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Mercedes Unzeta
25/08/2017

La rabieta del Partido Socialista con Germán Gullón

 

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Leo con estupor el artículo firmado por el Partido Socialista de Astorga. ¿Cómo es que un partido político firma un artículo arremetiendo contra una persona particular, que no tiene nada que ver con el Partido ni, en ningún momento, ha hablado de política? ¿De dónde salen esas palabras de desconsideración y por qué? Pienso que tal vez salgan de alguna persona particular que firma en nombre del Partido pero que habla porque se siente ofendida. Y ¿por qué se siente ofendida? ¿Porque Germán Gullón dice que las personas que encabezaban el Consistorio astorgano han estado trece años toreándole, o quizás porque habla de cierta escasez cultural en algún puesto o en algún caso de requerimiento de mínimos? Cualquiera de esos motivos, y quienquiera que escribiera ese artículo, no justifica en absoluto tal despropósito.


Francamente, rechinan los primeros párrafos de alabanzas forzadas, copiadas, obligadas, impuestas por unas circunstancias en las que parece que alguien necesita lavar la cara y se escuda en su Partido. Son palabras que no trasmiten su significado sino más bien que escudan algún interés.


El interés literario de esta cuestión que nos ocupa no tiene nada que ver con el interés político, y mucho menos de Partido. La capacidad intelectual de un individuo no va ligada a la capacidad política (por desgracia) y mucho menos al interés institucional. La capacidad de gestión de una persona no necesariamente va acorde con su puesto político  (pesadumbre). El interés particular, o institucional, de un sujeto en el poder no va obligatoriamente unido a las siglas del Partido al que representa públicamente (consuelo). Véase por ejemplo: Perandones/Panero, o Arsenio G. Fuertes/Ricardo Gullón; los colores encontrados. Evidentemente el interés literario va por libre, no se le debe ni puede oprimir en corsés. Por lo tanto la política en este asunto no cuenta.


Dicho esto, Germán Gullón donó algo muy valioso y cotizado a una Institución con grandes promesas de funcionamiento, acondicionamiento y puesta en valor de los objetos donados, y las personas responsables, del color político que fueran (el donante nunca ha mencionado la política) no hicieron nada durante trece años. Vaguedades ante las promesas y los valiosos documentos arrinconados.


Lo lógico y normal es que G. Gullón se sienta maltratado y ofendido por sus interlocutores y las personas que le han ninguneado, y lo diga. Lo que no es lógico (aunque sí bastante normal) es que esas personas que han ofendido se sientan ofendidas cuando se les hace ver sus fallos, y que arrojen palabras irritantes es mediocre. Este proceder en psicología se llama proyección. Muy fácil de entender: proyectamos nuestros propios errores y defectos en el prójimo y así nos sentimos liberados nosotros mismos de ellos. Balones fuera. En la vida cotidiana estamos ahítos de hacer, recibir y ver (sobre todo en los políticos) proyecciones. 


Pues bien, ahora que hay otro interlocutor en el puesto de decisiones que le ha atendido, que enseguida ha puesto en marcha los proyectos pendientes y que hablan el mismo idioma intelectual por lo que se han entendido a la primera, ¿no es normal que G. Gullón esté satisfecho y lo demuestre con palabras? Y, por supuesto, tiene todo el derecho a hacer comparaciones de trato y de comportamientos. Solo faltaría. Es una persona particular que hace un gran regalo por impulso propio, y le tratan mal. ¿Por qué no va a poder decirlo? No representa a ninguna institución ni ha negociado con ningún partido. Sí lo ha hecho con la persona que representa una Institución, sea del partido político que sea. 


Me gustaría puntualizar que el Partido Socialista firmante está muy equivocado en cuanto a la polémica sobre una competición intelectual. G. Gullón en ningún momento ha hecho declaración alguna sobre comparaciones. Le refresco a ese Partido que quien habló, escribió, polemizó y estableció los términos de enfrentamiento: gullonistas y paneristas, ha sido el presidente de la Casa Panero, el señor Huerta, que por cierto, ha estado muy poco correcto en sus manifestaciones.


Por último, opino que ese escrito del Partido Socialista responde a una rabieta muy poco bonita y nada constructiva de algunas personas de ese partido ante unas verdades que les duelen. ¡Ah, ese orgullo!


Los políticos están siempre danzando con el número de posibles votos. Los intelectuales danzan con las palabras.


G. Gullón no gana nada con todo esto. Su generosidad (en cuanto a documentos, en cuanto a dedicación y en cuanto a sentimientos) no puede ser objeto de envidias sino lo contrario, de agradecimientos. Amén.

 

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