Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 18/10/2017
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Mercedes G. Rojo
11/09/2017

Marta Rivera: desde el corazón del barro en La Cepeda

 

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Tras el inevitable parón que las múltiples citas literarias que el verano me ha deparado y con la llegada de septiembre, mes al que confieso especialmente rendida, retomamos nuestra serie “Astorga y sus comarcas. Universo desconocido de creadoras”,  con las imágenes en la retina de nuestros embalses casi vacíos, desnudando ante nuestros ojos el barro escondido bajo sus hoy desaparecidas aguas. Por eso este retorno  no podía hacerse más que de la mano de alguien que, como ya lo hacían nuestras antepasadas desde épocas prehistóricas, ha sabido sacarle al barro su utilidad y su alma. Y es que Marta Rivera Fernández es otra de esas interesantes ceramistas instalada en alguna de estas comarcas que rodean Astorga. En concreto, en esta ocasión en Cogorderos, pueblo de La Cepeda, apenas a doce kilómetros del núcleo asturicense, una comarca donde el agua y el paisaje están en continuo diálogo. Y pienso que algo deben tener estas tierras que nos rodean para atraer hacia ellas a las gentes que siguen trabajando con el barro, casi abandonados ahora los usos más caseros en aras de ese espíritu más artístico que tanto Marta como Mª José Requejo (cuya semblanza hemos realizado también en esta serie) como alguna otra que iremos descubriendo en próximos números, y algunos compañeros de profesión, han sabido sacarle a material aparentemente tan humilde.

 

Descubro a Marta Rivera en la primavera de 2014, con motivo de la organización del I Encuentro Internacional de Literatura Infantil y Juvenil que se celebró por aquel entonces en Astorga, para el cual buscábamos la presencia de artistas femeninas relacionadas de una u otra manera con el campo de la Ilustración. Un amigo común me habló de sus trabajos que conocí y que me encantaron, entrando a conformar una de las pequeñas exposiciones que acompañaron aquel primer ' encuentro', con una magnífica acogida por parte del público que pudo disfrutar de ellas. No era para menos pues la obra de Marta Rivera, aparte de servir de base para ilustrar historias, nos presenta con cada pieza que sale de sus manos una historia en sí misma.

 

Marta Rivera Fernández se define como “una persona de carácter optimista, y tranquila”, yo añadiría que es además una mujer de ideas muy claras y un enorme mundo interior que quizá sea lo que le aporta todo ese potencial creador que sus manos imprimen al gres, ese noble barro con el que trabaja día a día y con el que más cómoda se siente para transmitirnos su impronta artística.

 

A esta leonesa de nacimiento, que ya lleva afincada en la vecina localidad de Cogorderos desde el año 2000, la define un estilo muy personal, creaciones que están pobladas de gatos y otros animales (en muchas ocasiones humanizados) y de mujeres, a veces de forma individualizada, a veces en conjunto, pero buscando siempre mostrarnos “la relación con la naturaleza, los pensamientos, la maternidad, sensaciones, sueños...”, según ella misma nos cuenta.  Y añade:   “Presento mis esculturas mirando al frente, casi rígidas, pero a la vez, con una postura que resulta  relajada y serena. También la desproporción tiene su significado.”

 

 

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Mujer tremendamente tímida y callada, ha convertido sus esculturas en su propio lenguaje “mi forma de dialogar con el espectador. Cada una de ellas es una metáfora, una emoción, un momento que quiero contar de forma directa y sencilla”. Y es que cada pieza de Marta es más que un pedazo de barro modelado, más que una escultura, es toda una historia, un mundo de sensaciones, pensamientos, sugerencias al mundo onírico que nos hacen perdernos en los mundos propios y ajenos que la fuerza de sus pequeñas manos nos desata cada vez que nos ponemos frente a una de esas obras.

 

Le preguntamos por la presencia de la cerámica en su vida, por la elección de esta faceta artística que hoy la define  y reconoce que, aunque siempre sintió atracción por el dibujo y la pintura, no fue sino con el tiempo que descubrió  su pasión por el modelado y la escultura cerámica, hasta el punto de hacer de ello su profesión y su modo de vida. Y así nos cuenta, “no elegí la cerámica en mi vida como expresión artística. Descubrí el modelado en el Centro Municipal de Artes Plásticas de León. Allí me proporcionaron arcilla y un horno cerámico.  Suficiente  para despertar en mí esta pasión que me acompaña desde entonces. El hecho de acceder a cocer el barro me abrió un mundo nuevo lleno de posibilidades. La cerámica me fascina tanto hoy como la primera vez que tuve mi primera obra cocida en las manos. Desde entonces, cada vez que modelo siento la misma ilusión que experimenté con mi primera escultura.”

 

Tras varios cursos de cerámica  compró un horno cerámico e instaló su primer taller en León y no será hasta el año 2000 que  traslade su taller y su casa a Cogorderos, donde “encuentro el espacio y el paisaje ideal para vivir y trabajar”. Dice, en su caso,  no sentirse influida especialmente (al menos de forma consciente) por el entorno en el que ha nacido, crecido y vivido, pero sí reconoce que el  mundo del arte, el hecho de crear algo con cualquier material (madera, tela, cartón, pintura) es algo que la ha  atraído desde pequeña.

 

Se considera una persona afortunada “porque siempre he podido vivir con más o menos dificultad de la cerámica”. Y en cuanto a su propia evolución como ceramista reconoce que después de tantos años dedicada a este oficio artístico, de buscar con su trabajo la estética, la perfección, “he llegado a un momento en el que aparto todos estos conceptos y hago lo que quiero hacer. En cada obra expongo mis pensamientos sin ninguna condición, siempre buscando la belleza, porque a la hora de crear no puedo ni quiero prescindir de ella, pero con una libertad total”. A la fase actual llega, podríamos decir que de forma indirecta, a través de su ejercicio como madre. Cuando hace aproximadamente cinco o seis años se interesa por la ilustración comienza a dibujar imágenes para pequeños cuentos que había escrito para su hijo. Al ver el resultado “me di cuenta de que podía modelar esas ilustraciones, llevarlas a mi terreno, crear los volúmenes, jugar con el espacio, girar físicamente en torno a la obra, envolvernos mutuamente”. Y así comienza esa nueva fase en la que aún continúa y que es la que la llevaría a su primera exposición en Astorga, ligada al mundo de la ilustración en la LIJ. Desde entonces han ido saliendo de sus manos piezas que ilustran su propio mundo de cuentos, pero también otras que dan vida a escenas de cuentos clásicos como el Pinocho de Carlo Collodi, o leyendas mitológicas como el rapto de Europa, por poner algún ejemplo. Piezas de las que ella misma nos dice “descubro, cuando concluyo una obra, que durante el proceso creativo la materia se ha ido transformando hasta darme la sensación de que se ha hecho sola, sintiendo una satisfacción difícil de describir”.

 

 

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Viviendo tan cerca de Astorga, lugar al que su hijo acude al colegio, no podíamos dejar de preguntarla sobre qué y cómo cree ella que debería  mejorar Astorga para aprovechar el potencial de los/las artistas que habitan tanto en la ciudad como en sus comarcas. Su respuesta es breve y contundente. “Es sencillísimo. Voluntad y financiación. Los proyectos ya están. Creo que las personas que nos dedicamos a esto tenemos grandes proyectos que ofrecer, cada uno en su disciplina”. Falta pues que se les escuche y que parte de esa financiación que se dilapida en fastos que al final son ajenos a la mayor parte de la población y son solo satisfacción para el ego de unos pocos, se dedique a preocuparse de verdad del arte capaz de llegar a todas las personas, o a una gran parte de ellas, llevando en sí mismo la capacidad de transformar el mundo. Claro que tal vez sea esto precisamente lo que quiera evitarse.

 

Desde su propio punto de vista, Marta Rivera considera que, más allá de los profundas razonamientos sobre lo que el arte aporta a una sociedad, “el simple hecho de apreciar el arte, de sentir placer, simplemente por puro entretenimiento -ya que el ocio es esencial para disfrutar de nuestra existencia – ya es por si sola una razón poderosa para tener en cuenta”. Y esto solo puede suceder cuando se ponen los medios para ello, algo que es responsabilidad de las familias, de la Escuela y, sobre todo, de quienes tienen a su alcance los medios para crear situaciones que permitan dicho acercamiento.

 

Volviendo a su trabajo, le preguntamos por el proyecto que más le ha aportado como ceramista a lo largo de su vida, reconociendo que éste ha sido la asistencia a las ferias monográficas de cerámica. Y nos dice  “además de proporcionarme mi sustento económico, la respuesta directa de la gente me anima a seguir creando y mostrando mi trabajo”. En otros aspectos nos cuenta que, afortunadamente, en su experiencia como ceramista no ha notado una diferente valoración entre el trabajo desarrollado por hombres o por mujeres. Y que más bien lo que entra en liza es la cuestión del gusto y la sensibilidad de la gente afín a cada  artista. Eso en el fondo porque en cuestiones de modas y mercado, aspecto en el que prefiere no entrar, considera que el tema es bien distinto.

 

Como proyectos más inmediatos la exposición que prepara para este otoño en la galería Silvia Beghé, en San Gimminiano (Italia), para la que está trabajando en nuevas piezas. Aunque más próxima para nuestras posibilidades de conocer su obra está la Feria Nacional  de Cerámica 'Ciudad de León', que se celebrará en León del 29 de septiembre al 4 de octubre y donde presentará una selección de trabajos hechos a lo largo de estos tres últimos años, parte de los cuales ya pudimos ver en Astorga, en el marco de la Casa Panero y más recientemente – incluyendo piezas nuevas – en la exposición realizada en la sede de la Fundación Vela  Zanetti de León, en noviembre de 2016 bajo el epígrafe de 'De historias y cuentos'.

 

 

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Marta Rivera es una ceramista que lleva el arte en sus manos y que a día de hoy ha participado ya en un montón de interesantes exposiciones (sin contar su presencia en el ámbito de las Ferias de Cerámica de calidad)  donde muestra esas piezas llenas de emoción y sentimientos que por si solas nos cuentan una historia. No os perdáis su trabajo. Merece la pena. 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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