las mojamas. Pensaba en cuál habría de ser la estrategia para que no se diluyera el hallazgo.

 

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Allí en la Plaza del Orgullo ‘La Canalla’ contagia su ritmo frenético, su alegría de vida. Todos y todas entran en la danza, juran la bandera de ser 'ellos mismas', del nuevo amor: Baila el empresario, baila el cura, baila el mariquita, baila la bollera, baila este y baila aquel; baila el ágil, baila el perezoso, baila el loco, baila el cuerdo, baila la viajera, baila el sedentario, baila el pobre, baila la enferma, baila el niño, baila el calvo, bailan el obispo y el decano, baila la madre y baila la abuela, baila esa, baila ese, bailan el fotógrafo y la periodista, bailan cien y bailan mil.

 

¡Oh! ¡Oh! Esos corazones se abren por completo, encendidos por un nuevo amor.

 

 

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