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Javier Gutiérrez (Saberius)
23/09/2017
ENTREVISTA / Abel Ferrara

Salir del cine con la noche adentro

Abel Ferrara estuvo el 14 de septiembre en el cine Doré de la Filmoteca Española de Madrid para presentar su obra maestra, 'Go go tales' (2007). Además impartió una clase magistral abierta al público en La Casa Encendida y un concierto con una banda local en la sala Moby Dick, mostrando así su faceta de cantante.
El astorgano Javier Gutiérrez (Saberius) consiguió esta entrevista para Astorga Redacción

 
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Para buena parte de la crítica de cine especializada, el director neoyorkino Abel Ferrara, nacido en el Bronx, revolucionó el mundo del cine independiente sobre todo con la trilogía de las personalidades de psicología torturada compuesta por ‘Teniente corrupto’ (‘Bad Lieutenant’) (1992), protagonizada por Harvey Keitel, ‘The addiction’ (1995), protagonizada por Christopher Walken, Lili Taylor y Anabella Sciorra, y ‘El funeral’ (1996), con el mencionado actor al lado de los entonces emergentes Benicio del Toro, Vincent Gallo y Chris Penn, actores que con el tiempo se convertirían en fundamentales del cine “indie” norteamericano. 
 
 
Otra parte de la crítica ha convenido en afirmar que la obra de Abel Ferrara resulta absolutamente inclasificable: ha firmado películas que podrían inscribirse en el más oscuro underground neoyorkino, en el cine de terror grunge o las exploitation movies que retrataban desde la distribución oculta del negocio del narcotráfico en las grandes ciudades norteamericanas, hasta los ajustes de cuentas de las bandas rivales o la crueldad con la que operaban con tal de conservar su monopolio, dentro el cine negro contemporáneo que algunos reconocen mejor bajo la etiqueta del noir, o como un maverick capaz de ofrecer una personalísima y crítica perspectiva en torno a la sexploitation o al thriller, incluso en el terreno del documental o del o docu-drama, se escapa igualmente a toda etiqueta o catalogación…
 
 
Lo cierto es que entre su ecléctica e inabarcable filmografía aparece todo tipo de géneros y formatos de filmación. Desde ‘The driller killer’ (1979), protagonizada por él mismo en la piel de un psicópata pintor, pasando por su pieza de culto, El cazador de gatos’ (‘The cat chaser’) (1989), que no se distribuyó comercialmente y que ahora se exhibe por primera vez en la Filmoteca Española, en un completísimo ciclo dedicado al realizador que aporta una mirada única en torno a la fascinación que sobre sus personajes provocan las múltiples adicciones presentes en sus entornos (sexo, droga, violencia, poder, religión, arte, tecnología…), la cual culmina en la deslumbrante ‘Pasolini’ (2015), un retrato no sólo de la persona, vida y obra que nos legó el mítico e insobornable realizador italiano, sino también la representación formal de sus ecos, la intensidad y fascinación de su mundo poético y el vigor de su compromiso político…
 
 
Jonathan Rosenbaum afirmaba que “en el cine de Abel Ferrara se disputa como en ninguna otra filmografía de la posmodernidad, una saludable tensión entre las películas de explotación y la seriedad, que su tradición es la de todos aquellos que como Chaplin, Von Sternberg o Welles fueron repelidos por la industria cultural.”
 
 
 
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Para Nicole Brenez “su obra es un territorio de negaciones del humanismo donde desaparecen los límites entre la industria y vanguardia y reformula todos los géneros posibles para dotarlos de un contenido social, histórico y político. Su impactante, inolvidable versión de ‘Body snatchers’ (‘Secuestradores de cuerpos’) (1993), emerge acaso como la metáfora más plástica y horripilante del arraigo de las formas del mal en los cuerpos y la psique moderna. Hirosima y los campos de exterminio son espacios centrífugos en la arquitectural moral del cine de Ferrara”.
 
 
El crítico de cine, amigo y compañero Carlos Reviriego, ahora también director de programación de la Filmoteca Española, describe la personalidad de Abel Ferrara como “un equilibrista del caos y superviviente del Apocalipsis neoyorkino de los setenta, pariente creativo de Dario Argento, Roland Barthes, Nicholas Ray, Monte Hellman, John Cassavetes o Martin Scorsese, que ha creado su propia estética de la subversión y las aberraciones, que proyectadas en orden cronológico nos arrojan un punto de inflexión con la obra maestra ‘Go go tales’ (2007)”.
 
 
Precisamente esta obra es la que el propio director ha venido a presentar en esta institución, a cuya respuesta Carlos declaró con ingenioso humor: “Nos colma de satisfacción adictiva que el propio Ferrara, sin duda uno de los últimos y genuinos independientes del cine norteamericano, se haya implicado personalmente con la retrospectiva que varios meses atrás le planteamos desde la Filmoteca Española”.
 
Y efectivamente, el propio Abel Ferrara no sólo accedió a la invitación, sino que en su primera visita a nuestra capital, además ha decidido ofrecer una clase magistral abierta al público en La Casa Encendida y un concierto con una banda local en la sala Moby Dick, mostrando así su faceta de cantante.
 
 
Volviendo a la obra que ha venido a presentar, ‘Go go tales’, quizás sea una de las que mejor sintoniza su universo particular, en medio de lo que algunos compañeros definen como tipos cruzados por una “sensibilidad trash, ángeles negros, policías paranoicos o gánsteres melancólicos, toda una fauna de outsiders, presencias fantásticas y mitológicas reescrito por el imaginario de los horrores del siglo XX de los que también se han alimentado los subproductos más heterodoxos y marginales de nuestra cinematografía”. En ésta ocasión se nos describe el microcosmos del club “The Paradise”, cuyos espectáculos de baile presenta Ray Rubin, interpretado a la sazón por Willem Dafoe, no en vano actor fetiche de Ferrara, aquí junto a Matthew Modine, Bob Hoskins y Asia Argento, donde Abel Ferrara sintetiza la hipocresía latente en el mundo capitalista, con una ironía capaz de plasmar los aspectos perversos y a su vez las paradojas inherentes en los espectáculos de ‘strip-tease’ que tanto han arraigado en las sociedades urbanas y suburbanas norteamericanas, algo que muchas películas tan sólo han decidido reflejar como un aspecto de las inclinaciones o convenciones sociales presentes en nuestra civilización contemporánea…
 
 
 
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Javier Gutiérrez: En ‘Go go tales’ (2007) se plantea sin artificios ni grandilocuencias una lúcida mirada en torno a este tipo de universos, submundos o microcosmos a los  que a menudo acuden tanto el ‘voyeur’ como representantes, agentes comerciales o del mundo del espectáculo, y a menudo también ejecutivos en sus cenas de empresa… Pero la disección que ofreces entre los personajes que allí se concitan, otorga por fin una poderosa presencia a las mujeres que se exponen a sus miradas, muchas de ellas tan sólo en busca de una oportunidad en el mundo del espectáculo y cuya motivación es poder ganarse la vida mientras esperan ser descubiertas por un representante o productor como bailarinas profesionales. Éste enfoque, por otra parte nada maniqueo, resulta sin duda portentoso…
 
Abel Ferrara: “Es la razón por la cual, en la película, los vigilantes del local, insisten tanto en que no toquen sus cuerpos, que las pueden observar pero no tocar, si no serán expulsados… En realidad con ello quería destacar la dignidad y fuerza interior de estas mujeres que, en efecto, acuden a este tipo de empleo porque no encuentran otra forma de vida y cuya principal fascinación es el baile y poder vivir de ello… Y muchas veces esto no se comprende, el que ha pagado una entrada cree que le da derecho a todo… Pueden elegir a la persona para un baile más privado, pero tan sólo para contemplarla… Con esto ha habido siempre mucha confusión…”
 
 
 
Retratas sin ambages las luces y sombras de estos negocios, muchos quizá al margen de la legalidad… Las bailarinas o ‘go-gos’ insisten constantemente en que no han recibido su sueldo y lo necesitan para pagar sus facturas, no se dejan convencer fácilmente y a veces descubren la trampa de quienes les piden que esperen, que confíen…
 
Sí, muchas veces se utiliza esta convención cuando algo no va bien… En este caso el negocio atraviesa por altibajos, momentos en los que sus espectadores deciden abandonarlo antes de comenzar los espectáculos más privados para cada grupo, que es lo que puede reportarles mayores ganancias, o con su permanencia, a través del pago de las consumiciones en el local… Siempre me ha interesado retratar en mis películas ese estadio primitivo del hombre que siente una natural atracción o excitación hacia el otro sexo y la utilización que las sociedades modernas hacen de ello, como la americana, capaz de convertir en moneda de cambio lo que antes resultaba espontáneo, de hacer negocio incluso con la atracción del cuerpo. Lo paradójico además es que esto suceda en una de las civilizaciones supuestamente más avanzadas…
 
 
 
También decides incorporar el tema del azar y del juego con el premio de lotería que les toca a sus administradores (entre ellos el personaje que encarna Willem Dafoe), cuando los dueños del local, madre e hijo (impagable Matthew Modine, rubio platino con su caniche en los brazos), reclaman insistentemente el pago del alquiler de su local. Y tras celebrar el premio no son capaces de encontrar por ninguna parte el boleto que deben presentar para poder cobrarlo… Esto transforma la película en una tragicomedia social…
 
 
Con ello quería retratar lo voluble que puede ser el destino, la supervivencia por tanto de cualquier tipo de negocio o empresa, o las paradojas del propio mundo capitalista, un aspecto presente, por otra parte, en las mejores producciones del género negro… Y al mismo tiempo la paradoja o la incorporación de estos elementos tragicómicos la transforman en un retrato más realista, en efecto…
 
 
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Hay un momento clave, hacia la mitad de la película, en el que el personaje de Ray Rubin (Dafoe), que siempre demuestra un trato muy amable con las ‘gogós’, recibe la visita de dos de ellas y una le expone que su amiga se encuentra embarazada y le ha recomendado el médico que deje de bailar hasta que tenga el bebé. En estos momentos Rubin, que inicialmente se ha mostrado muy comprensivo con ella, comienza a dudar entre si adoptar los métodos más expeditivos e incluso inhumanos que parecen inculcarle los propietarios, a la búsqueda siempre de la mayor rentabilidad económica, o aceptar la situación de la bailarina, que además le reclama una cierta ayuda económica durante su ausencia. Hay un momento en el que parece que va a sucumbir al comportamiento despiadado de quienes sólo plantean su interés por la marcha del negocio, cuando le dice: “Una compañera tuya pudo seguir bailando hasta el sexto mes de gestación… y después tuvo un bebé precioso…”. Finalmente, y ante la ostensible preocupación de su trabajadora, decide aceptar al fin su situación y ofrecerle su ayuda, con extremada amabilidad, aunque cuando cierra la puerta de su despacho parece desesperado, se deja dominar por la cólera, quizá sabiendo lo que se le puede venir encima… Sin embargo sólo este detalle parece redimirlo… Es una secuencia prodigiosa, emocionante, que para mí sintetiza las relaciones sociolaborales en miles de empresas respecto al papel de los intermediarios o mediadores (administradores, jefes de personal, etc…) que deben dar la cara ante sus trabajadores y al mismo tiempo cumplir las exigencias cada vez mayores de sus gerentes, hasta que se transforma en una labor harto complicada, sobre todo en nuestros tiempos…
 
Quizá tengas razón… Es uno de los momentos más vibrantes y significativos de la película y por esa razón esa secuencia está tratada con mucho tacto, no queríamos que ninguna emoción o reacción se nos fuera de las manos, lo cual podía haber dado al traste con todo lo que simboliza, con todo lo que representa... 
 
 
 
Puesto que, además, el personaje de Rubin canta, e interpreta un tema completo en la película, ¿se podría apreciar con un ‘alter ego’ del director? Y por lo tanto, ¿la figura de este ‘maestro de ceremonias’ podría ser un trasunto del cineasta que has encarnado tras cada una de tus producciones? ¿Es esta película una parábola sobre el propio mundo del cine?
 
 
En todas mis películas, y por tanto en los personajes protagonistas que las interpretan, siempre hay algo o mucho de mí… En efecto, puede que sea ésta una de las películas que más aprecio entre las que he realizado, y por eso decidí además éste título para presentarlo aquí, con vosotros… Porque es cierto que ese Ray Rubin que es al mismo tiempo presentador, cuidador de sus trabajadoras, animador, administrador, y un largo etcétera, parece reflejar en efecto la figura de director que he encarnado dentro de este tipo de cine independiente: por una parte velando por mis actores y actrices, por sus necesidades, por dejarles su tiempo y su espacio y realmente preocupado por todos ellos porque se trataba de amigos íntimos, y por otra parte teniendo a veces que lidiar con los productores acerca de los plazos de filmación o por respetar el presupuesto al máximo… En ese sentido sin duda es la película que mejor lo retrata…
 
 
 
¿Los productores serían los propietarios del local?
 
Tú lo has dicho…
 
 
 
Una parte de la crítica asegura que esta película tiene evidentes ecos al cine de John Cassavetes, incluso hay quien afirma que hay múltiples parecidos con su película ‘The killing of a chinese bookie’ (1976) con Ben Gazzara. ¿Supuso un cambio de registro o una cierta afiliación con este tipo de cine underground que en su momento revolucionó los modos de filmación?... Dicen que además mantuviste una lucha sin cuartel porque la película se rodara en 35 mm., un soporte de celuloide que en esta época ya había desaparecido con la implantación definitiva de la tecnología digital…
 
 
-Sí… Sin duda insistí hasta el último momento en que esta película debía rodarse en 35mm., entre otras cosas, por la textura, el color, la importancia de los volúmenes en el movimiento de los cuerpos, y por todo lo que mantiene de metafórico el celuloide… Entre otras cosas, la película transcurre por completo de noche y mayoritariamente en el interior del club, y por tanto, no sé si se sabe, pero cada equis número de fotogramas filmados bajo esas condiciones de luz, al menos la retina y por tanto el subconsciente humano mantiene en el recuerdo unos instantes de oscuridad… La proporción sería casi a segundo por cada minuto, con lo cual, al final de la película, tendríamos la sensación de habernos mantenido en las tinieblas durante unos cuantos minutos… Esta metáfora me interesaba muchísimo… Con respecto a los parecidos, creo que cada director a veces comparte sensibilidades que inevitablemente, o por suerte, desarrollamos cada uno con un lenguaje muy personal…
 
 
 
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Con lo que respecta al resto de tus obras… Las que se adscriben a la década de los ochenta se llegaron a asociar con los subgéneros de la blackxplotation, sexplotation o las gang movies, películas que la crítica más purista a veces denostaba por su excesivo contenido en escenas de acción y violencia de fácil consumo para atraer espectadores a las salas… Sin embargo, en estos subgéneros también se han iniciado directores de la categoría de Martin Scorsese o Spike Lee… Además, en tus películas, en el tratamiento de sus personajes centrales, siempre hay una dimensión más humana, una mayor riqueza psicológica y complejidad moral… Incluso una poderosa voz reivindicativa, de conciencia social…
 
 
Bueno, ese es el motivo por el cual el tipo de cine que he realizado nunca hubiera podido plantearse en Hollywood… Hay una parte de la crítica cinematográfica y un cierto estrato social al que le es difícil digerir determinado tipo de personajes… Pero los que hemos nacido en un barrio como el Bronx sabemos que esos personajes (policías corruptos o paranoicos, hampones vengativos, politoxicómanos, tipos extremadamente adictos, etc…) existen y forman parte del día a día de los que allí conviven… Por lo tanto son películas con las que se pueden identificar todos ellos… En el fondo son muy realistas… En ellas se reconocen muchos otros sectores de la población y además siempre tienen múltiples lecturas… El crítico debería saber leerlas para comprenderlas en toda su dimensión… Siempre he procurado acercarme a sus personajes tratando de indagar en sus personalidades complejas y que a veces, como comentabas respecto al personaje de Ray Rubin, hay momentos de lucidez en sus vidas que parecen redimirlos…
 
 
¿Plantean acaso la ‘metáfora del bosque’?... En días soleados si te internas en un bosque todo parece oscuridad y tinieblas… Pero cuando llegan los días nublados los árboles del bosque adquieren una claridad insólita… Es entonces cuando podemos contemplar su belleza…
 
 
Completamente de acuerdo… Cada vez que se plantean este tipo de películas los programadores o exhibidores a veces parecen identificarlas al mismo tiempo con los circuitos marginales y también con ese cine de fácil consumo, lo cual no deja de ser una nueva paradoja… Pero si se ven con detenimiento nos damos cuenta de la verosimilitud y el profundo estudio que subyace en cada una de las personalidades que las protagonizan… Poseen una veracidad subyugante… Quizás la sociedad mal llamada ‘biempensante’ o que vive acomodada en su feliz doble moral, se niega a aceptar este tipo de presencias, y muchas veces termina comprendiendo lo que ocurre cuando ya es demasiado tarde… Cuando en efecto llegan los ‘días nublados’…  
Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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