Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 19/09/2017
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Rosendo García 'Sendo'
31/07/2017

Antonio López, pintor del instante que pasa

 

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El galardonado con el premio 'Príncipe de Asturias' de las Artes y centro del proceso creativo de la película 'El sol del membrillo' de Víctor Erice de 1992, ha estado en el mes de julio en Fabero compartiendo un curso de pintura, escultura, dibujo y paisaje con Julio López, Félix de la Concha y el promotor de estas jornadas Tomás Bañuelos, profesor de la escuela de San Fernando de Madrid. 


En el breve encuentro que tuve con Antonio López en el mismo taller donde asesoraba a alumnos de diferentes nacionalidades, Antonio López, muy amable, no tuvo inconveniente en compartir y recordar a su tío Antonio López Torres, al que conocí en Tomelloso en 1974 en un viaje desde Bilbao, y que fue el mentor para que Antoñito, con 14 años, se fuera a Madrid a la escuela de Bellas Artes. López Torres nos decía que Antoñito ya era un grande en el mundo del arte.


Mientras me dedicaba un libro suyo de 1978, se reía al ver su foto de 40 años atrás, diciéndome "esto ya es una reliquia", cómo pasa el tiempo. El Tiempo que para Antonio es un ir y venir porque los temas los retoma una y otra vez sin saber cuándo están terminados. Este es el dilema, como nuestro Antonio Gamoneda dice a los traductores que la poesía es imposible de traducir, Antonio López ha estado con algún cuadro más de diez años, véase el de la Familia Real.

 

 

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Dentro de la temática que le gusta a Antonio de interiorismo, bodegón, los árboles o la figura humana, el paisajismo urbano ha sido donde más se ha volcado. Grandiosos proyectos que requieren calma y precisión, y sobre todo, la elección del momento luminoso. Recuerdo haberle visto pintar el famoso tema de la Gran Vía madrileña en 1978, a una hora temprana, colocado entre la calle Alcalá y Gran Vía para captar la temprana hora del verano. Le saqué a colación los cuadros que tiene empezados, dos en Bilbao desde la torre Endesa captando el gran Bilbao norte y sur; y otro de Sevilla. Temas urbanos que atrapan al espectador, al amante del arte por extraer el matiz de lo infinito y la textura de lo cercano.


Antonio López García se puede considerar la enseña realista más importante en la actualidad mundial y no por ello ha perdido la humildad y el cariño para quien se acerca a dialogar con él.


Me despedía de Antonio dándole un catálogo de mi última exposición deseándole ‘Dios te conserve la vida muchos años’; contestándome, "mal asunto cuando estamos para conserva".

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