Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 19/11/2017
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Texto: José Miguel López Astilleros. Ilustación Patricia Gutiérrez
3/09/2017
LOS SUEÑOS DE MARIO SANTIAGO PAPASQUIARO

Sueño 4

Contexto Global finaliza, con el texto de José Miguel López-Astilleros y la ilustración de Patricia Gutiérrez, los cuatro sueños de Mario Santiago Papasquiaro

                       

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Soñé que un hombre volvía la vista atrás, sobre el paisaje anamórfico de los sueños y que su mirada era dura como el acero pero igual se fragmentaba en múltiples miradas cada vez más inocentes, cada vez más desvalidas. 

                                                                                                                                                 Roberto Bolaño

 

 

Sueño con los vientres hinchados de los zopilotes, de donde manan y rebosan mi versos hacia las cloacas, como larvas de una vida interior que no sabe adaptarse al mundo de los luzófagos, devoradores de metáforas sumergidas en mezcal, que caen ciegas a la tierra estéril de los ojos abiertos. 

 

 

Sueño con percances amorosos y con cápsulas dentro de un cohete sideral, donde mi corazón sumergido en los venenos de un recuerdo malogrado, se aleja a reacción, dejando tras de sí una hetaira que muerde el sexo dormido de las sombras, de los edificios puestos en pie a fuerza de huesos fatigados.

 

 

Sueño con la tristeza de Prometeo recorriendo el nocturno desierto de Sonora al volante de un Chevrolet, en busca del hígado devorado que me permita acudir a la cita de los bebedores de sueños, sin avergonzarme de la incapacidad para el delirio, que presta la sobriedad a los sacerdotes castrados.

 

 

Sueño con mi París reflejado en el Sena, en cuyo lecho reposan las almas muertas de tantas tardes sin tumba, de tantos cafés sin nombre y sin vestigios, en la memoria de una vida disipada en el envés de una mirada vidriosa, restos fugaces en pos de la persistencia en el candor del faro París.

 

 

Sueño con Viena, con su orden de cementerio eterno. Con la Jerusalén que me libere de los súcubos. Con la Barcelona de todos los fugados de esta tierra, en cuyas avenidas se congrega la extrañeza de quienes arrastran la sed de los amaneceres, sobre sus espaldas maltrechas por la enfermedad del oro visceral. 

 

 

Sueño con la redención de los insultos en los altares de la infamia. Sus palabras de muérdago, fieles a las criaturas a quienes abrazan, afirman la emancipación de los esclavos sin identidad, que durante las celebraciones se aman bajo el dintel de los templos sagrados de la poesía leprosa.

 

 

Sueño con sentarme desnudo, horadado por las libélulas carnívoras de la noche, en el trono de los reyes, para profanarlos con los excrementos acumulados en el éxtasis vesánico de cada uno de mis poemas, criaturas disolutas circundadas por la amenaza sin tregua de las estatuas ecuestres de las plazas.

 

 

No hay redención para quien altera el orden de los tiempos, se enfrenta a la cadencia de las estaciones y comulga con el resplandor cromático de lo prohibido.

 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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