Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 19/11/2017
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Tomás-Néstor Martínez Álvarez
10/09/2017

Un estado de ánimo o el río Tuerto de Abel Aparicio

 

 

La ruta del Tuerto, Abel Aparicio, 190 pp., Ediciones Duerna, 2017

 

 

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Octubre, en sus últimos días. Y es otoño ciclista y fluvial. Recorrido obligado ante una pregunta que revolotea en la cabeza del hoy viajero desde hace años. ¿De dónde vendrán estas aguas que pasan por mi pueblo sin detenerse ni dar explicación alguna? La ruta del Tuerto fue la respuesta de Abel Aparicio. Decidió conocerlo a fondo desde la orilla (per)siguiéndolo hasta cuando parecía burlarse y esconderse. Simple juego pactado entre la palabra y las aguas rebeldes: desafió la corriente y se marchó río arriba, a contracorriente pedaleando. Anotó, para comenzar, que su río desemboca en el Órbigo; una manera de desaparecer. Y allí se plantó. Realmente lo que hacen sus aguas -sucede únicamente con ríos que recogen en su curso infancias, sentimientos, vidas, sueños- es entregarse adentrándose en el otro río al que, sin duda, busca, en este caso, tras una carrera a veces  alocada, reposada otras, de casi setenta kilómetros. El viajero escucha y guarda en su palabra cuanto las aguas decidan revelarle; algo mantendrán oculto en el fondo. Se excederán, con gentileza, en sus límites y le contarán, incluso, noticias y otras querencias de tierras alejadas, fértiles por acueductos de la memoria.

 

Acompaña al texto un espejo. Se reúnen en este volumen, texto y espejo; dos libros en diálogo constante; uno habla con palabras; con imágenes fotográficas, el otro. Dos miradas para el Tuerto y su entorno, la de Abel Aparicio y la de Amando Casado; mientras narra el escritor, Amando colorea de lirismo la palabra escrita y otras muchas sugeridas en la contemplación de la imagen. Enfoca como nadie la palabra. Agua, historias de Historia, poesía en color.

 

Y con lenguaje expresivo, sencillo, casi familiar, de trasiego hacia la oralidad inicia el autor un pedaleo con el ritmo de la creencia por senderos aledaños al cauce: una escritura sosegada.

 

Datos históricos recordando el origen, asentamiento y paso de épocas y pueblos: tribus prerromanas, romanos, árabes y sus razzias, reyes leoneses en plena expansión y actividad repobladora repartiendo tierras a nobles y órdenes militares o religiosas, el conde Gatón echando una mano… Exhibiendo músculo erudito, entre pedaleo y pedaleo, mostrará el viajero origen y evolución de  nombres de localidades y terrenos, etimología y toponimia en el timbre de la bici. Avanzando el tiempo, asomarán por el puente de La Vizana siglos después las tropas napoleónicas para devastar cuanto encuentren a su paso. Aquí sí han quebrado el ritmo. Más recientemente la Guerra Civil con su trastienda impune de desaparecidos a los que vuelve la memoria del viajero en este recorrido recordando parajes marcados en el territorio del ocultamiento durante años.

 

Mercados y ferias, carnavales y fiestas, romerías con pendones y milagros en lista de espera, tradiciones, creencias religiosas, mitológicas, conmemoraciones teatralizadas en venta al por mayor de hechos ¿históricos? La labor de la tierra fértil regada por el Tuerto ha producido con altibajos sus cosechas, sueños y desengaños, así como abandonos y éxodo rural, en ocasiones impuesto por la autoridad ¿¡competente!? -Oliegos- y un embalse en La Cepeda, el de Villameca. Numerosos molinos de cereal y artesanos chocolateros tiempo atrás acompañaron las aguas de este río. Actualmente azucarera, industrias cárnicas, cooperativas de agricultores, también maestros chocolateros, artesanos del dulzor… ocupan el lugar de aquellos. Las grandes factorías, alentadoras de vida por aquí, han sido desde tiempo ya perdido en la memoria una fe en espera y la tierra regada de ilusión y tra(d)iciones.

 

 

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¡Tantas otras cosas que recoger de este libro de viajes!. Por ejemplo, la llegada “ilustrada” -¡ironía!- de los teníaisque, “grupos de personas…que vienen una o dos semanas a los pueblos y no paran de dar ideas empezando cada frase con… teníais que”: Y, anota, se están acabando hasta perderse los tis de los pueblos, “el ti Colorao, el ti Calandrín, la ti Ripia” o el ti Zapatines. El viajero, tras darle a la hebra con quienes han vivido más, trae al texto a Yoyes, la primera mujer dirigente de ETA, cuyo abuelo paterno era de esta tierra; a Rubén Vega, jugador de la Ponferradina y más equipos. Destacará la gran labor de la Institución Libre de Enseñanza en Villameca; la explotación aurífera de La Veguellina; el juego de la ruleta travestido en estraperlo, hijo de dos padres Daniel Strass y Joachim Perlowitz.

 

No faltarán a la cita creadores, escritores, profesores… Sendo, Benito Escarpizo, Teresa de Cepeda y Ahumada ¿?, A. Colinas, Eugenio de Nora, los Panero, Ángel González Álvarez, Antonio Natal…

 

En las páginas del libro aún queda mucho más por desvelar; sea el lector quien se suba y pedalee en ellas; hallará pequeñas, o grandes, historias locales que el  río contará a quien sepa escuchar su corriente o escudriñar en el reflejo de sus aguas. Anécdotas, recuerdos, memoria. Vida y vidas.

 

                                                                             

    

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