Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 18/10/2017
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Sol Gómez Arteaga
6/10/2017

Abrazo 

 

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Antes de dar o de recibir un abrazo lea detenidamente todo el artículo porque contiene información importante. El texto está hecho de principio a fin para usted, pero si lo desea puede compartirlo de forma ilimitada. Además de inocuo lleva en su interior grandes dosis de optimismo. 

 

1. Qué es el abrazo y para qué se utiliza. El abrazo está compuesto de los principios activos de cariño, afecto, ternura, empatía, complicidad. Alivia la tensión psíquica, la ansiedad, el nerviosismo, el miedo, la fobia, la preocupación, fortaleciendo la autoestima. Está especialmente indicado en estados carenciales en los que se ha objetivado falta de afecto, depresión, alexitimia, y también en los casos de alejamiento o pérdida de personas queridas.

 
Pero igualmente se puede utilizar sin que concurra ninguna de las circunstancias anteriores. 

 

2. Qué necesita saber antes de recibir o dar un abrazo. Advertencias y precauciones. No produce interacción con el uso de remedios como los antidepresivos o las benzodiazepinas, y al contrario que ocurre con éstos, está especialmente indicado en los casos de embarazo y lactancia, haciéndose imprescindible su uso en niños, pacientes hospitalizados y personas de edad avanzada. Así lo han demostrado estudios realizados con más de 200 personas de cada uno de los sectores de población citados. Sin embargo, es importante saber que cuando uno da un abrazo o lo recibe, -igual da-, algo de su interior queda tocado para siempre y por más que lo intente no vuelve a ser el de antes.

 

3. Como dar o recibir un abrazo. La forma común en que se presenta el abrazo es la de estrechar entre los brazos a la persona por encima del cuello o por debajo de las axilas. Pero también puede suministrase en formato sonrisa, risa, beso, roce de dedos, saludo o palabras amables y apaciguadoras dichas en voz baja. Otras formas de abrazo son las cosquillas, los pellizcos sin dolor, las píldoras hexagonales con sabor a frambuesa o los globos de colores. La dosis mínima recomendable es un abrazo al día, no habiendo tope máximo en su entrega o recepción. 

 

4. Posibles efectos adversos. En toda la evolución de la vida del abrazo no se ha descrito ningún caso de intoxicación. Solo su retirada brusca puede producir una sensación de vacío, cercana a la melancolía que desaparece ipso facto con la instauración del tratamiento. 

 

5. Conservación del abrazo. Empleado de forma auténticamente auténtica del yo al tú, y aún sin contener conservantes ni colorantes, el abrazo no tiene fecha de caducidad.  

 

6. información adicional. Experiencia personal de abrazo.  


En el hospital el tiempo discurre de una forma distinta a cualquier otro sitio. Por un lado las horas pasan sin que te des cuenta, por otro parecen detenidas. Es una sensación rara, rayana al sueño. 

 
En aquel pasillo donde profesionales de la salud vestidos de verde iban y venían trasportando camillas con enfermos, yo esperaba en una esquina sentada en un sillón gris reservado a familiares o pacientes que acababan de pasar la prueba. A mi lado se sentó una mujer de mediana edad a la que habían hecho una colonoscopia. Al cabo de un rato le pregunté cómo se encontraba. Me dijo que bien, que en realidad hacía tiempo que no se sentía tan maravillosamente, es, precisó, como si “estuviera colocada”. Acto seguido alabó los efectos beneficiosos de la sedación. “Ya me hicieron esta prueba antes y fue un suplicio, no entiendo  cómo se deja pasar dolor a la gente pudiendo remediarlo, ni como aún hay partos con dolor, aunque afortunadamente cada vez se cuida más esto”. Tras un breve silencio me preguntó por qué estaba nerviosa. Balbucí el motivo de mi espera, se incorporó, dijo: “levántate y abrázame”. Nos fundimos en un largo, reparador abrazo.  Al separarnos no sabía dónde me encontraba, el contacto físico con la mujer me había sacado por completo de contexto, y como si hubiera sido contagiada de la benéfica sedación que le acababan de imprimir a la mujer, me pareció sentir mi realidad bajo su prisma. Luego me siguió abrazando con las palabras, me dijo que no tenía sentido que estuviera nerviosa pues mi familiar estaba seguro y no le iba a pasar nada. Que en situaciones así había que estar siempre alerta, pero tranquila, como cuando se cuida a un niño, le dije que no sabía lo que era eso pues no los había tenido, y aclaró que en esos momentos era tranquilidad lo que nuestro ser querido necesitaba para él poder estarlo. Fue entonces cuando nos presentamos. María me dijo que era su nombre. Luego me llamaron, y ya solo pude despedirla desde lejos con la mano. Pero supe, en ese momento supe, lo faltos que todos estamos de abrazos. Así que mi recomendación es que abracen sin tregua, sin cortapisa, sin pudor, que den cuantos abrazos puedan, habida cuenta de que a veces un abrazo basta para cambiar el color de nuestro universo. 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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