Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 13/12/2017
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DETRÁS DE LA HUELLA DEL INEMA
Juan Antonio Cordero Alonso
5/10/2017
DETRÁS DE LA HUELLA DEL INEMA

Justificación, intenciones y agradecimientos

Comenzamos hoy una pequeña historia por entregas de lo que fueron los estudios de bachillerato en Astorga, centrándonos fundamentalmente entre los años que van del 1964 al 1971, pero también recordando los orígenes del bachillerato y sus avatares hasta su definitiva normalización.

Juan Antonio Cordero Alonso. Astorga 1954. Estudió en INEMA Bachiller y Magisterio en las Escolapias. Realiza estudios de Psicología en Barcelona donde obtiene la Licenciatura y el Doctorado (UB). Ha trabajado como profesor de Matemáticas en EGB y como psicopedagogo en un IES. Autodidacta en Informática, ha dado formación TIC para profesorado (Primaria y Secundaria) 18 años (PIE -Projecte d'Informàtica Educativa-).

 

 

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El tema de volver y, en la medida de lo posible, contrastar y ordenar los recuerdos del tiempo que pasé y que viví entre las Aulas del Instituto Nacional de Enseñanza Media de Astorga[1]entre los años 1964-65 y 1970-71, llevaba dando vueltas en mi cabeza varios años.

 


Inicialmente, esas ideas me surgían cuando pasaba unos días por Astorga, donde no resido habitualmente, normalmente en verano y eran vagamente asociadas a lugares, edificios, personas y recuerdos que, sin darme cuenta, me llevaban unos pasos atrás y me posaban en esa adolescencia, tan vital y tumultuosa ya hoy. Un tiempo pasado vibrante y duro, de cuyas carencias de ayer, tal vez, se justifiquen las querencias de hoy. Un pasado recordado como feliz aunque no lo fuera y colorido aunque también gris.

 


Esas ideas me solían acompañar un rato por las calles de Astorga o los caminos que la circundan, casi siempre andando, solo, y sin cosas más importantes que hacer, si es que estar solo y caminar no fueran importantes, que va a gustos.

 

Un día de Abril de este año 17, antes de Semana Santa, me encontré con un profesor por las calles de Astorga, con el que tuve una larga conversación, bueno más que conversación fue una larga escucha con algunas pequeñas intervenciones… aunque no iba preparado para tomar apuntes como ya había hecho otras veces… El caso fue que después de despedirnos tomó cuerpo la intención de volver a los años 60 y tratar de buscar y ordenar recuerdos y pensamientos en torno al INEMA, a lo que significó, a los estudios, asignaturas, libros de texto, profesores, alumnos, a lo que nos enseñaron, a lo que aprendimos (que no fue siempre lo mismo ni de la misma manera).

 

Volver a ese pasado cuyos recuerdos me reconfortan y del que me siento fundamentalmente orgulloso. Y no porque para mí sacar el Bachiller fuera un paseo triunfal, no. Más bien por lo contrario, es decir, por aquello de que solo nos sentimos orgullosos de lo que nos ha costado trabajo y esfuerzo conseguir. Y estoy lleno de orgullo por el esfuerzo que me costó y también agradecido porque ese esfuerzo me dejó bastante inmunizado ante el resto de retos académicos que he tenido en mi vida, que han sido varios.

 


Agradecimiento a los profesores, a todos, a los buenos y a los malos, que se reparten en proporción semejante a como lo hacemos en la sociedad, a los que enseñaban más y mejor, a los que no enseñaban, a los comprensivos y tolerantes y a los que eran todo lo contrario. Y no baso este agradecimiento en un sentido más o menos cristiano, como quien pone la otra mejilla, no. Agradezco haber estudiado en un centro público, donde el alumnado no sufría ninguna selección por motivos económicos ni de clase, donde el profesorado, diverso, reflejaba lo que era la vida normal, donde aprendimos a nadar fuera de la burbuja, donde aparte de matemáticas y latines, aprendimos vida, y la vida no siempre es justa, ni equilibrada. Incluso no pocas veces es, caótica e inexplicable. Educar para la vida… decía Ovide Decroly. Y mi agradecimiento, también al sistema. Si, a ese que permitía la movilidad social, la ascensión social de las clases más desfavorecidas a través de la educación.

 

 

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¿Y no hay nada criticable en el sistema? Sí, claro. Aunque contextualizando... mucho menos. Es posible que haber sido profesor durante más de 40 años me dé una perspectiva más global del comportamiento de mis profesores. Reitero, la sociedad era la que era: autoritaria, clasista, pobre y orgullosa, como Orbajosa [2]. Los Profesores no eran marcianos sino productos de la tierra, como nuestros padres, tíos, primos y amigos. Y pegaban, claro. En casa también, pero jamás descalifiqué a mis padres por ese ni por otro motivo. Ellos trataban de educar, como los otros, y lo hacían, con su criterio, que en aquellos momentos era el imperante en aquella sociedad, igual que en la de hoy impera otro. 

 

Intentaré contar los recuerdos de los hechos vividos como estudiante sin tergiversación ni acritud, neutrales y contrastados en la medida de lo posible, y desde luego sin hacer juicios de valor sobre los mismos. Queda, para la intimidad de cada lector, la no fácil tarea de ponderarlos, valorarlos y repartir los atributos que mejor considere en base a sus actitudes, creencias, principios o ideología. Cuando así lo considere, me abstendré de citar nombres propios y, en su caso, también apodos, Con ello pretendo evitar posibles ofensas o afrentas en personas reales, concretas y cercanas a algunos protagonistas. Si a pesar de todo, alguien pudiera sentirse ofendido, le pido disculpas por adelantado. No ha sido esa nuestra intención sino rescatar del olvido y describir aquello que todos protagonizamos en los distintos niveles que a cada uno nos correspondió.

 

Pensando en alguien con quien poder hablar de por dónde empezar la tarea, llegué a entrevistarme con Julián León Velasco, antiguo compañero y amigo, con quien no había cruzado palabra seguramente en los últimos 45 o 50 años. Era y es de Astorga, de la no ensimismada, sino de la crítica, de la que pudo haber sido y no está siendo.


Julián es el joyero de Astorga porque en ese museo que es su ordenador, se guardan las mejores joyas gráficas, fotos, anuncios, entradas y recuerdos. En su web 'Difundir Astorga preciosa' sabemos que tenemos todo lo que ha podido ser salvado del olvido desde hace muchos años y también sabemos que hay alguien en Astorga que con trabajo meticuloso y desinteresado, sin prisa pero sin pausa, lejos de luces y focos, nos va contando cómo vive y también como muere nuestra Astorga cada día.

 

Facebook fue el primer tanteo con gente relacionada con INEMA. Gracias Julián por esas ayudas y apoyos sin los cuales, esto no hubiera sido posible o hubiera sido posible de otra manera. Más de 250 amigos en Facebook son muchos, al menos para alguien que no era usuario de Facebook. Gente de cincuenta y tantos, de sesenta y tantos y de setenta y tantos ampliaron el círculo de amigos y también el corsé de los límites del periodo que originalmente pretendíamos analizar. De una primera tacada pasamos de centrarnos en los años que van del 64/65 al 70/71 a una horquilla que abarca desde la década de los 50 a la del 80.

 

 

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El grupo de ‘INEMA de Astorga, yo estudié allí’ me permitió conocer gente con la que no había hablado jamás, conocer hechos anteriores y posteriores a mi época de estudiante, establecer relaciones y continuidades entre el antes y el después, retomar contacto con personas que lo había perdido, ver líneas de tendencia o de opinión, observar el mantenimiento de pautas de comportamiento en el tiempo, confirmar o contrastar recuerdos lejanos… y en su caso… tirar del hilo cuando se producían informaciones sugerentes o de interés relacionadas con nuestro tema: ordenar recuerdos, anécdotas e informaciones relacionadas con INEMA. Gracias también a esos 260 amigos que han colaborado en este proyecto.

 

Cerrada esta primera fase de recogida de información en esta Plaza Pública digitalizada hacia mediados de Julio, comienza una tarea más fina, la de separar grano y paja. No es fácil, al menos para mí, separar el grano de la paja, y menos aún limitar el grano a un único tipo de grano. Así pues, el aluvión de informaciones obtenidas han sido priorizadas y agrupadas por niveles de significancia, y antes de que dichas informaciones entren en vía muerta hemos tratado de irlas exprimiendo al máximo, sacando todo su jugo y enriqueciendo, mientras sea posible, nuestro trabajo.

 

El caso es que lo que originariamente fue previsto como una especie de anecdotario de situaciones escolares de un periodo de unos años, más o menos divertidas de recordar desde la distancia y las canas… fue convirtiéndose en otra cosa donde las anécdotas podrían dejar su papel principal y asumir el nuevo rol de meras acompañantes de otros logros más sustantivos. Archivos, actas, papeles viejos, diarios, conversaciones con profesores de la época, etc, van estirando los años. El interés de hilos que se van encontrando y de los que se va tirando, a veces, eclipsa la idea originaria. Así, los primeros intentos de creación del Instituto, el primer instituto público de Astorga en el S XIX y su desaparición, la del segundo instituto, ya en el SXX y su desaparición, el tercer intento y definitivo de Mérida Pérez, junto con los hechos históricos que los acompañan, adquieren tal vez, una relevancia que seguramente supera otros aspectos como el profesorado, los planes de estudio, el breve perfil de algunos profesores, los hábitos y reglas de funcionamiento interno de INEMA.

 

No estoy seguro de que la magnitud de las cosas con las que me he ido encontrando merezcan una ampliación de los límites de este trabajo entre los años 1842 y 1999. Pero sí, esa es la franja temporal con la que hemos ido trabajado y el objeto de estudio ha dejado de ser únicamente INEMA para convertirse en cómo ha ido evolucionando la Segunda Enseñanza o Secundaria en Astorga a lo largo de esos casi 160 años. 

 


Todo ello, obviamente, sin olvidar a Don Abelardo y otros profesores significativos, la existencia del famoso el Muro de la Vergüenza, de los Cupones como sensores del comportamiento, de los Ejercicios Espirituales anuales en San Bartolo o los Frailes, del uniforme con el Escudo de INEMA. Incluso del himno del Instituto con letra de Don Bernardo Velado Graña y Don Luis Calvo Rey director de la Banda Municipal de Astorga... y tantas otras cosas.

 

Reconozco un cierta incapacidad para enumerar hechos y fechas importantes y presentarlos deshilachados, como independientes o inconexos. La Historia no funciona a golpes y de sopetón… o bien los sopetones no lo son tanto si ponemos el foco en sus antecedentes y consecuentes… aunque a veces esta pormenorización lleva al trasto no pocas empresas.

 

Si alguien, nuestros hijos o más bien nietos, alguna vez, en el futuro, quieren saber qué y cómo aprendieron sus abuelos, espero que estas recopilaciones le sirvan para algo. También espero que quienes se acerquen a estas lecturas puedan comprender mejor los errores de sus  abuelos o antepasados conociendo como fueron aquellos niños que algún día también fueron alumnos.

 

Agradezco a Astorga Redacción su invitación a dar soporte a estos relatos o historias del INEMA, que se irán publicando en la medida que yo tenga algo de interés que contar y ellos tengan a bien publicarlo. Suyos son los criterios relativos a la periodicidad y la continuidad de estas historias en su medio. 

 

Por nuestra parte intentaremos que cada entrega se comporte como una unidad de contenido y, aunque forme parte de una totalidad, pueda tener sentido en sí misma. Esta pretensión justifica que no todos los envíos tengan el mismo tamaño por lo que su extensión quedará supeditada a la citada unidad. Con todo, pretendemos que sólo excepcionalmente, alguna entrega, como la presente, pase de 1500 palabras. 


Asimismo aprovecharemos el último renglón de cada entrega para dar el título de la siguiente y facilitar el seguimiento.

 

Por último, quedaré sumamente agradecido a cualquier persona que tenga alguna aportación que hacer, bien sea ampliando, esclareciendo o corrigiendo cuestiones planteadas errónea o imparcialmente, obviamente dentro del terreno de lo subjetivo que es el mundo de los recuerdos ya lejanos invadidos por buenas dosis de vehemencia y apasionamiento. A tal fin dejo mi email para quien quiera ponerse en contacto conmigo ([email protected]).

 

Próxima entrega: La larga odisea de un Instituto para Astorga. Cuestiones previas

 

(Para ver todas entregas pinchar aquí)


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[1] INEMA a partir de ahora. Utilizaré sobre todo la palabra INEMA para referirme al Edificio original de la Calle de los Sitios nº 2 aunque también para hablar del concepto del Instituto de Astorga, en sentido más amplio, en las distintas ubicaciones que tuvo, incluso la Delegada de la Muralla. El contexto, unas veces y la correspondiente aclaración, se encargarán de evitar confusiones al respecto.


[2] Desde que leí Doña Perfecta (Benito Perez Galdós, 1876), el mejor retrato que creo que se puede hacer de la Astorga de ese periodo… y otros, es el que hace Don Benito de Orbajosa, una pequeña ciudad episcopal castellana. Pareciera que se inspirara en nuestra ciudad.

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