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Antonio Martínez Fuertes
10/09/2017
ENTREVISTA / Santiago Segura, actor

Santiago Segura: Del Súper-8 al Cielo

 

 

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Antonio Martínez: El festival de Cine de Astorga, desde sus inicios, tuvo vocación de escaparate de cortometrajistas y de aquí como de otros festivales salían talentos. Más tarde muchos de estos creadores se pasaron con éxito al largometraje. Los cineastas jóvenes con el fin conseguir producción para sus cortos y la posibilidad de catapultarse al formato largo, participaban activamente en estos pequeños encuentros. Su caso, como otros conocidos como pueden ser los de Alex de la Iglesia, Armero, Fesser, Bollain, fueron ejemplos de esto…
 

Su biografía es ya extensa, de gran variedad y riqueza en los papeles adoptados, tanto en lo que se refiere a ficción como en la vida real: actor, director, guionista, productor, showman, cómico… Nos interesan esos comienzos. Cuenta usted en su biografía que comenzó muy joven: ¿Cómo fueron esos inicios en el mundo de la imagen?

 

 

Santiago Segura: En el mundo de la imagen comencé efectivamente a una edad muy temprana, pero estaba muy alejado de lo que podría ser la profesionalidad, amaba el cine sobre todas las cosas, era lo que más me gustaba, me moría por ir a una película, siempre que tenía posibilidad veía películas, y cuando de pronto conocí a un compañero de clase que rodaba en Súper 8 con su tomavistas me dije:  “esto es acojonante, yo también quiero hacerlo”.  Soy muy envidioso, la envidia motiva un poco mi carrera, y me puse a hacer cortometrajes y resultó que eran muy simpáticos, que hacían reír a mi familia, conseguía que mis amigos se entretuvieran. Para mí era un primer paso  y por ello aconsejo a los cortometrajistas noveles que graben con un móvil, con cualquier medio, mientras tengan público, mientras consigan mantener la atención de cinco o seis personas, si esto sucede, mañana serán 10 y pasado mañana 300 hasta 3000.  Tienes que ir dándote cuenta de que lo que estás contando funciona, el problema que tiene la gente que hace cortos o largos es encontrar su público.  Hay todo tipo de públicos, esto es una suerte. Lo triste y dramático es no encontrar ningún público, hacer una película que no vea nadie, eso para mí es la muerte.

 

Jaime Rosales, yo creo que es un tío que hace películas para que le seleccionen en el Festival de Cannes, y lo consigue, lo que me parece genial, es lo que él quiere. Si ese tipo hiciera películas para que las viera un millón de espectadores en cines comerciales, le diría: 'oye, Jaime, cambia un poquito el chip porque esto no te está funcionando'.

 

 

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Cómo se planteaba el proceso de creación, ¿eran cortometrajes con guiones precios, trabajados, o iban saliendo según la ocasión, según la ocurrencia?

 

Era muy aquí te pillo aquí te mato...Lo recordaba ayer (viernes) con David Trueba, en Málaga donde estuvimos dando una charla en el Museo Picasso sobre los inicios, sobre el cine que nos había influido, todo ese cine que habíamos mamado. Porque en el fondo éramos un poco ratas del cine estudio, de filmoteca y de cine club. Yo le decía a David, "macho, ¿sabes que tengo una pesadilla recurrente, en la que estoy yo solo, un sábado a las 9 de la mañana en una cabina telefónica llamando a mis amigos?: -Oye tío, que habíamos quedado para rodar hoy y no sé qué. -Ay, joder, es que me he dormido, perdona macho". O sea, ahí yo solo con la cámara. Algo que para mí era muy importante para mis amigos era un cachondeo...


 

En su ‘período formativo’, además de realizar fanzines, cosa que le unirá con probabilidad al gusto de Alex de la Iglesia, estudiará Bellas Artes y presentará un corto de super-8 que gustará mucho a Fernando Trueba. ¿Qué influencia han tenido las Bellas Artes, el cómic, el cine serie B o Z, para su interés artístico?

 

Pues todo tiene influencia, todas tus vivencias terminan por influenciar en tus futuras realizaciones. Yo nunca soy consciente de las influencias más determinantes, pero si miras un poco, hay elementos como pueden ser los cómics de Mortadelo y Filemón que me han influido enormemente, o el cine de Jerry Lewis, de Mel Brooks. Peter Sellers por ejemplo a mí me sorprendía y me maravillaba. Hablando de cómics, toda la escuela franco-belga, los cómics de Astérix. Quieras que no aquello que te maravilla y fascina te va formando, te va dando ideas eso y 1000 cosas más...

 

 

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¿Qué importancia tuvo este tipo de formato pequeño para, en su caso, llegar a producciones de mayor formato?

 

El cortometraje que en España por desgracia no tiene una salida comercial suele ser una carta presentación de los que empiezan para decir aquí estoy, mira estos 8 minutos que son acojonantes e imagínate si hiciera un largo. Me da pena porque yo amo los relatos cortos. La novela es el género literario por excelencia, pero los relatos cortos pueden ser buenísimos. No sucede así con los cortometrajes, que se quedan siempre para certámenes, para festivales y para que la gente haga sus primeros pinitos. Por eso me gusta cuando directores consagrados de repente hacen cortometrajes.

 

 

Hay quien dice, en lo que respecta a la escritura, que el cuento sería como correr los 1500 metros y la novela sería como la maratón, pero que una cosa no lleva a la otra. La estrategia a seguir en la carrera de 1500 no tiene nada que ver con el fondo requerido y las astucias necesaria para correr y ganar una maratón…

 

A lo que voy, los cuentos sí se venden, y en cambio el corto comercialmente no funciona salvo en festivales como éste o cosas así. Pero para mí la importancia de los cortos fue enorme, si no hubiera hecho los cortos jamás hubiera podido hacer un largo...

 

 

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Con tres premios Goya y una trayectoria ascendente en los 90 (1993-1998), y en especial el premio al mejor cortometraje de 1993 con 'Perturbado'. ¿Influyó el empujón de Fernando Trueba para pasar a un formato grande?

 

Más que para pasar a largometraje, Fernando Trueba, me sirvió para pasar al formato profesional. Trueba vio mi Súper 8 y me dijo: “¿Por qué no haces 35mm...? - y yo le contesté- Ya, es que hay que alquilar una cámara. -De verdad que es igual, hazlo”, y me dio esos ánimos y fue el empujoncito que necesitaba para entrar en el mundo profesional. Casi me arruino, tuve que pedir prestado dinero a mis amigos y me salió por 600.000 pesetas, ya ves, un corto de mierda, pero ya en 35. Por suerte lo vendimos a Canal Plus y ganamos en Alcalá de Henares un premio de cortos. Es por eso que digo que los cortos sirven para allanar el camino o para subir los peldaños necesarios para llegar al largo y que te reporte beneficios.


 

Pensando en futuros directores de cortos que estén queriendo dar el paso al formato mayor, cuéntenos cómo era el mundo del cortometraje cuando empieza usted con ‘Evilio’.

 

Los tipos que despunten aquí probablemente en 10 años serán los que hagan largometrajes. Yo sigo pensando que los cortos son el camino. Yo a todos mis amigos del cine los conocí en estos festivales. Javier Fesser me quitaba todos los premios, tenía ‘el secreto de la trompeta’, hacía ya unos cortometrajes que hacían predecir que tenía mucho talento y que iba a hacer cine y de hecho ha hecho cine. Sin ‘Mirindas asesinas’ no le hubiera producido Almodóvar ‘Acción mutante’. Esto es una catapulta que sigue siendo viable, por ejemplo Rodrigo Cortés de una generación posterior a la mía también empezó como cortometrajista, y con esto y un bizcocho hasta dentro de un rato ahí en la entrega de premios.

 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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